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Colau, antes de subir al estrado del Aula Mergelina. Foto: Carlos Arranz
Colau, antes de subir al estrado del Aula Mergelina. Foto: Carlos Arranz

Ada Colau: "Si Botín quiere hacerme un escrache estaré encantada de la vida"

La activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca abarrota el Paraninfo de la UVa con su charla: "Sí se puede: de la burbuja inmobiliaria hacia el derecho a la vivienda"
Germán Vivas
Valladolid

Ada Colau (Barcelona, 1974) sabe de lo que habla alto y claro. Da y es la cara de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Un movimiento indignado que ha abierto los ojos a muchos ciudadanos y la puerta de la casa que un banco les quería quitar a muchos otros. Por ser normal, no es una persona normal. Y por eso es normal que no tenga cabida en una normalidad que, en realidad, "es una estafa". Hoy ha estado en Valladolid invitada por el Ateneo Republicano. Su charla, "Sí se puede: de la burbuja inmobiliaria hacia el derecho a la vivienda", abarrotó el aula Mergelina de la Universidad.

¿Se siente algo especial al saber que muchos desahuciados escriben su nombre con ‘h’?

Espero que no sea así. El mensaje de la Plataforma es que nadie es imprescindible y que todos podemos conseguir grandes cosas. La cuestión es que la Plataforma es el poder de la gente. Todo el mundo suma y entre todos estamos consiguiendo grandes cosas que antes parecían imposibles.

Se define como usted como activista. ¿Qué diferencia hay entre un activista y un político? ¿Uno trabaja y el otro no?

No debería ser así, pero ahora mismo lo que entendemos por político es alguien que profesionalmente se dedica a la política y persigue más unos fines personales que colectivos. En cambio, activista es alguien que está luchando contra los poderes fácticos sin buscar ningún tipo de enriquecimiento personal sino transformar las cosas para que todos vivamos mejor. Esa la diferencia. Esperemos que algún día ser político signifique otra cosa. Que sea ser un activista.

¿Le entra la risa cuando lee el artículo 47 de la Constitución?

No me da ninguna risa. Me infunde mucho respeto. No es un artículo que haya surgido de la nada. Ha surgido de la lucha y la pelea de mucha gente. Es un artículo muy avanzado con respecto a otras constituciones y, además, es muy importante porque no sólo habla del derecho a la vivienda, sino que habla de que los poderes públicos deben intervenir para frenar la especulación y que todas las plusvalías tienen que revertir en el bien común.

Un artículo tan avanzado que no hemos llegado a cumplirlo ¿no?

Tan avanzado que ni nos hemos aproximado un mínimo para poder cumplirlo... pero ahí está la ciudadanía para reclamar que esos derechos sean una realidad.

¿Cuántos desahucios ha conseguido paralizar la Plataforma Antidesahucios?

Que hayamos contado, alrededor de 800. Somos un movimiento horizontal y no contamos todos, lo importante es pararlos.

¿Acabará la PAH con los desahucios o los desahucios acabarán con la PAH?

Estoy segura de que la PAH y otros movimientos vamos a acabar con los desahucios y que dentro de unos años miraremos atrás y nos preguntaremos como sociedad cómo durante tanto tiempo permitimos esta barbarie.

¿Cuánto pesan 1,4 millones de firmas?

Pesan muchísimo.

¿Y cuánto valen?

En términos monetarios no me importa. En términos democráticos cada una de esas firmas vale muchísimo. Es la dignidad de las personas de este país que no se resignan ante el abuso de poder, frente a las leyes injustas e ilegales, que no se rinden y han hecho un esfuerzo sobrehumano para recoger esas firmas que expresan la voluntad popular, a pesar de que hoy a quienes están en las instituciones, supuestamente democráticas, no les importe. A nosotros sí.

¿Cuál es el caso que más le ha marcado en todo este tiempo?

Todos y cada uno de los casos, marcan. Ninguna vida es prescindible, todas y cada una importan. Muchas veces desde los medios de comunicación de masas o desde las administraciones se intentan poner etiquetas como la de colectivos especialmente vulnerables... Para la Plataforma todas las personas son importantes.

