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Una de las afectadas muestra una denuncia a las puertas de un albergue.
Una de las afectadas muestra una denuncia a las puertas de un albergue.

Campamentos para nadie: la lucha de los extrabajadores de ‘Campamentos para todos’ por el derecho a recibir su sueldo

CNT Valladolid y los monitores denunciantes desvelan más irregularidades en Gesocio Campamentos, Deportes y Aventuras SL
Paula Cabrito
Valladolid

‘Campamentos para todos’ es la oferta vacacional para jóvenes que propone la empresa Gesocio Campamentos, Deportes y Aventuras S.L. Se trata de campamentos multiaventura en los que se integra a personas con diversidad funcional. Esta compañía propiedad de Carlos Enrique del Rey Moreno tiene además una atractiva imagen en internet. Muchos monitores de ocio y tiempo libre que han pasado por allí pensaron que era un lugar idóneo donde trabajar durante el verano. Sin embargo, un año después, siguen esperando la remuneración por su trabajo.

El pasado mes de mayo decidieron organizarse. El grupo de monitores que había compartido el verano de 2014 en el Albergue Sierra de Ayllón de Fresno de Cantespino (Segovia) siguió en contacto, manteniéndose al día de los avances en la negociación con su jefe. Después de varias demandas y actos de conciliación inútiles, buscaron apoyo y asesoramiento en CNT Valladolid y crearon la web de Campamentos para nadie.

Hoy, CNT Valladolid y ‘Campamentos para nadie’ han enviado una nota de prensa a los medios. Su intención es hacer pública la denuncia y visibilizar el conflicto. Descubrieron que sus casos no son aislados. Con una simple búsqueda en Google del nombre del responsable de la empresa es fácil encontrar media docena de resoluciones judiciales por casos de impago publicadas en Boletines Oficiales de la Comunidad de Madrid (existe una recopilación en un apartado de la web). Carlos del Rey lleva reproduciendo el mismo modo de actuación durante años y en distintas empresas (también es responsable de Xtremeaventura). Por ello, desde la web de ‘Campamentos para nadie’ animan a más afectados a compartir sus historias. Es importante que “sientan que no están solos”.

Coinciden, sin embargo, en que “es difícil hacer una piña muy fuerte con gente con la que has coincidido diez días y que vive en lugares bastante distantes”. Aún más cuando se trata de monitores que han trabajado en ‘Campamentos para todos’ en años anteriores. Pasado un año, quienes no han denunciado, no pueden reclamar su dinero legalmente, y quienes interpusieron una demanda han sido pagados por el Fogasa (Fondo de Garantía Salarial). Por esta razón, hay personas que han contado su historia, pero no han querido dejar sus datos. “Ya no les compensa”, explica una extrabajadora de 2014.

En cuanto al dinero adeudado, es difícil calcular una cantidad total. Son muchas personas que provienen de puntos diversos y han estado distintos periodos de tiempo. En varios casos, son miles de euros.

Modus operandi

Una de las monitoras explica la forma de proceder que se repite en las distintas experiencias particulares: “vas a trabajar, pero cuando te toca cobrar, no recibes nada. Las personas a las que les debe poco dinero no suelen denunciar porque no les sale a cuenta por 400 euros. Denuncian quienes han pasado todo el verano. En ese caso, el procedimiento es el siguiente: la gente denuncia, va a juicio, y Carlos no se presenta o, si se presenta, se declara insolvente. No tiene nada a su nombre. El caso se deriva entonces al Fogasa. Es decir, con fondos de todo el mundo se paga a los trabajadores porque supuestamente la empresa es insolvente”. Y añade: “a él no le va a suponer ningún gasto y va a poder seguir realizando su actividad con total normalidad. Entonces, a él lo que le interesa es llegar a juicio.”

