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La pasarela de madera de los Cuestos de la Mota en Benavente. Foto: últimoCero
La pasarela de madera de los Cuestos de la Mota en Benavente. Foto: últimoCero

La Junta sabía 4 meses antes del derrumbe que la pasarela de Benavente estaba en mal estado

Dos informes técnicos municipales advirtieron de que la madera estaba mal y de que había hundimientos de hasta 20 centímetros en la estructura
G. V.
Valladolid

Cuatro meses antes de que la pasarela de madera de los Cuestos de la Mota en Benavente (Zamora) se desplomara, la Junta de Castilla y León conocía que su estado no era el adecuado. Así lo atestiguan dos informes técnicos municipales, fechados el 24 de octubre de 2012 y el 31 de octubre de ese mismo año, que fueron recibidos por la Sociedad Pública de Medio Ambiente (Somacyl) el 15 de noviembre del año pasado.

El 16 de marzo, sobre las 5 de la mañana, la emblemática pasarela, construida sobre una ladera de tierra, se derrumbó sin que hubiera que lamentar daños personales, ya que los accesos al paseo se encontraban cerrados “desde hacía días”. Sin embargo, el mal estado de la infraestructura se conocía desde hacía meses.

En concreto, el 24 de octubre, un técnico de medio ambiente municipal había elaborado un informe en el que detallaba el mal estado de la madera de la pasarela, una construcción adjudicada a la empresa AMATEX por parte de Somacyl por un importe de 559.718,46 euros, a los que habría que sumar el correspondiente IVA.

El citado informe concluía: “El estado de la madera no es, por tanto, el adecuado para instalaciones de estas características, debido por un lado a la vulnerabilidad ante nuevos ataques de plagas, puesto que el tratamiento de la madera es manifiestamente insuficiente y por otro lado a la fragilidad que las galerías originadas por el ataque de insectos xilófagos produce en la madera”.

Mal estado de la madera en origen

El técnico, además, descartaba que el mal estado de los tablones empleados en la construcción de la pasarela se debiera a la actividad reciente de los insectos: “Es más probable que la afección se produjera cuando la madera se encontraba almacenada, lo que permitiría que las tablas que hubieran estado juntas resultaran atacadas”.

“En cualquier caso –concluía el informe­- el análisis de los agujeros y galerías encontradas en la madera pone de manifiesto que el tratamiento de protección es claramente superficial, lo que supone un riesgo notable a la hora de garantizar la vejez de la madera”.

Pero este informe no fue el único que ya en octubre del año pasado avisaba del peligro que corría la estructura. Otro, firmado por la arquitecta municipal pocos días después, apuntaba textualmente: “en la pasarela se han observado diversos asientos diferenciales a lo largo de su desarrollo, resultando especialmente evidentes en tres zonas donde se aprecian hundimientos superiores a los 4 centímetros, llegando en el punto más desfavorable hasta los 20 centímetros”.

La arquitecta también hizo constar que “en los pilares del mirador final del primer tramo” se observaban “giros, con desplazamientos en la parte superior” y que, entre “otros desperfectos” se habían constatado “desprendimientos de nudos de la madera, desplazamientos y descuadres en las barandillas, tablas rotas, resina, carcoma...”.

El contenido de estos dos informes fue trasladado por el alcalde de Benavente, Saturnino Mañanes García, a la Sociedad Pública de Medio Ambiente, que recibió el envío el 15 de noviembre de 2012.

Un día después del derrumbe, según recogió Interbenavente.es, el director general de Calidad y Sostenibilidad de la Junta de Castilla y León, José Manuel Jiménez Blázquez, visitó de manera “extraoficial” el derrumbe de la estructura sufragada por la Junta (70%) y el Ayuntamiento (el 30% restante).

Empresa privada

Durante su visita, Jiménez Blázquez no sólo anunció que la pasarela se volvería a construir, sino que daba a conocer su intención de “contar con una empresa que estudie las razones que han causado el derrumbe para poder actuar en consecuencia”.

Este encargo a una empresa privada es llamativo ya que, según fuentes de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente consultadas por últimoCero, el Servicio de Tecnología y Control de Calidad de la propia Consejería, que cuenta con un Servicio propio de Geotecnia, aún no ha recibido encargo alguno para visitar la zona y elaborar un informe sobre las posibles causas del derrumbe.

“Una vez más, se va a encargar a una empresa privada trabajos para los que están preparados los funcionarios de la Junta. Un trabajo que podría salir ‘gratis’, acaba trasladándose al sector privado, con el correspondiente desembolso económico”, apuntaron las fuentes de la Consejería.

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