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Yolanda Domínguez ha estado este jueves en Valladolid para impartir una conferencia sobre Arte, feminsimo y acción. Foto: L. Fraile
Yolanda Domínguez ha estado este jueves en Valladolid para impartir una conferencia sobre Arte, feminismo y acción. Foto: L. Fraile

Como una bomba dentro de un pastel

Así describen algunas personas el trabajo de Yolanda Domínguez, una artivista que ha impulsado una veintena de acciones de calle que este jueves por la tarde estuvo presentando dentro de un acto organizado por el Ateneo Republicano de Valladolid
Laura Fraile
Valladolid

Arte de acción en la calle frente al que forma parte del circuito de las galerías. Crítica social frente a la estética vacía de contenido. Participación ciudadana frente a la individualidad (y los egos) del artista. Éstas son las características que definen el trabajo de la artivista madrileña Yolanda Domínguez, un claro ejemplo de cómo emplear el humor para denunciar la cosificación de la mujer o el consumismo imperante dentro de las sociedades opulentas.

Yolanda, que ha estado este jueves en Valladolid, empezó su intervención refiriéndose a la necesidad de entender el arte como un medio de comunicación que, lejos de establecerse como un objeto comercial, pueda presentarse como un "campo de acción y como un lugar de encuentro entre las personas". "Debemos recuperar su carácter colectivo, de tal forma que permita unir a la comunidad. El capitalismo lo ha convertido en una experiencia individual para el disfrute en galerías vacías en las que nadie habla contigo", explicaba esta tarde esta artivista madrileña.

Yolanda centró buena parte de su intervención en la puesta en común de acciones de calle como la de `Princesas 2.8´, realizada en el año 2008. "Para este proyecto usé una figura que tiene mucho peso en la educación de las niñas, que representa la pasividad y la felicidad de alguien que espera a un hombre que sea capaz de hacerla feliz. Para ello utilicé a varias actrices vestidas de princesas de cuento que vendían sus objetos en un top manta para deshacerse de ellos. Fue mi forma de devolver a la sociedad los roles que nos ha impuesto", explicó esta artivista. "Mi idea inicial fue fotografiar a estas princesas, pero lo más interesante acabó siendo la introducción de la gente en el espacio público", comentó a continuación, justificando de esta manera el modus operandi de las acciones que realizaría a partir de entonces.

Así nacieron otros proyectos como `Chica joven se ofrece para´, en el que repartió por diferentes calles de Madrid un centenar de anuncios en los que se ofrecía una chica joven para hacer las tareas del hogar, mantenerse guapa o ir a cenas a cambio de un bolso de Loewe o unos zapatos de Prada. Este proyecto, con el que Yolanda pretendía denunciar la presencia del factor económico en ciertas relaciones de pareja, acabó derivando, para su sorpresa, en decenas de correos electrónicos de hombres interesados en conocer a esa mujer ficticia. Así fue como, una vez más, quedó demostrado que aún queda mucho por conseguir en la lucha por la liberación de la mujer.

Otra de las acciones analizadas durante este jueves fue la de `Poses´, en la que mujeres de todo el mundo se implicaron en la reproducción de todas esas imágenes que nutren las revistas de moda femenina en las que las modelos se muestran como un producto puesto a la disposición del hombre. En esta ocasión, sin embargo, el empleo de mujeres normales, distribuidas por espacios cotidianos como mercados callejeros, paradas de metro o parques, consiguió poner en evidencia la ridiculez de las estrategias del mundo de la moda para vender sus productos.

Yolanda también se refirió este jueves a acciones como la de `Fashion victims´, en la que enterró entre escombros a mujeres vestidas con prendas fabricadas por marcas que utilizan a trabajadoras explotadas para coser su ropa. "En este caso las fashion victims no eran las personas que compran esta ropa, sino las que sufren las consecuencias negativas de la moda", explicó esta artivista, refiriéndose con ello a las 1000 empleadas fallecidas durante el mes de abril de 2013 tras el derrumbe de un taller textil de Bangladesh donde se fabricaban prendas para marcas como GAP, Mango o El Corte Inglés, situación que está siendo denunciada por plataformas como SETEM.

También hubo tiempo para hablar de otras iniciativas, como la del proyecto realizado para Médicos del mundo que permitió, poniendo a un grupo de personas con el "culo al aire", denunciar los recortes de una Sanidad que ha ido dejando de atender y de facilitar el acceso a ciertos medicamentos a amplios sectores de la población. A este proyecto se sumaría el de `Registro´, uno de los más recientes, con el que Yolanda dirigió su crítica a la reforma de la ley del aborto. Todas estas acciones, que están muy bien documentadas en la página web de Yolanda Domínguez, demostraron este jueves que el arte, bien canalizado, puede convertirse en un arma muy eficaz para la denuncia y la transformación social.

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