Usted que ha estado en mil batallas ¿por qué se quedó finalmente en la guerra de los desahucios?

Hay muchos derechos por los que merece la pena luchar. Concretamente, yo estoy en el tema de la vivienda porque desde hace muchos años nos implicamos contra la globalización, contra la falta de democracia, contra el gobierno de las instituciones económicas... Después de luchar por todo eso a escala global llegó un momento en el que nos preguntamos en qué afectaba todo eso a nuestras vidas. Y resulta que en el Estado español, después de la precariedad laboral, el siguiente factor de precariedad es el de la vivienda. Tanto si estás de alquiler como si estás con una hipoteca, en España, sino tienes resuelto el problema de la vivienda por herencia familiar, prácticamente tienes que trabajar sólo para pagar la vivienda, con todo lo que eso implica de esclavización de las personas. La vivienda es un tema que a todas nos afecta y que es clave para poder desarrollarse como persona.

 

Ada Colau, durante su conferencia en el Paraninfo. Foto: Carlos Arranz

Ada Colau, durante su conferencia en la UVa. Foto: Carlos Arranz

Atendiendo a la definición de ‘criminal’ que usted empleó en su comparecencia en el Congreso de los Diputados ¿se puede decir que en este país estamos rodeados de criminales?

Hay muchos criminales, sobre todo, en las esferas de poder. Cuanto más te acercas al poder, más subes en la jerarquía y más criminales hay.

¿Más que en las cárceles?

Muchos más que en las cárceles, porque realmente en las prisiones quien está es el pequeño delincuente. Quien acaba encerrado es quien no tiene dinero. Hay mucho pobre en las cárceles y mucho criminal rico suelto.

¿Qué es lo que no entienden o no quieren entender los políticos?

No hay que generalizar. Entre los políticos hay gente honesta.

Cambiemos políticos por partidos políticos...

Partidos, estructuras de poder, gobernantes. Realmente quien tiene el poder en este país, tanto en los consejos de administración como en los gobiernos, no es que no quieran entender, no es que no sepan qué es lo que está pasando. Lo que ocurre es que les da igual, la gente, la ciudadanía, los derechos... ellos están ahí para enriquecerse y, mientras se lo permitamos, lo van a seguir haciendo.

¿Esto va a estallar?

Esto va a estallar porque es insostenible. Ahora si va estallar y esto va a ser un caos y un sálvese quien pueda o si va a estallar para que renazca una sociedad mejor depende de nosotros. Por eso nosotros hacemos lo que podemos. Tenemos que intentar salir de esto para mejor.

¿A favor de un proceso constituyente?

Sí, si realmente pone las bases de una democracia real. Ahora mismo no tenemos una democracia real.

¿Y en qué nos constituimos?

Yo no tengo la receta. No soy una iluminada que sepa cuál es la utopía a perseguir. Creo en los procesos y en que hay que hacerlos bien. Creo que una de las lecciones que hay que aprender es que no estamos en tiempo de delegar. Hasta ahora, en estos últimos años de consumismo, se nos hizo la promesa de que si nos limitábamos a votar cada cuatro años y delegábamos la política en los partidos, nos prometían cierta vida estable y cierto bienestar a cambio de que no nos metiéramos en los asuntos públicos. Pues bueno, el resultado de eso es un desastre generalizado, una estafa, una pérdida de derechos, corrupción... Delegar no funciona y ahora nos vamos a tener que implicar y corresponsabilizar y eso no es fácil. Cada uno, en la medida de sus posibilidades, pero todos arremangados y puestos a la faena para hacer que de aquí salgamos mejor. Se trata de cambiar las reglas del juego. No es verdad que en este país seamos corruptos por definición. Si realmente queremos acabar con la corrupción se puede hacer una legislación y que quien sea corrupto sea penalizado por ello.

¿La PAH impediría el desahucio de la Casa Real?

