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Las dos varas de medir del delegado de la Junta en Burgos

Baudilio Fernández Mardomingo, amigo del presidente Herrera y cuñado del presidente de la Diputación, ya ha sido condenado por calumnias a empleados públicos
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Valladolid

Baudilio Fernández-Mardomingo Barriuso, actual delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos tiene dos varas de medir. Una es la que usa contra los funcionarios que tiene a su cargo y otra, la que le permite olvidar la condena que, precisamente, le obligó a indemnizar a dos funcionarios públicos por calumnias.Baudilio Fernández-Mardomingo

El último episodio protagonizado por este veterinario, amigo personal del presidente de la Junta de Castilla y León y cuñado del actual presidente de la Diputación burgalesa, César Rico, está fechado a finales del pasado mes de febrero y sobre él ya han dado cuenta distintos blogs como Burgosdijital o el blogdepedrovicente, después de la denuncia hecha pública por la Plataforma en Defensa de lo Público.

Fernández-Mardomingo firmó el 19 de febrero una “nota interior” dirigida a un funcionario en la que ponía en su conocimiento, sin aportar pruebas concretas, que “con cierta reiteración” había usado el correo electrónico de la Junta “para transmisión de forma masiva de información relativa a reivindicaciones, actos de protesta y análogos”. El funcionario aludido, que no duda en calificar de “amenaza” esta “nota interior”, lejos de callarse, ha respondido a su superior con una carta cuyo contenido es demoledor.

No sólo le recrimina la falta de pruebas que “demuestren” el supuesto uso indebido del correo electrónico de la Junta, sino que también le pide las pruebas que tenga en su poder y le recuerda que no le consta de que se le haya informado previamente del “control (espiado) del contenido del correo electrónico, en el caso de que éste se hubiera producido, según se refleja en la sentencia del 26 de septiembre de 2007 del Tribunal Supremo”.

El funcionario pasa al contraataque cuando pone en conocimiento del delegado territorial, “por si no lo supiera” que el secretario territorial de la Junta en Burgos, Lorenzo Saldaña Martín, al menos hasta el pasado 27 de febrero, utilizó como correo de contacto con sus alumnos en la Universidad de Burgos el e-mail de la Junta (salmarlo@jcyl.es). “Es de suponer que utilizará de forma habitual este correo y, lógicamente, en horario de trabajo, para responder a todas las dudas que le planteen sus alumnos”, denuncia el funcionario, que incluye en su escrito a BaudilioFernández-Mardomingo, un pantallazo de la página web de la Universidad Burgalesa donde aparece el nombre del profesor y la dirección de correo anteriormente señalada.

Cuadro del profesorado del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad de Burgos (UBU).

Pero el empleado público advertido por el delegado territorial de la Junta también aprovecha su carta a Fernández Mardomingo para recordarle que, pese a que no le consta que él haya podido cometer irregularidad alguna, sí que le constan, sin embargo, otras que se producen de forma regular en la administración: “Siguen dándose bufandas a empleados públicos de forma periódica injustificada; sigue habiendo trabajadores de empresas privadas que están haciendo uso de medios como luz, papel y espacios propios de la Delegación Territorial, que se sigue fomentando la existencia de una Administración B con multitud de empresas y fundaciones y que se sigue abusando de la provisión de puestos de trabajo por el procedimiento poco transparente de la libre designación”.

Este episodio de enfrentamiento de Fernández-Mardomingo con algún funcionario a su cargo no es el primero que protagoniza. El actual delegado territorial de la Junta en Burgos fue condenado por un delito de calumnias en octubre de 2005 a dos empleados públicos: un guardia civil y el por entonces Inspector de Transportes Terrestres. La sentencia, posteriormente, fue ratificada.

Fernández-Mardomingo, molesto por la aparición en prensa de una noticia relacionada con el precinto de un camión cisterna destinado al transporte de productos tóxicos, pero en cuyo interior había más de 21 toneladas de alimento para animales, “aprovechó que su cargo le permitía acceder a diversas instancias para reunirse con el subdelegado del Gobierno y transmitirle, sin importarle si era cierto o no, sin realizar actividad alguna de contraste, que existía un rumor” sobre los dos funcionarios según el cual ambos “cobraban a determinados transportistas para no denunciarlos, que favorecían a unas empresas de transporte frente a otras y otras irregularidades que hacían referencia al recibo de prebendas por parte de los dos funcionarios para que no realizaran la labor de vigilancia e inspección que tenían encomendadas”, se recoge en el apartado de hechos probados de la sentencia a la que ha tenido acceso últimoCero.

En el mismo apartado se deja claro que Fernández-Mardomingo, cuando llegó a encontrarse con uno de los funcionarios calumniados llegó a dirigirse a él “en un tono fuerte” y le dijo: “Me habéis puteado publicando esa noticia, pero esto no va a quedar así, lo vais a pagar caro, os vais a enterar, tengo amigos muy importantes”. El falso rumor difundido dio pie a la apertura de una investigación en el seno de la Guardia Civil que sólo pudo confirmar la inocencia de los acusados en falso por Fernández-Mardomingo.

El actual delegado territorial de la Junta fue entonces condenado por calumnias a 8 meses de multa y al pago de indemnizaciones que alcanzaron los 36.000 euros a los dos funcionarios calumniados.

Años después, cuando Fernández-Mardomingo fue nombrado delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos, el PSOE de Burgos exigió al presidente regional, Juan Vicente Herrera, que revocara su designación por tratarse de un “calumniador”. Los socialistas no tuvieron éxito.

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