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Cordón policial al paso de una manifestación en Valladolid. Foto: Sergio de la Torre
Cordón policial al paso de una manifestación en Valladolid. Foto: Sergio de la Torre

Un año de criminalización de la protesta social en Valladolid

Con Jose Antonio Martínez Bermejo como subdelegado del Gobierno, la ciudad ha vivido un notable aumento de la represión política
Francisco Javier García
Valladolid

En los últimos meses, personas, colectivos, organizaciones sociales, sindicales y políticas de Valladolid vienen sufriendo una criminalización y represión, que se traduce en la imposición de sanciones económicas, administrativas y penales, cargas policiales brutales, identificaciones supuestamente “rutinarias” que afectan a personas vinculadas a movimientos sociales y que tienen como único motivo criminalizar el hecho de luchar por lo que creen, denunciar este sistema de abusos y organizarnos en diferentes espacios y movimientos críticos. Este es un repaso por algunos de los casos sucedidos durante los últimos doce meses en esta ciudad.

Miércoles 1 de mayo de 2013.

Cómo todos los primeros de Mayo, los sindicatos convocaron manifestaciones por las calles de la ciudad. La Confederación Nacional del Trabajo, realizó un recorrido desde la Plaza de Colón hasta la Plaza de Vadillos, siempre custodiada por varios miembros de la VII Unidad de Intervención Policial. Al culminar el recorrido, dos chicas fueron identificadas por pegar una pegatina en una sucursal del Banco Santander. Una vez concluido el acto, y cuando los asistentes marchaban hacia sus casas, varios agentes persiguieron y detuvieron de forma violenta e injustificada a un manifestante. El detenido relató un espeluznante "trato vejatorio, con continuas amenazas y actitud violenta por parte de la policía” durante todo el tiempo que estuvo retenido. "¡No sé si matarte o mutilarte, cerdo!", fue alguna de las lindezas que tuvo que soportar el detenido por parte de los agentes que le detuvieron, según su propia versión de lo sucedido.

Jueves 9 de mayo de 2013.

Con motivo de la Huelga General convocada a todos los niveles en el sector de la educación, una serie de colectivos decidieron convocar una protesta junto a la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León. Tras dar un breve paseo por el edificio, en el que no se encontraba el consejero que acababa de salir, con el que se hubieran mantenido unas palabras en un tono agradable si así lo hubiera permitido, otros dos ciudadanos fueron detenidos (un estudiante, y un miembro de CGT). Por aquella actuación, el policía nacional número 87.718 solicita para Jesús Niño, conocido activista social de la CGT, la pena de un año y mes de prisión por el delito, y una multa de 480 euros, además de una responsabilidad civil por importe de 936 euros.

Agentes identifican a los participantes en una protesta pacífica frente a la sede del PP. Foto: 15M

Jueves 16 de mayo de 2013.

Una docena de personas se concentraron frente a la antigua sede provincial del Partido Popular bajo la convocatoria “Tócale el pito a Gallardón”, realizada en todo el país a través de  las redes sociales, para expresar el malestar por las intenciones del ministro de Justicia de reformar la Ley del Aborto. Nada más comenzar el acto, varios policías nacionales descendieron de sus furgonetas para pedir la identificación de todos y todas los concentrados. Se vivieron momentos de tensión, cuando un agente, dirigiéndose a una mujer le dijo: "No sé qué haces aquí. Vete a fregar". Lo que tuvo la inmediata respuesta de: "Hijo de puta".

Lunes 14 de octubre de 2013.

El ministro de educación y cultura, Jose Ignacio Wert Ortega, se acercó al Museo Nacional de Escultura a entregar la más alta condecoración de ese ministerio, la Cruz de Alfonso X El Sabio. Hasta nueve lecheras de la Unidad de Intervención Policial se personaron por los alrededores del museo, para controlar a unos 70 manifestantes; prácticamente un policía para cada manifestante. Cuatro personas fueron identificadas antes siquiera de que comenzase la concentración.

Viernes 18 de octubre de 2013.

