últimoCero
 
Franco, su mujer y los príncipes de España, los actuales reyes Juan Carlos y  Sofía, en el Ayuntamiento de Valladolid el 18 de octubre de 1969 para conmemorar el V Centenario del matrimonio d elos Reyes Católicos. Foto: Archivo Municipal
Franco, su mujer y los príncipes de España, los actuales reyes Juan Carlos y Sofía, en el Ayuntamiento de Valladolid el 18 de octubre de 1969 para conmemorar el V Centenario del matrimonio d elos Reyes Católicos. Foto: Archivo Municipal

Franco es a día de hoy Hijo Adoptivo de la provincia de Valladolid y Alcalde Honorario de la ciudad

La historiadora Orosia Castán asegura que la ciudad "soporta algo más que símbolos franquistas"
Orosia Castán
Valladolid

Tal día como mañana, el 20 de noviembre de 1975, Franco moría en Madrid. España se liberaba de una larguísima dictadura, una “larga noche de piedra” en la que quedaban sepultadas las vidas de miles de demócratas, las ilusiones de otros tantos exiliados, el propio concepto de la democracia.

Un dictador que actuó en contra de su propio pueblo y que tomó el poder mediante un golpe armado y sangriento, perpetuándose en el poder por la fuerza de la represión, merece una condena total, merece que su nombre no figure en los callejeros, que su efigie desaparezca de las plazas, que los honores que se le otorgaron le sean retirados de inmediato. Así actúan las sociedades demócratas. Eso es lo que hacen los países civilizados con los dictadores.

En Valladolid se ha luchado intensamente para lograr que se aplique la Ley de Memoria Histórica aprobada en 2007; la misma Ley que en su artículo 15 ordena la retirada de los símbolos franquistas de nuestro panorama ciudadano.  Para ello, los vallisoletanos tuvimos que enfrentarnos al ínclito ex alcalde León de la Riva, decidido a incumplir la ley; tuvimos que llevar esta negativa a los tribunales, que fallaron a favor de la retirada de los símbolos y al cambio de nomenclatura en las calles; y a fecha de hoy, todavía nos vemos en la necesidad de presionar a los poderes públicos para que cumplan lo que todas las instancias le exigen.

Hoy, aniversario de la muerte del dictador, Valladolid tiene la inmensa desventura de tener a Franco como Hijo Predilecto de la Provincia y como Alcalde Honorario de la ciudad. Puede parecer una broma de mal gusto, pero así es: los vallisoletanos tenemos a Franco como alcalde honorario de la ciudad.

El día 14 de julio de 1939, la Diputación Provincial de Valladolid nombró a Franco Hijo Adoptivo de la Provincia de Valladolid.

Tres días más tarde, el 17 de julio, el dictador concedía a la ciudad la Cruz Laureada de San Fernando. Tanto el Ayuntamiento como la Diputación incluyeron la distinción en sus respectivos escudos, tal y como indicaba el Boletín Oficial del Estado el día 18 de julio de 1939. La concesión, en su argumentario, atribuía esta distinción a “la actuación de la ciudad frente a las hordas republicanas”, actuación que consistió en alzarse contra el poder legal, faltando a la lealtad debida y sometiendo a la ciudad mediante asesinatos masivos y fusilamientos precedidos de juicios sin garantías. Unas tres mil quinientas personas fueron masacradas en esta orgía de violencia cuyo único fin era hacerse con un poder que habían perdido en las urnas.

Pero esto no quedó aquí. El día 24 de septiembre del mismo año 1939, Franco visitó Valladolid. Los periódicos de la época recogen el apretado programa del dictador: asistió a una misa en la Catedral, inauguró en el Teatro Calderón la Iª Exposición Nacional de la Vivienda Rural y visitó el Museo Nacional de Escultura. A continuación se dirigió al Ayuntamiento y allí recibió el pergamino donde se le nombraba "Alcalde Honorario de la ciudad".

Franco, el dictador que acabó con la II República y que privó a nuestro país de libertad durante décadas, mantiene a fecha de hoy ambos reconocimientos.

Estas distinciones tienen que ser retiradas de inmediato. Lo pide la ley y lo exige la conciencia de los vallisoletanos, cansados ya y avergonzados de la injusta mala fama de la ciudad. Debemos acabar de una vez con la leyenda que une nuestra ciudad a la sublevación franquista y a la simpatía hacia ideologías condenadas por la Historia, por la Justicia Universal y por el sentido demócrata de los ciudadanos.

Los honores municipales y provinciales a Franco han de retirarse ya. Sin dilaciones, sin excusas, porque no hay ni una sola razón que ampare un hecho ignominioso como éste. Hoy tenemos un nuevo consistorio, al que elegimos con toda la fuerza de nuestros votos el día 25 de mayo pasado, y al que pedimos que intervenga de inmediato para solventar esta desgraciada situación.

Es una exigencia de la ley, un deber democrático y una obligación hacia los vallisoletanos.

 

Bodegas Hiriart - Cigales

 

Formulario de búsqueda

 
Presentación | El equipo | Videos de Apoyo | Suscríbete | Contacta