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Sr. Arribas, Iván del Arco, Paye Vargas, Enrique Rubio, Santiago Bayón y Jesús de los Ojos. Foto: L. Fraile
Sr. Arribas, Iván del Arco, Paye Vargas, Enrique Rubio, Santiago Bayón y Jesús de los Ojos. Foto: L. Fraile

Latidos del olvido: arte sin permiso y sin fronteras

El colectivo soriano Latidos del Olvido presentó durante este jueves por la tarde los proyectos realizados durante sus dos años de trayectoria interviniendo en espacios abandonados
Laura Fraile
Valladolid

Cansados de trabajar en los espacios habituales de exhibición como museos o centros culturales, Paye Vargas, Enrique Rubio y el Sr. Arribas reconocían ayer que en este momento, lo que más les gusta, es llegar a un sitio abandonado y empezar a generar sus obras en los restos que aún sobreviven al olvido. Este jueves, medio centenar de personas tuvieron la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de este colectivo soriano, que comenzó su presentación en La Casa de las Palabras con la proyección de su cortometraje `32 vecinos´, un trabajo realizado por Paye y el Sr. Arribas en el pueblo abandonado de Villarijo, situado en la provincia de Soria.

Este corto comenzaba con una pequeña descripción de la situación de esta localidad antes de caer en el abandono, la cual aparecía resumida en unas pocas líneas: "2817 yugadas de tierras, 16 colmenas, 5 mulas, 16 pollinos, 26 lechones, 654 cabezas de ovino, 280 de caprino y 32 vecinos en el año 1753. Actualmente olvidado". A continuación, y a lo largo de sus casi cinco minutos de desarrollo, el corto reflejaba diferentes elementos rescatados del más absoluto abandono y puestos de nuevo en valor gracias a este trabajo: unos azulejos, un sillón con una manta medio caída, la sombra de unas sillas proyectada en la pared, una ventana, el marco de una puerta, los trazos de un graffiti garabateados sobre una pared agrietada...

Una vez terminada la proyección del cortometraje `32 vecinos´, tanto Paye como el Sr. Arribas y Enrique Rubio fueron explicando sus diferentes proyectos realizados en estos dos años, poniendo un énfasis especial en el proceso artístico. "Fundamentalmente hacemos obra plástica en lugares abandonados. Creamos obras por y para cada espacio, no actuamos en cualquier sitio. Antes de ir a trabajar realizamos un proceso de investigación para documentar lo sucedido en estos lugares, ya que siempre son sitios que ya han sido vividos y experimentados por otra gente. Todas nuestras obras son efímeras, ya que no queremos dejar una huella permanente. En realidad, nosotros somos uno más de los agentes que pasan por esos espacios y que los cambian, al igual que ocurre con el efecto que produce el paso del tiempo", comenzaba explicando Paye.

La presentación de Latidos del Olvido contó con la presencia de algunos colaboradores del colectivo, como fue el caso del historiador del arte Iván del Arco Santiago, quien presentó el trabajo de estos artistas con estas palabras: "Ellos realizan un proyecto singular que tiene un trasfondo interesante desde el punto de vista teórico. En todos los lugares en los que intervienen rozan varios límites: el de la idea de perdición, el del tiempo y el de la parte crítica, que puede ser buscada o encontrada, aunque en cualquier caso existe. Ellos participan de un proyecto marco que da cabida a todo tipo de sensibilidad artística".

Presentación de Latidos del Olvido en La Casa de las Palabras. Foto: Sr. Arribas

Antes de empezar a analizar cada uno de los proyectos realizados, Paye explicó la manera de funcionar del colectivo. "Nunca pedimos permiso para intervenir en los espacios. Sean públicos o privados entramos, intervenimos y nos vamos. Hacemos un trabajo independiente que no está ligado a ninguna institución o patrocinador. Nosotros decidimos cómo hacerlo, cuándo y de qué manera".

Uno de los proyectos presentados fue el de `Carne: materia prima´, que se desarrolló en una fábrica de carne abandonada. Según explicaron, cada una de las intervenciones, titulada con nombres como `Fabricación en serie´, `Transparente´ o `La belleza de la decadencia´, se realizó con el material hallado en la propia fábrica. Esto les llevó a emplear desde el plástico de las puertas que conducían a las cámaras frigoríficas a las tripas que en su día se usaban para hacer embutidos, así como los envases que aún permanecían a la espera de ser utilizados.

En otro de los proyectos, realizado en esta ocasión en la Tabacalera de Madrid, se adentraron en la parte que aún no había sido cedida a este centro social autogestionado para devolverla a la vida a través de la incorporación de las esculturas de unos hombres abatidos o de unas envolventes tiras realizadas con papel de tabaco.

Los integrantes de este colectivo fueron explicando cada una de estas intervenciones a través de unos vídeos que acercaron el resultado de unos procesos muy bien documentados, tanto a nivel fotográfico como escrito, tal y como puede verse en sus catálogos. Santiago Bayón, con una larga experiencia en el estudio del Patrimonio, y presente también en la presentación, aprovechó para describir la localidad salmantina de Morille, que es el lugar en el que este colectivo intervino durante el mes de mayo de 2012. "Morille, que está situado a 11 kilómetros de Salamanca, tiene 260 habitantes. