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Rueda de prensa de la Plataforma Ciudadana en Defensa de las Libertades de Valladolid. Foto: últimoCero
Rueda de prensa de la Plataforma Ciudadana en Defensa de las Libertades de Valladolid. Foto: últimoCero

¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?

El Grupo de Estudios Antropológicos La Corrala ha publicado recientemente un libro en el que se recoge la proliferación de ordenanzas ciudadanas que, promovidas en lugares como Granada, Barcelona, Ávila o Valladolid, inciden en el recorte de libertades
Laura Fraile
Valladolid

En Burgos fue en el año 2007, en Sevilla y en Ávila en el 2008, en Vigo y Guadalajara en el 2009, mientras que en Málaga y en Bilbao fue en el 2010. Esta lista puede continuar indefinidamente, porque lo cierto es que en los últimos años ha habido un gran aumento en la aprobación de ordenanzas que, apellidadas con el apelativo de "la Convivencia" (tal y como ocurre en Granada) o "de Protección de la Convivencia Ciudadana y Prevención de Actuaciones Antisociales" (como es el caso de la de Valladolid), ocultan un grave recorte de muchas libertades. Esta situación es la que han estado estudiando tres integrantes del Grupo de Estudios Antropológicos La Corrala, los cuales han estado analizando un tema que ha derivado en la publicación hace un mes del libro `¿Por qué no nos dejan hacer en la calle? Prácticas de control social y privatización de los espacios en la ciudad capitalista´.

La Corrala, según explica una de sus integrantes, surgió en el año 2005 gracias al impulso de varios vecinos que vivían en el barrio granadino de El Albaicín, los cuales fueron asistiendo a una serie de dinámicas caracterizadas por el enfoque turístico, el boom inmobiliario, los procesos de especulación, los desahucios o la desaparición de los comercios locales. "El suelo empezó a crecer en valor, y muchos prefirieron vender e irse. Los que decidimos quedarnos empezamos una serie de procesos de lucha para convertir esta experiencia que estábamos viviendo desde nuestros movimientos sociales en un proceso de investigación y producción de conocimiento", explica Ariana.

Este Grupo de Estudios está integrado actualmente por media docena de personas (la mayoría de ellas viven en Granada) que proceden de ámbitos como la Economía, la Antropología, el Trabajo Social, el Derecho o la Geografía. "Somos un grupo de investigación autónomo que no acepta ni la financiación ni el patrocinio. Esto lo hacemos para poder garantizar la independencia ideológica y para poder dedicarnos a temas que no son abordados normalmente porque no son emergentes o porque cuentan con el desinterés de las instituciones", continúa Ariana.

Por el momento han publicado tres libros. Uno de ellos es `Aprendiendo a decir NO. Conflictos y resistencias en torno a la formas de concebir y proyectar la ciudad de Granada´(2009), el cual aborda las luchas contra los procesos de especulación urbanística y gentrificación. El segundo, que publicaron en el año 2012, se titula `La construcción de la Marca Granada 2013-2015´. "Éste está escrito por dos de nuestros compañeros, Óscar y Juan, y habla de cómo se crean fuertes eventos culturales en las ciudades para enfocarlos al turismo y crear una marca distintiva de la ciudad. Sin embargo, sólo generan infraestructuras, Palacios de Congresos, rotondas, metros...", explica Ariana.

Portada de `¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?El tercer libro publicado por este Grupo de Estudios es `¿Por qué no nos dejan hacer en la calle? Prácticas de control social y privatización de los espacios en la ciudad capitalista´. El punto de partida de esta obra, publicada hace un mes, fue la celebración de los cuatro años de vigencia de la Ordenanza de medidas para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana en el espacio público de Granada. "La aprobación de esta normativa hizo que nos juntáramos desde diferentes movimientos sociales para luchar contra ella. En los debates había gente que abogaba por derogar una parte, mientras que otras personas querían que se eliminara en su totalidad. Este tipo de medidas inciden en el control de las personas y del espacio público, cuestiones que provienen de un interés del sistema neoliberal por controlar a la ciudadanía. Fue ahí cuando decidimos analizar el texto, para así luchar contra los rumores acerca de lo que se prohibía o no, que es algo que estaba generando mucha confusión. La parte inicial de este trabajo consistió en analizar el contexto, explicando por qué se aprobó esta ordenanza o por qué se estaba imponiendo en otros sitios. Este libro fue también una oportunidad para recuperar la lucha social y la memoria histórica de los movimientos sociales de la ciudad", apunta esta integrante de La Corrala.