Explican que no se presenta a las conciliaciones porque el domicilio fiscal de la empresa no existe. La dirección que figura es de unas oficinas en las que ya no hay nadie y las cartas del juzgado son devueltas. Así, “va retrasando la fecha de pago hasta que llega el juicio”. Se repiten las excusas: no ha llegado una supuesta subvención; no tiene dinero en ese momento, pero “la semana que viene está”; “no he podido; hasta que no acabe el campamento en septiembre no te lo ingresamos”; “algunos padres que todavía no han pagado”, etc. Llega el momento, pero nunca está el dinero. Varios extrabajadores cuentan que cuando se les acabó la paciencia, le escribieron diciendo que sentían que se estaba “riendo” de ellos. Carlos del Rey bloqueó sus llamadas y WhatsApps. “Teníamos que esperar; si no, no se cobraba”. Una monitora recuerda estos meses como un “situación angustiante” porque sentía que le estaba “pidiendo algo” en vez de “reclamar lo que le correspondía”. “Era humillante tener que estar llamando constantemente a una persona que te debe pagar”. Ella consiguió recibir una parte del dinero, aunque no supone ni la mitad de lo que le debe. Tras seguir insistiendo, su jefe le aseguró haber pagado otra parte. En seguida comprobó que el ingreso no se había hecho.

Después de denunciar cuentan que empieza una segunda etapa. Varios ex-trabajadores se quejan de que trata de hacerles responsable de no cobrar. “Tú no has cobrado porque has denunciado; si no hubieras denunciado, hubieras cobrado”. “Te mete en un juego en el que te pasa la pelota de la culpabilidad”, explica una monitora.

Los miembros de la plataforma ‘Campamentos para nadie’ aseguran que Carlos del Rey se aprovecha del carácter eventual del puesto de trabajo y de la juventud e inexperiencia de los trabajadores, ya que muchas veces se trata de su primer o uno de sus primeros puestos de trabajo en el sector. Para esta empresa son “trabajadores de usar y tirar”.

Concentración de trabajadores a las puertas de uno de los albergues.

Otras irregularidades en Campamentos para todos

Entre los testimonios de los monitores que hablaron con últimoCero y los que llegan a la web de Campamentosparanadie, además de los impagos, hay quejas que van más allá. Consideran inadecuadas las condiciones del albergue para acoger a niños y monitores. Asuntos tan graves como que los trabajadores no estaban debidamente informados de los problemas y necesidades de casa niño, las instalaciones no eran suficientes para la cantidad de niños que admitían (cuentan que algunos niños tuvieron que dormir en colchones sobre el suelo fuera de los dormitorios), no había agua caliente todos los días para duchar a los chavales tras las actividades o no se cumplía el ratio de niños por monitor, especialmente con acampados con diversidad funcional, entre otras cosas. Un monitor asegura que “teníamos que ingeniárnoslas nosotros y salvar el campamento como podíamos. Lo que ofertaban no tenía nada que ver con lo que decían. Ni campamento bilingüe; el menú, de la peor calidad”. “Había niños que se estreñían porque había poca fruta, etc.”

En el comunicado que han enviado hoy mismo describen un incidente que se produjo durante un piquete informativo en el albergue de Riaza. “El empresario (Carlos Enrique del Rey Moreno) amenazó con una navaja e intentó atropellar con su vehículo todoterreno a algunos de los afiliados que se encontraban a la puerta del recinto intentando informar a los trabajadores, repartiendo unos panfletos y reclamando el salario de sus compañeros”. Miembros de CNT se pusieron en contacto con la Guardia Civil de Riaza que “levantó un atestado de lo ocurrido y confiscó el arma blanca al empresario”.

Es paradójico que la web de la empresa de Carlos del Rey insista en que: “el equipo de profesionales lo forman personas de una gran calidad humana y una amplia y específica formación en el sector.” “Todas las actividades que se desarrollan en nuestro Campamento (…) se desarrollan bajo la continua supervisión de los monitores que son, sin duda, nuestro mejor activo y la razón fundamental del éxito de nuestros campamentos.”

El objetivo de ‘Campamentos para nadie’ es, en definitiva, que los monitores reciban la remuneración que les corresponde y que la situación de vulnerabilidad de los trabajadores frente a la impunidad de esta empresa no se siga repitiendo. “Queremos que nos pague él, porque realmente Fogasa somos todos. Al fin y al cabo, él va a seguir manipulando a los trabajadores y haciendo lo que quiere con los niños. Eso no se puede permitir. Nos afecta por el tema económico, pero ya no es una cuestión de dinero. Nos da rabia que todos los años se repita lo mismo”, insiste uno de los monitores.

‘Campamentos para nadie’ seguirá llevando a cabo acciones informativas, pero mientras, a lo largo de este verano continúan los campamentos con trabajadores que probablemente no sean remunerados por su trabajo.

 

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