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Raquel García Muñoz, directora de documentales como `Los hilos de Penélope´. Foto: L. Fraile
Raquel García Muñoz, directora de documentales como `Los hilos de Penélope´. Foto: L. Fraile

Historias de voces, hilos, ascensores y sombras

Raquel García Muñoz nos narra su trayectoria profesional dentro del género documental, ámbito desde el que ha realizado proyectos como `Voces gitanas´, `50+1´, `Los hilos de Penélope´ o `Sombras chinas´
Laura Fraile
Valladolid

La necesidad de narrar y de compartir lo que ocurre en tu entorno más próximo o simplemente la curiosidad y necesidad de adentrarse en otras realidades para comprenderlas mejor podrían ser los puntos de partida de cualquier persona que decida dedicarse al género documental. Éste es el caso de Raquel García Muñoz (Valladolid, 1974), una cineasta que durante los últimos diez años ha estado participando en diferentes proyectos audiovisuales que ha ido realizando desde Barcelona, su ciudad de residencia actual.

Aunque nació en Valladolid, concretamente en el barrio de las Delicias, Raquel se trasladó a los 23 años a París. Allí empezó a estudiar diseño gráfico y fotografía, tareas que compaginó con una colaboración dentro del colectivo interdisciplinar Collectif Précipité, con el que estuvo trabajando durante cuatro años. "Durante dos de estos años participé en Dans la frontière, un proyecto que realizamos en un albergue de urgencia para personas sin recursos. Allí establecimos un espacio para que estas personas pudieran contar su historia a través de una serie de temáticas como el trabajo o el alojamiento. Durante ese tiempo estuve haciendo fotos a los espacios que habitaban. Al final del todo realizamos una exposición en el propio albergue, dentro del comedor, en la que incorporamos estas fotos, carteles serigrafiados y dispositivos sonoros", comienza explicando Raquel, que por aquella época también empezó a colaborar con el colectivo Fabrication Maison, que estaba especializado en el ámbito de la educación informal a través del dibujo.

En el año 2004 Raquel llegó a Barcelona, ciudad en la que empezó a militar en plataformas como Papeles para Todos. "El hecho de entrar en esta organización me permitió conocer la Barcelona de verdad, especialmente la de los barrios periféricos. También me permitió conocer proyectos como el de Cornellà sense Fronteres, que contaba con muchos marroquís bereberes y que es donde empecé a preguntarme qué pasaba con las mujeres, ya que sólo veía hombres", añade esta cineasta vallisoletana.

Aunque ya había tenido alguna experiencia previa dentro del género audiovisual, su especialización en el ámbito del documental se produjo a partir de un curso realizado con la cineasta cubana Belkis Vega en la Escola de la Dona del Espai Francesca Bonnemaison de Barcelona. Dentro de este curso Raquel y Alessandra Caporale realizarían un cortometraje sobre el barrio de la Mina, llamado `Voces gitanas´, en el que éstas narraban la experiencia de una radio libre impulsada por un grupo de mujeres gitanas.

Un año más tarde, en el 2007, llegaría un nuevo trabajo: `50+1´. "Fue un cortometraje impulsado por la intención del Ayuntamiento de poner ascensores en el barrio de la Barceloneta, un proyecto que en ese momento iba a suponer el desalojo de más de 1000 familias. En este trabajo se narra la organización por parte de una docena de mujeres del barrio que crearon una asociación para defender sus derechos y poder conservar sus casas. El título hace referencia al hecho de que se necesitaba un 51% de votos a favor por parte de los vecinos para poner los ascensores", aclara Raquel.

Después de todos estos trabajos realizados en Barcelona, esta cineasta vallisoletana, acompañada de Eva Cruells y Alessandra Caporale, decidió realizar un viaje a Marruecos para impulsar un nuevo proyecto que, pasados tres años, quedaría recogido en el documental `Los hilos de Penélope´. "Este trabajo está basado en el mito de Penélope, que aparece narrado a través de las mujeres que se quedan en Marruecos mientras sus esposos trabajan fuera del país. Eso sí, desde el principio quisimos desmontar este mito para hablar de las Penélopes no como mujeres que esperan, sino como mujeres que tejen su vida", explica Raquel, que actualmente forma parte del Colectivo Circes, un proyecto en el que también participan sus compañeras Eva y Alessandra. Este documental se estrenó en la sede de la asociación RAI (una plataforma de proyectos para la transformación social ubicada en el barrio de la Ribera de Barcelona), se presentó en el Café España de Valladolid hace dos años, ha sido emitido por la TV3 y obtuvo un premio dentro de la categoría de Mujeres en el VII Encuentro Hispano de cine y vídeo documental independiente `Contra el Silencio Todas las Voces´ de Ciudad de México.