La Plataforma no impediría el desahucio de la Casa Real porque nosotros luchamos por viviendas habituales, deudores de buena fe...

¿Más residencia habitual que el Palacio de la Zarzuela, teniendo en cuenta que la monarquía es hereditaria, no creo que haya no?

(risas) Podría ser que cumplieran el requisito de vivienda habitual, lo que ocurre es que tienen muchas segundas residencias y ahí perderían el derecho a ser defendidos. Además sólo paralizamos desahucios de deudores de buena fe que dejan de pagar porque no pueden, no porque sean unos corruptos insaciables. En este caso creo que no cumplirían los requisitos.

Burbuja inmobiliaria, financiera, política... ¿cuál será la próxima que estalle?

Esperemos que sea la de la corrupción y el mal gobierno. Espero que la próxima burbuja que estalle no la vivamos como víctimas sino como protagonistas del pinchazo para alumbrar una nueva forma de organización más saludable y democrática.

La gente sabe que no hay pan, pero ¿hay juez para tanto chorizo?

Debe haberlos y si no les hay, habrá que ponerlos. Lo que está claro es que si hay impunidad, no hay democracia. Mientras los criminales puedan ir por la calle tan tranquilos no habrá democracia en este país. Y si no hay democracia formal, tendrá que haber justicia social, pero siempre de forma pacífica. Lo que no puede ser es que el corrupto se sienta impune y que acabe siendo reconocido socialmente.

Cajas y responsabilidad política ¿Hay que abrir una causa general contra todos los partidos y todos los sindicatos?

Habría que investigar a todos y cada uno de los que han estado en consejos de administración y han sido responsables de todas y cada una de las estafas. Hipotecas, preferentes, recalificaciones... Todo debe ser investigado y los responsables deben pagar para que podamos hablar de democracia y salir de la crisis. Mientras se mantengan las malas prácticas y los responsables de la crisis sigan en los lugares de gobierno será imposible salir de la crisis.

Surgieron antes del 15M. Fueron el germen y ahora parecen ser el rescoldo que queda de ese movimiento o, por lo menos, su parte más práctica ¿no?

Son cosas diferentes . La PAH es un colectivo que nace de experiencias previas en febrero de 2009, dos años antes del 15M. El 15M creo que no es un colectivo. Es una expresión ciudadana en un momento determinado. Es un romper el imaginario colectivo. Estábamos todos atenazados por el miedo, por la versión oficial de que la crisis era culpa nuestra... y, de repente, miles de personas se autocitan en las calles y desafían esa versión oficial para llamar estafa a lo que decían que era crisis. El 15M es un momento de desafío al poder establecido. A partir del 15M han surgido muchas iniciativas. Quizás ahora no estemos viendo manifestaciones masivas, pero todos los que se implicaron en ellas están trabajando en diversas plataformas (soberanía alimentaria, sanidad, educación...) El 15M es una expresión colectiva y no un movimiento.

Fuentes mal informadas aseguran que un tal Botín planea un escrache contra usted ¿le extrañaría?

Si Botín quiere hacerme un escrache estaré encantada de la vida. De hecho, nosotros cuando hacíamos escarches era interpelar para hablar con los diputados. A mí me encantaría hablar con Botín y hacerle preguntas. Si Botín quiere hablar conmigo me va a encontrar feliz de la vida.

¿Se sintió escracheada por el eurodiputado Iturgaiz?

No. Los escraches son interpelar y señalar a alguien. Lo que el señor Iturgaiz y otros miembros del PP intentaron hacer conmigo o con la Plataforma fue difamar y acosar, que es algo muy diferente. Nos intentaron criminalizar pero... todo el mundo nos conoce, sabe que somos pacíficos y, por mucho que nos llamaran terroristas y nazis no tenían ninguna credibilidad. Lo único que han conseguido es mostrar su propia debilidad.