Este viernes de Octubre, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, impartió una charla clandestina organizada por el Foro de Opinión Nuevo Siglo. A su llegada al hotel Olid Meliá, fue recibido por una decena de personas con gritos de 'Aborto libre' y 'Escuela laica'. Algunos de los manifestantes, que habían accedido al hotel, fueron desalojados. En la expulsión del vestíbulo del hotel se significó de manera especial Jesús Manuel Rebolleda, que puso sus sucias manos sobre los pechos de una mujer partidaria del aborto libre y de la escuela laica y gratuita, como se aprecia al final de la grabación (Ver Vídeo). Una vez expulsados, salió de allí el por entonces Jefe Superior de Policía de Valladolid José Ángel González Jiménez, “Jota” (actualmente premiado por el ministerio del interior con el puesto similar en la ciudad autónoma de Melilla); a voz en grito, reprendió a los miembros de la VII Unidad de Intervención Policial que llegaban andando por al esquina, y les arengó al grito de: “Pero corred, corred; identificadles, identificadles”. Todos fueron identificados, para lo cual, les fue retenido el Documento Nacional de Identidad durante casi media hora. También dos personas que salían de tomar un café en un bar de la acera de enfrente fueron invitados por la policía a que mostrasen su DNI, para que les fuera tomada la filiación.

Sábado 19 de octubre de 2013.

Por tercer año consecutivo, todas las ciudades del mundo estaban llamadas a secundar una convocatoria internacional de lucha; este año, centrado en las políticas de austeridad. En Valladolid, una escasa afluencia de público provocó que se acortase el recorrido consensuándolo tanto con los policías municipales como con los miembros de la Unidad de Intervención Policial, así como con la persona que había firmado la notificación de la manifestación. Cuando el recorrido llegaba a su fin, cercanos a la Plaza de Fuente Dorada, se decidió realizar una breve sentada en la calzada. A pesar de que no fueron más de tres minutos, una agente de la policía municipal comenzó a ponerse nerviosa, y a mostrar un enfado notablemente desmesurado. Finalmente, afirmó que iba a denunciar a la persona que había firmado la notificación. Un pequeño disparate por un corte de tráfico de apenas tres minutos y que no ocasionó excesivos problemas de circulación.

Actuación policial en una concentración contra los desahucios. Foto: Sergio de la Torre

Jueves 7 de noviembre de 2013.

Durante un acto convocado de apoyo a unas familias afectadas por un procedimiento de desahucio, un señor que pasa los sesenta años fue identificado en plaza España por miembros de la policía local y nacional sin aparente motivo alguno. Actualmente, acaba de llegarle una carta por parte de la autoridad pertinente, en la que le proponen para una sanción administrativa de 90€. Él denunció a uno de los policías y el juez lo rechazó, pero ha recurrido la decisión judicial.

Sábado 20 de diciembre de 2013.               

Un grupo de personas, la mayoría integrantes del Movimiento 15M de Valladolid, aunque a título personal, recorrieron la ciudad con una pancarta de unos 15 metros de largo en la que se podía leer “La salud no se vende”. El motivo fue fotografiarla con algunos edificios históricos de la ciudad de fondo, como el Puente Mayor, la biblioteca pública de Castilla y León, la iglesia de San Pablo, la parroquia de Santa María de La Antigua o el Ayuntamiento de Valladolid. Cuándo ya terminaban el recorrido, a la altura del Banco de España en la Plaza de España, se acercó un miembro de la policía local a requerir la identificación de uno de los activistas. En escasos minutos llegaron al lugar aproximadamente otros siete policías municipales, una patrulla del Cuerpo Nacional de Policía, y otros dos agentes de paisano. Uno de los municipales encolerizó de repente y agarró en dos ocasiones al manifestante.

Viernes 31 de enero de 2014.

Durante el fin de semana comprendido entre el 31 de enero y el 2 de Febrero de 2014, se celebró en Valladolid una convención nacional del Partido Popular, contra la que se convocaron diversos actos de protesta.

El viernes 31, una pareja de jóvenes fueron obligados a identificarse y a quitarse los abrigos, en pleno invierno vallisoletano, mientras miles de personas acompañaban a las mujeres de el Tren de la Libertad desde la Estación del Norte hasta el Auditorio Miguel Delibes donde se celebraba la convención.

Sábado 1 de febrero de 2014.

En este caso era el Movimiento por la Escuela Pública, Laica y Gratuita el que había convocado otra marcha desde la Consejería de Educación hasta el Conservatorio de Música y la Escuela de Danza. De aquella, varios ciudadanos fueron identificados mientras marchaban hacia su casa, y uno se las está teniendo que ver, acusado de haber golpeado una valla.

