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José Manuel Méndez y el abogado Javier Gómez de Liaño. Foto: Carlos Arranz
José Manuel Méndez y el abogado Javier Gómez de Liaño. Foto: Carlos Arranz

Caso Arroyo: Méndez, el alcalde que mediaba entre los socios de la constructora Mahía

Antonio Framiñán, el hombre que propició el desembarco de la empresa en Valladolid, se fiaba más del primer edil que de sus propios amigos y socios
G. V.
Valladolid

El alcalde de Arroyo, José Manuel Méndez Freijo, el principal imputado en el caso de presunta corrupción urbanística que estos días se está juzgando en la Audiencia Provincial de Valladolid, jugó el papel de ‘mediador’ entre socios enfrentados de la constructora Mahía.

Esta es la rocambolesca conclusión que se puede extraer de la declaración prestada hoy como testigo por Antonio Framiñán Taboada, socio de Mahía y responsable de que la constructora gallega acabara desembarcando en Arroyo de la Encomienda. Méndez, Framiñán y Manuel Gómez Maroñas (otro socio de Mahía que se ha enfrentado al máximo responsable de la constructora por no haber visto un euro durante años pese a la elevada facturación de la empresa) coincidieron en una cafetería de Santiago de Compostela cuando el primero ya era alcalde, el segundo ya había conseguido que Mahía trabajara en Arroyo y el tercero, nunca mejor dicho ‘en discordia’, trataba de vender sus acciones en la empresa para hacer caja.

“El alcalde de Arroyo me llamó para que asistiera a esa reunión a la que iba a ir Maroñas y yo accedí. En el encuentro nos amenazó con montar la ‘marimorena’ y más cosas si no se solucionaba lo que él quería”, aseguró Framiñán con convicción. La misma convicción que le faltó cuando, a preguntas del tribunal, no supo responder de forma concreta en qué consistieron esas “amenazas” ni porqué los dos socios de Mahía se reunieron con el alcalde de Arroyo. “Maroñas me utilizaba de puente para solucionar lo que él pedía” acertó a explicar vagamente sin tener en cuenta que instantes antes había reconocido que había sido el propio Méndez quien le había llamado para asistir a esa reunión.

Su declaración también puso de manifiesto la confianza que Méndez supo granjearse entre los socios de Mahía. Prueba de ello es que Framiñán reconoció que fue él quien recomendó al responsable de Mahía, también imputado en esta causa, Ramón López Casal, que concediera al alcalde de Arroyo un préstamo personal a su nombre que, sin embargo, se supone que era para reflotar la empresa Recreativos Dema en la que participaba su amigo y, a su vez, también socio del alcalde, José Presas Zobra. “El préstamo personal que se firmó con Méndez era para Dema. Yo conocía la situación de las empresas de Presas y por eso le dije a López Casal que lo firmara con Méndez. Daba más garantías”, llegó a asegurar el empresario. El citado préstamo, que sobre el papel tenía que devolverse a corto plazo y con intereses, se devolvió años después y sin recargo alguno, según reconoció él mismo.

Aumentar edificabilidad

Hoy también ha prestado declaración como testigo el arquitecto y ex socio de Mahía, Francisco Amenedo Ansede, el mismo al que el arquitecto de Arroyo, Buenaventura Conde, alias ‘Bocho’, remitía notas manuscritas indicándole los pasos a seguir para que los planes urbanísticos de la constructora pudieran salir adelante. Amenedo defendió la legalidad de sus actuaciones urbanísticas en el municipio vallisoletano y reconoció abiertamente que su objetivo “era aumentar la edificabilidad (de determinadas parcelas) dentro de la más absoluta legalidad”. El arquitecto, también reconoció que “es muy posible” que él mismo trajera hasta Valladolid alguna tanda de sobres con dinero que la ex cajera de Mahía, reconoció ayer que se encargaba de confeccionar apuntando sólo iniciales y atendiendo las solicitudes de sus jefes. “Yo entregaba los sobres sin pedir recibo”, declaró, convencido de que esos sobres que no eran para él y nunca abrió, contenían dinero correspondiente a dietas o gastos de viajes.

Las declaraciones del concejal de Urbanismo de Arroyo, Miguel Ángel Ibáñez, que sólo negó que en el municipio se dispensara un trato de favor a Mahía y del constructor Peter Nikolov Dontcher, encargado de una urbanización en La Vega de la que salieron los columpios que el alcalde José Manuel Méndez acabó regalando por su cuenta a su municipio natal en Galicia, poca información aportaron que no se supiera ya.

Columpios

Sin embargo, sí que resultó, cuanto menos curiosa, la declaración de José Espín Megía, el primer alcalde de la democracia en As Nogais por el Bloque Nacionalista Gallego coalición en la que el propio José Manuel Méndez comenzó su andadura política antes de pasar por el PSOE, el PP y ganar unas elecciones como candidato independiente.

José Espín, ex alcalde de As Nogais.

José Espín, ex alcalde de As Nogais.

Su testimonio en la sala donde se han escuchado estos días intrincadas explicaciones sobre planes parciales, normas subsidiarias, estudios de detalle, contabilidades ‘A’ y ‘B’, préstamos sin intereses y compras de viviendas a ‘tocateja’, sonó como propio de una película de Berlanga.

Espín, amigo de la infancia de Méndez, se presentó en la Audiencia con un portafolios del hotel La Vega en el que llevaba una placa de metacrilato en la que los ‘nenos’ (niños) de su pueblo agradecían la cesión de los ya famosos columpios que el alcalde de Arroyo había regalado sin que antes se hubiera elaborado el oportuno expediente de donación de bien patrimonial.

Dijo estar agradecido por la donación, a pesar de haber tenido que costear los portes de los columpios y de haber tenido que restaurarlos para poder usándolos. Campechano y sincero, no sólo reconoció haber “obviado” temas legales relativos a la seguridad de los columpios para instalarlos, sino que también confesó que en su pueblo hay un billar que Méndez les regaló “hace años”. “Los columpios estaban sin pintar, tenían algunos hierros oxidados y faltaban algunas piezas, pero para nosotros son preciosos”, resumió tras haber tratado sin éxito de aportar a la causa la placa de metacrilato.

Nueva abogada

El juicio por el caso Arroyo continuará el lunes con la pruebas periciales, pero el alcalde José Manuel Méndez Freijó ya no estará asistido por el letrado Javier Gómez de Liaño, que estará pendiente de la declaración ante el juez Ruz de su nuevo cliente: el ex tesorero del PP encarcelado, Luis Bárcenas. Está previsto que le sustituya en la tarea Rocío Marcos López, letrada que comparte despacho en la calle Veinte de Febrero de Valladolid con los “distinguidos e influyentes líderes del PP en Valladolid”, Raúl de la Hoz (actual procurador en las Cortes regionales) y José Ferrández Otaño (Ex senador del PP).

Según el escrito de acusación de la acusación popular en este caso, Méndez consiguió apoyo político de De la Hoz y Ferrández para hacerse con la alcaldía. Un apoyo que “tuvo su contrapartida económica con la contratación del despacho (de abogados) para llevar la asesoría jurídica externa del Ayuntamiento, el nombramiento de De la Hoz como secretario de EMUVA y asesor jurídico externo de la empresa municipal y, finalmente, con la colocación como funcionaria, técnico superior del Ayuntamiento de Arroyo, de doña Graciela Huidobro Quirce, a la sazón, esposa de José Ferrández Otaño”.

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