Aspecto del Aula Mergelina durante la conferencia de Ada Colau. Foto: Carlos Arranz

Aspecto del Aula Mergelina de la Universidad durante la conferencia de Ada Colau. Foto: Carlos Arranz

¿Qué le parece si ponemos algunos de esos nombres que no suelen aparecer en los medios? ¿Cuál es peor banco? ¿Y el mejor?

En realidad hacer un ranking de bancos no es fácil porque, más que nada, todos son malos en la medida en que son empresas privadas que intentan hacer el máximo beneficio y el interés general y los derechos de los ciudadanos les trae sin cuidado. Lo único que hay son bancos a los que les importa más su imagen pública que a otros. En Cataluña a La Caixa y al Banco Sabadell les importa mucho su imagen pública, pero fuera de Cataluña les importa menos. Todos, si les dejan, hacen una política de desahucios y máximo beneficio sin importarles cómo eso repercute en la gente. Tenemos problemas con todos. No hay que enfocar el tema en si un banco trabaja con buenas prácticas o no. Lo que no puede ser es que el control de la economía esté en manos de empresas que sólo buscan su beneficio. Debe haber un control democrático de la economía y unas reglas del juego que no se han puesto. Ahora tienen barra libre para hacer lo que quieran.

Usted, aunque vive de alquiler, es ya una experta en hipotecas. Si me quiero comprar una casa ¿con qué banco firmo?

Si no tienes el dinero al contado para pagar una casa, no te la compres. Mientras no hayamos cambiado la Ley no te compres una casa. Ahora hay que pelear por una opción de alquiler.

En un contexto como el actual ¿qué representa una casa vacía en manos de un banco rescatado con el dinero de todos?

Un crimen. Una vulneración de derechos. Un insulto. Es lo que permite decir que en este país no hay democracia. La gente no quiere eso y, sin embargo, masivamente se está produciendo eso porque han usurpado la democracia.

¿Cuántos escaños tendría ya Ada Colau si se tradujera en un voto real cada vez que alguien, tras escucharle, asegura: “Si esa tía se presenta, la voto”?

No lo sé. Lo importante no son los votos que pudiera tener yo. Mucha gente me lo ha dicho... que si me presentara a las elecciones... Pero siempre digo lo mismo: de esta situación no vamos a salir con fichajes individuales. No nos tenemos que resignar a que lo que yo diga parezca excepcional. La gente ve que lo que yo digo es creíble y que no hablo por hablar. Es terrible que en nuestro país hablar de manera honesta y de cosas que se conocen sea la excepción y no la regla. Tenemos un problema que resolver. La solución son los procesos colectivos de empoderamiento.

¿Eso quiere decir que Ada Colau no va a ser un cartel electoral?

Ada Colau no tiene que liderar nada. Ada Colau puede apoyar algo como pueda hacerlo cualquier ciudadano. Y ojalá surjan proyectos ilusionantes en este país que cambien las reglas del juego.

¿Ahora no existen esos proyectos? ¿Ninguno?

No.

¿La PAH sería lo mismo sin las redes sociales?

No. De la democracia secuestrada que tenemos, una de las patas es la falta del derecho a la información. Hay unos medios de comunicación controlados por los poderes económicos. Todos los grandes medios están  endeudados o han sido rescatados por bancos, con lo cual no son imparciales ni de lejos. Al contrario, forman parte del problema en muchas ocasiones. Frente a eso, internet y las redes sociales son una oportunidad. Ya estamos buscando medios de comunicación horizontales, alternativos a los grandes medios de comunicación. Eso va a ir a más.

¿Cuánto calcula que se tardará en cambiar el lema del ‘sí podemos’ por el de ‘sí se pudo’?

El trabajo, acabado, nunca va a estar. La democracia es un proceso. La conquista de derechos es un proceso. Siempre vamos a poder mejorar. Esa lucha define al ser humano. No habrá un lugar al que lleguemos y podamos decir que ya lo hemos conseguido todo. Ahora bien, espero que más pronto que tarde, miremos atrás y la vulneración de derechos que vivimos ahora se haya terminado. Espero que eso acabe pronto y como muy tarde en las próximas elecciones generales.

 

 

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