Varios agentes practican detenciones en la concentración pacífica del 2F frente a la Parrilla de San Lorenzo. Foto: Sergio de la Torre

Domingo 2 de febrero de 2014.

El domingo, una vez concluida la manifestación unitaria secundada por veintidós colectivos de la ciudad y de la región, un grupo, formado por unas setenta personas, hizo un pequeño recorrido por algunos bares y restaurantes cercanos a la Plaza Mayor, en los que algunos miembros del Partido Popular se encontraban comiendo. Lo único que hicieron fue gritar algunos lemas desde la calle, sin hacer ninguna intención de entrar en los establecimientos. Cuando ya llegaban a su fin, enfrente del establecimiento “La Parrilla de San Lorenzo”, cerca de cinco vehículos de la UIP VII llegaron corriendo al lugar, y sin mediar palabra, comenzaron a propinar patadas, empujones y porrazos a los que allí se encontraban, la mayoría colaboradores del Grupo de trabajo Anti-desahucios perteneciente a la Comisión de Política del Movimiento 15M de Valladolid, y del partido político Izquierda Castellana (IZCA), así como de su rama juvenil YESCA. Varias personas resultaron heridas, y hasta una de ellas tuvo que permanecer hospitalizada durante varios días. Cabe destacar que la policía no facilitó que las ambulancias pudieran realizar su trabajo de la mejor manera posible. Cuatro personas han sido denunciadas por la policía, mientras están llegando también algunas sanciones administrativas de hasta 300€, una de las cuales, le ha llegado a uno de los cuatro denunciados por la policía. Igualmente, diez de los manifestantes represaliados han interpuesto una denuncia conjunta, con la ayuda de siete abogados, contra los tres policías que más golpes repartieron. Ambas denuncias cruzadas se encuentran en proceso de instrucción en el Juzgado de Instrucción número cuatro de Valladolid. En esa ocasión también fue identificado el foto-periodista de últimoCero.

Domingo 23 de marzo de 2014.

Con motivo de los detenidos tras finalizar la manifestación de las Marchas de la Dignidad, que llegaron a Madrid el 22 de Marzo, se convocó una concentración en la Plaza de Fuente Dorada secundada por doscientas personas. Un centenar de ellas decidieron acercarse al finalizar a la antigua sede provincial del Partido Popular, en la Calle Alcalleres. Mientras volvían hacia Fuente Dorada para finalizar, un compañero fue abordado por la policía, acusado de quemar un contenedor en ese preciso momento. Obviamente, el contenedor se encuentra en perfectas condiciones.

Una joven muestra un cartel con la frase "me dais vergüenza" frente a una concentración de policías. Foto: últimoCero

Miércoles 26 de marzo de 2014.

En muchas ciudades de España, los tres sindicatos del Cuerpo Nacional de Policía convocaron concentraciones de apoyo a sus compañeros que sufrieron lesiones el 22 de Marzo en Madrid, y para pedir responsabilidades a los jefes correspondientes por el indecente y caótico dispositivo policial que ayudó a propiciar las lesiones. En Valladolid, a las puertas de la delegación y la subdelegación del Gobierno, una chica pasó por allí, sin mediar palabra, con un cuaderno abierto en el que había escrito “Me dais vergüenza”. Inmediatamente, y alejados unos metros, unos policías de paisano procedieron a su identificación, mientras trataban de que los medios de comunicación allí presentes no pudieran tomar imágenes, o que al menos no mostrasen la cara de los policías. Los agentes concentrados, al paso de joven con su cartel, comenzaron a proferir insultos contra ella tales como “sinvergüenza” e “hija de puta”. Con posterioridad, y cuando esa chica salía de tomar un café en un céntrico bar, varios agentes se acercaron hasta ella y procedieron a realizar una “identificación rutinaria”, a la vez que era cacheada y registrada. Mientras eso se producía, pasó al lado otro coche de policía desde el que salió el siguiente grito: “Esa es la sinvergüenza de la pancartita”. Al preguntar que de qué se la acusaba, el policía que estaba rellenando el parte dijo que desórdenes públicos; y al preguntar que quién era el que la denunciaba, el mismo policía respondió para salir del paso: “Yo mismo”.

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Tanto o mas repúdio recibireis en tanto sufrimiento afligis.

 

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