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'Nuestras vidas o sus negocios'
La cabecera de la manifestación bajo el lema 'Nuestras vidas o sus negocios'. Foto: Carlos Arranz

Arco iris indignado para exigir un "cambio de régimen"

Miles de personas participaron en la movilización sin banderas convocada por la Marea Ciudadana bajo el lema: "Nuestras vidas o sus negocios"
G.V.
Valladolid

Miles de personas (más de 4.000 en algunos puntos del recorrido) conformaron hoy en Valladolid un arco iris indignado en una manifestación sin banderas convocada por la Marea Ciudadana bajo el lema "nuestras vidas o sus negocios" y en la que se exigió un "cambio de régimen" para que "las personas del común no acaben pagando los desmanes especulativos de una casta empresarial y política sin escrúpulos".

Las distintas mareas de colores (negra de funcionarios, verde de educación, naranja de servicios sociales, blanca de sanidad, morada de mujeres, roja de parados), que ya habían calentado motores por la mañana protagonizando distintos actos en distintos puntos de la ciudad, acabaron confluyendo, a las 18,30 horas en la Plaza Mayor. Cada marea accedió al ágora por una calle diferente y ellas se sumó el grupo Stop Desahucios del 15M.

El arco iris indignado que acababa de formarse para reclamar "una sociedad redistributiva e inclusiva", que "garantice los derechos fundamentales universales" y que "no someta los servicios públicos a las leyes del mercado y la especulación", comenzó a recorrer las principales calles del centro de la ciudad poniendo rumbo a la calle Santiago.'Nuestras vidas o sus negocios'

"La solución, banqueros a prisión", "hasta las pelotas de rosas y gaviotas" o los ya tradicionales "la corrupción se paga con prisión" o "no hay pan para tanto chorizo", fueron los primeros lemas que se pudieron escuchar.

A la altura del Banco de Santander, los manifestantes se pararon para llamar "mentirosos" a los responsables de la entidad y, unos metros más adelante, en el edificio de Caja Duero donde vive el alcalde, Javier León de la Riva, volvieron a detenerse para reclamar a pleno pulmón: "¡Queremos un pisito como el del Javierito!".

Cuando la cabecera de la manifestación alcanzaba la Plaza de España, la cola aún no había terminado de recorrer el último tramo de la calle Santiago.

En la movilización no sólo participaron sectores concienciados de la sociedad vallisoletana, sino familias enteras y matrimonios de personas mayores que, a paso lento, alcanzaron de nuevo la Plaza Mayor alrededor de las 20 horas, tras haber recorrido López Gómez, la Plaza de la Universidad, la Bajada de la Libertad y Fuente Dorada.

Fue allí donde se produjo un intento de ocupación de la sede central de Caja España que no llegó a consumarse ante la atenta mirada de un nutrido grupo de policías que ya se habían enfundado los cascos para actuar.

Este fue el único 'incidente' de una manifestación tan pacífica como reivindicativa que concluyó con la lectura de un manifiesto a varias voces: las de los portavoces de las distintas mareas ciudadanas a las que se sumó la del periodista Fernando Valiño.

Cada portavoz tuvo que exponer su mensaje alto y claro ante la falta de un equipo de megafonía adecuado. El de Sanidad denunció la "política de recortes" que está convirtiendo este servicio público "en un negocio al servicio del capital especulativo". Distinta partitura para una misma sintonía utilizó el de Educación para exigir la retirada de la LOMCE, el fin de los conciertos a colegios privados o reclamar el fomento de "un aprendizaje que impulse el pensamiento crítico y reflexivo proclive a la transformación social".

Impedir el retroceso que supone cambiar el actual modelo de Servicios Sociales por uno de "beneficencia" fue el mensaje trasladado a los manifestantes por el portavoz de la Marea Naranja, mientras que el representante de los funcionarios y empleados públicos (Marea Negra) denunciaba "la venta que se hace de lo público de forma impune" o " la presencia de irregularidades o ilegalidades vinculadas a intereses políticos".

El Movimiento Stop Desahucios exigió la paralización de las ejecuciones hipotecarias y denunció la existencia de "millones de pisos vacíos en manos de las entidades financieras" mientras "miles de familias se quedan sin casa y con una deuda de por vida".

Los parados, la legión invisible que cuenta con 6 millones de personas en sus filas en todo el país, exigieron también un trabajo digno por considerar que este colectivo está "doblemente maltratado por la crisis": la falta de empleo se suma a los recortes de las prestaciones.

También se pudo escuchar en la Plaza Mayor la voz de la Marea Violeta para denunciar los "recortes en dependencia y mujer".

La conclusión de la movilización iba implícita en el lema único de la pancarta que presidió la manifestación. "Estamos reivindicando derechos de pura supervivencia para el pueblo trabajador y honrado: nuestras vidas o sus negocios".

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