Según indica, esta situación de control a la ciudadanía comenzó a principios de los años 90 en Nueva York. "En ese momento Rudolph Giuliani ganó la alcaldía y prometió que acabaría con la inseguridad ciudadana. En estos años se difundió la teoría de las ventanas rotas, que defendía el exceso de policías en la calle para permitir el control de los espacios públicos. También se trabajó en la visibilización del conflicto a través de los medios de comunicación, generando un miedo que permitiría dar una solución, que fue la de cerrar los espacios públicos para dejarlos en manos de los vecinos. Al mismo tiempo se fue criminalizando a los inmigrantes irregulares, a las trabajadoras sexuales o a las personas sin hogar, que fueron expulsándose del espacio público porque decían que generaban miedo e inseguridad. Estas medidas se aplicaron más tarde en Londres, llegando después a ciudades como Barcelona o Granada", explica Ariana.

El resultado de todo esto ha sido la multiplicación de ordenanzas que, a partir del año 2000, se han ido extendiendo por localidades como Burgos, Ávila, Guadalajara, Sevilla, Vigo, Bilbao, Alcalá de Henares, Alicante, Gijón, Palma de Mallorca, Murcia o Valladolid, llegando también a pueblos como Guillena (Sevilla), Tui (Pontevedra), Collado Villalba (Madrid) o Cangas (Pontevedra). "No todos los Ayuntamientos las aplicaron igual, ya que variaban en las fases, las épocas o los colectivos en los que ponían el énfasis, pasando de las personas que practicaban arte urbano a los músicos callejeros o las trabajadoras sexuales. En cualquier caso, sí vimos que, independientemente de los contextos locales de cada localidad, todas eran una copia. También teníamos clara una cosa: ninguna de ellas garantizaba la convivencia ciudadana y además imponían unos modelos de ciudad capitalista y neoliberal", continúa Ariana.

Esta publicación ha salido a la venta a un precio de 7 euros aunque a partir del martes 10 de diciembre, aprovechando la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos, podrá descargarse libremente desde el blog de La Corrala. Según explica Esther, otra de las integrantes de este Grupo de Estudios, este libro parte de un análisis sobre el manejo y las perversiones del lenguaje que define aspectos como la ciudadanía, la democracia o el espacio público. Más adelante recoge una explicación acerca de cómo se prepara un contexto proclive al apoyo de una ordenanza de este tipo, analizando situaciones concretas como la de la ley anti botellón, la prostitución o la represión de la mendicidad callejera a través de la repercusión de estos fenómenos en la prensa.

"A todo esto hay que añadir aspectos como el de cómo se elabora el texto normativo para crear una alama y estigmatizar a ciertos colectivos, cómo se reprimen ciertos movimientos políticos a través de restricciones como la de colocar cartelería u obtener permisos, se analiza el texto normativo repasando los movimientos y propuestas que han surgido desde la resistencia a la ordenanza... En el libro hablamos también de cuáles son los mecanismos que nos quedan, y más a raíz de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana que quieren aprobar. Terminamos con una reflexión sobre la ciudadanía, el espacio público y la democracia, invitando al lector a que nos veamos en la calle", explica Esther. "En este trabajo de investigación hemos tenido una pluralidad de opciones ideológicas y de ideas acerca de cómo salir de esto, pero todos hemos tenido un punto en común: el de la confrontación total al gobierno local y a la ordenanza", continúa ésta más adelante. Este libro se presentará el 17 de enero en la librería Ítaca de Murcia. Después, concretamente el día 24, sus autoras lo presentarán en la librería Traficantes de Sueños de Madrid. Más adelante tienen intención de darlo a conocer en Córdoba, Sevilla y Zaragoza.

En lo que respecta a la situación de Valladolid, la aprobación de la llamada Ordenanza de Protección de la Convivencia Ciudadana y Prevención de Actuaciones Antisociales generó en su día el nacimiento de la Plataforma Ciudadana en Defensa de las Libertades. Esta Plataforma está compuesta actualmente por una treintena de organizaciones y colectivos que están trabajando para impedir que se lleven a cabo unas restricciones que, según afirman en su manifiesto, afectan a muchos derechos fundamentales de la ciudadanía.

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