Imagen del documental `Los hilos de Penélope´.

Asimismo, durante los últimos años Raquel ha desarrollado varios talleres de vídeo participativo. Uno de ellos, realizado sobre el tema de la postcolonialidad y centrado en varios ejes de trabajo, le permitió participar en un proyecto llamado `Sombras chinas´ que realizó en el año 2012 junto a Francesco Salvini, Miriam Sol i Torelló, Clarisa Velocci y Mamadou Diagne. "En nuestro grupo nos centramos en el tema de la vivienda a partir de la construcción de la Filmoteca de Cataluña del Raval, que derivó en un proceso de gentrificación. En este trabajo se ve un plano fijo de la construcción de este edificio mientras se escucha el relato de dos personas. También se incluyen imágenes de archivo de Keith Haring realizando un graffiti contra el SIDA en ese mismo lugar", continúa Raquel.

Dentro del Colectivo Circes, esta cineasta ha impartido entre el pasado mes de marzo y junio el taller `Cruzando miradas: creación audiovisual para la prevención de la discriminación y la violencia de género´. El resultado de esta actividad ha sido el cortometraje `No soy como tú´, un proyecto realizado con chicas con edades comprendidas entre los 15 y los 18 años que se sirven de un casting para un anuncio de ropa interior para criticar los estereotipos dirigidos hacia las mujeres.

Entre sus próximos proyectos está una colaboración dentro de un documental sobre el dictador congoleño Thomas Lubanga (al que se le llegó a conocer como el "señor de la guerra" por reclutar a niños soldado y cuyo caso ya ha sido juzgado por la Corte Penal Internacional), trabajo en el que está previsto que Raquel acuda a La Haya para entrevistarlo. Este documental, que está siendo dirigido por Germán Reyes, es un proyecto impulsado desde la asociación En la bretxa.

Asimismo, en breve Raquel comenzará a trabajar en un proyecto de cartografías en el que se recogerán diferentes relatos sobre la migración. Ella misma explica con estas palabras el origen de esta iniciativa: "A partir de mi realización de talleres de vídeo fui conociendo historias de vida de mujeres que narraban su proceso desde que salían de sus casas en su país de origen hasta que llegaban a España. Ahí pude comprobar que tenían una concepción del mundo más compleja, lo que me llevó a querer subvertir las convenciones de los mapas y a apostar por construir unas cartografías subjetivas sobre el mundo y sobre estas mujeres".

Aparte de su trabajo como cineasta y como formadora dentro del género audiovisual, Raquel ha venido colaborando durante los tres últimos años dentro de la organización de la programación audiovisual de RAI, una plataforma de proyectos para la transformación social que desde hace 20 años desarrolla una tarea social, educativa, cultural y artística en Barcelona.

Francesco Russo, que ejerce como responsable de la programación artística de este espacio, explica así su origen y organización: "La RAI, que comenzó siendo un Centro de Recursos de Animación Intercultural desde el que se organizaban intercambios internacionales con jóvenes que viajaban a Latinoamérica y a África subsahariana, nació del impulso de un grupo de educadores y militantes de diferentes movimientos sociales. Actualmente mantenemos cuatro líneas de trabajo: una de intercambios internacionales juveniles, otra de formación destinada a la educación no formal en cuestiones de género y metodologías participativas, una tercera de trabajo comunitario con los jóvenes marroquís del barrio de la Ribera y otra artística, de la que soy responsable".

La RAI, que desde su sede en el Teatro de la Bona Sort de la calle Carders número 12 acoge todo tipo de propuestas artísticas que van desde el teatro a las artes plásticas o los conciertos y los cabarets, inició este mes una campaña de micromecenazgo para potenciar su capacidad de autogestión y acondicionar el espacio. Gracias a la colaboración de tres centenares de personas la campaña ha llegado a buen término, apoyos que según indica Francesco han sido un estímulo fundamental para fortalecer el proyecto y para apostar por el mantenimiento de una actividad con una larga trayectoria y, por supuesto, un largo porvenir.

 

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