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El Ayuntamiento pedirá justificar los ‘ahorros’ de Amigos de la Catedral pero no las facturas de obras anteriores

Las facturas solicitadas por el PSOE durante 5 años no aparecen / Corresponden a reformas acometidas en el templo entre 1998 y 2004 / El dinero acumulado por la asociación irá para el ascensor
M.A.R.
Valladolid

“Esas facturas pueden o no estar en el Ayuntamiento”. Esa fue una de las chocantes respuestas que durante su trayectoria ha ofrecido el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, en este caso a una pregunta del Grupo Municipal Socialista acerca de las facturas –que no se hacen públicas- de las obras acometidas a través de la asociación Amigos de la Catedral de Valladolid.

Ahora, parece que el Ayuntamiento va a pedírselas al colectivo, según apuntaron fuentes del Área de Cultura, Comercio y Turismo, pero no todas: no será así con las relativas a las obras acometidas entre 1998 y 2004, las cuales ha solicitado el PSOE en reiteradas ocasiones. 
 
“El Ayuntamiento puede solicitar las facturas cuando lo estime necesario. Lo que se hace en el nuevo convenio –firmado para colocar un ascensor en la Catedral y poder subir a la torre evitando escalones- es incluir nuevas cláusulas para esta actuación concreta de las torres, y la asociación deberá justificar el destino de los fondos recibidos con anterioridad, así como el hallarse al corriente de sus obligaciones tributarias y con la Seguridad Social”. Es decir, a partir de ahora, todo claro. No obstante, las facturas antiguas aún quedan 'escondidas', aunque el dinero pendiente de gasto en la cuenta de la asociación, unos 170.000 euros, deberá ser transparente.
 
En 1998 el Ayuntamiento y la asociación Amigos de la Catedral, presidida en ese momento por Vicente Garrido Capa (ahora el máximo responsable es Miguel Ángel Villamañán), firmaron un convenio a través del cual el Consistorio se comprometía a ceder el 1% de la cuantía de todas las obras contratadas. Es decir, ese porcentaje salía de las empresas constructoras adjudicatarias, que pasaba por el Ayuntamiento para, finalmente, ir a parar a la cuenta de la asociación. Ésta, sin ánimo de lucro, utiliza el dinero para llevar a cabo reformas en el principal templo católico de la ciudad.

Sin embargo, durante todos estos años no ha habido una justificación de esas obras por medio de facturas ni se ha detallado cómo se adjudican las obras y en base a qué características se escogen las empresas que las acometen. La asociación aportó hace tiempo una relación de actuaciones, precios y empresas, una lista que “no justifica nada”, apunta Pedro Herrero, concejal socialista. Aunque éstas no sean visibles, según fuentes del Ayuntamiento “hay facturas de todas las actuaciones desarrolladas por la asociación”. Es más,  aseguran que esa relación “es la  justificación que pidió en su día la Intervención Municipal", añaden.

Desde 1998, el colectivo ha recibido más de 500.000 euros de los que faltan por justificar 170.500 más intereses. Y, desde 2007, el Grupo Municipal Socialista ha venido solicitando las facturas, además de esos detalles de las adjudicaciones. No obstante, la respuesta del equipo de Gobierno, indican los socialistas, ha sido negativa. “La transparencia vacuna contra cualquier tipo de crítica”, comenta Herrero.
 
“A cualquier otra asociación de esta ciudad se le reclama documentación de todo tipo, facturas… y se las somete a un régimen de fiscalidad exhaustiva, lo cual nos parece perfecto. Lo que no entendemos es por qué con esta asociación se tiene esa manga ancha”, explica José Ignacio Herrán, también miembro del grupo municipal socialista. “Nosotros no decimos que se lleven el dinero, pero queremos que se justifique, como hace el resto”, añade.
 
Porque, por ejemplo, a las asociaciones de vecinos y otras de tipo cultural, se les pide que devuelvan el dinero subvencionado que no han gastado durante el año. No es el caso de Amigos de la  Catedral. “Mercedes Cantalapiedra nos dijo que ese dinero era privado. Pero surge un conflicto, porque aparece en los presupuestos como subvenciones”, explica Herrero. 
 
Tanto en la cuestión de las adjudicaciones como en el régimen de las aportaciones, el equipo de Gobierno disiente. Según las mismas fuentes del Área de Cultura, Comercio y Turismo, “las obras se han adjudicado de acuerdo con los criterios establecidos por la asociación, conforme estipulaba el convenio de colaboración”. Es más, aseguran que “hay que tener en cuenta que el dinero transferido no es dinero municipal, sino donado por empresas constructoras y, por tanto, no estaba sometido a la Ley de Subvenciones vigente en aquel momento”, a pesar de que el PSOE indica su aparición en los presupuestos tipificado como subvención.
 

NUEVO CONVENIO

Hace varios años, el Ayuntamiento dejó de transferir dinero a la asociación y, según el PSOE, comenzó quedarse en las cuentas del propio Consistorio. La cantidad acumulada debería ir a parar a la asociación, ya que así lo marca el convenio, apuntan los socialistas. Sin embargo, fuentes del Consistorio aseguran que desde hace casi 9 años esa condición –la de la donación del 1%- no se incluye en los pliegos de contratación.

 
“En 2004 el Ayuntamiento deja de transferir fondos a la asociación. Preguntamos por qué. Tenemos un papel del interventor que dice que se tenían que justificar las obras que se estaban haciendo, porque había un proyecto importante, el del atrio de la catedral, que costaba mucho dinero y, como no salió, se quedó ahí”, explica Herrero.
 
El pasado año apareció un segundo convenio, en este caso con cuatro partes (Ayuntamiento, Amigos de la Catedral, Junta de Castilla y León y Arzobispado de Valladolid), destinado a la construcción de un ascensor en una de las torres de la Catedral. El dinero acumulado anteriormente irá destinado, según ha confirmado el Consistorio a últimoCero, a tal obra, a la que la Junta aportaría 300.000 euros.
 
La oposición ha reiterado su rechazo a tan magna obra en la coyuntura actual y que el dinero se destine a fines sociales. No obstante, el equipo de Gobierno ha asegurado que, al ser una cantidad que viene tras firmar un convenio y de no utilizarse para la Catedral, las empresas podrían exigir su parte. “Si un promotor ha aceptado unas condiciones, ese dinero va dado y, por tanto, a las promotoras les da igual que vaya a la Catedral o a servicios sociales”, apunta el concejal socialista.
 
Eso sí, en este nuevo convenio aparecen mejoras relacionadas con las facturas (ahora ya se exigen las justificaciones de las obras a la asociación) y con la adjudicación a las empresas, para que el proceso sea más transparente.
 
“Esta asociación ha estado funcionando como una promotora de obras. Nadie ha estado auditando a quién contrataba, por qué importe, si cogían la más barata, la más conveniente… han ido adjudicando a dedo a quien les ha parecido. Quede claro que no lo ponemos en duda, lo apuntamos como un hecho más”, sentencia José Ignacio Herrán.

 

 

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