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Concentración del 1 de julio de 2014 para recibir a Felipe VI en la que se incautaron las banderas republicanas. Foto: Gaspar Francés
Concentración del 1 de julio de 2014 para recibir a Felipe VI en la que se incautaron las banderas republicanas. Foto: Gaspar Francés

El TSJ falla que el Ateneo Republicano no está legitimado para denunciar que la Policía requise tricolores a particulares

“No consta acreditado que el presidente y miembro de la junta directiva a los que se incautaron las banderas republicanas acudieran al acto en nombre del colectivo”, confirma la sentencia
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Valladolid

Los tribunales han amparado la actuación de los agentes de Policía que el pasado 1 de julio de 2014 requisaron banderas republicanas a algunas de las personas que se concentraron frente al Museo de la Ciencia de Valladolid para protestar por la visita del rey Felipe VI. Aquel día, los agentes identificaron a varias personas y requisaron temporalmente algunas banderas republicanas, aunque su actuación no fue suficiente para que, ante la llegada de los reyes, a toda velocidad, a bordo de un coche oficial, se pudieran desplegar pancartas (“Felipe VI no te queremos. Democracia o monarquía”) y exhibir banderas republicanas y castellanistas.

El Ateneo Republicano, no obstante, denunció la incautación de banderas tanto al presidente de la organización, como a uno de los miembros de la junta directiva.  La demanda no fue atendida por el juzgado de lo Contencioso Administrativo de Valladolid número 1 y ahora el Tribunal Superior de Justicia confirma en todos sus extremos aquel fallo y condena en costas a la entidad denunciante.

En su sentencia para resolver el recurso de apelación planteado, el TSJ recoge argumentos del fallo de primera instancia al indicar que “la actuación policial en cuestión podría a lo sumo vulnerar los derechos fundamentales de las personas físicas que acudieron a la concentración en el ejercicio de una libertad puramente individual, pero no los de la demandante”. “No consta acreditado que las personas a las que se les requisaron las banderas republicanas acudieran al acto en nombre de la demandante (y no basta con que fueran miembros o asociados de ella), dos, que tampoco consta probado que los Sres. Blanco Rodríguez y González Vega manifestaran a los agentes que acudían en nombre o pertenecían a la asociación actora, o que la policía tuviese conocimiento de este extremo, y tres, que tampoco hay asimismo constancia de que hubiera una convocatoria de concentración en nombre de la aquí apelante ni comunicación previa de la misma a la autoridad”, entiende el tribunal.

“La asociación actora no ostenta esa especie de legitimación universal que parece atribuirse –no existe un genérico derecho a la defensa de la legalidad salvo allí donde el ordenamiento reconoce legitimación para ejercer la acción pública, lo que no es el caso-, de suerte que ni es suficiente con que entre sus fines se encuentre el de promover y reivindicar los valores culturales y sociales que emanan del concepto de la República como forma de Estado ni es “evidente” que esté legitimado para defender la libertad ideológica, de expresión y manifestación de las personas que lleven para exhibir o exhiban una bandera republicana sean o no miembros de ella por mucho que tal bandera sea un símbolo que identifica al ATENEO actor”, dice el fallo.

En resumen, para el TSJ, “la actora no ha acreditado que la actuación por ella cuestionada, que se produjo sobre dos personas físicas concretas, haya repercutido directa o indirectamente pero de modo efectivo en su correspondiente esfera jurídica y mucho menos que se le hayan vulnerado los derechos constitucionales que invocaba”.

 

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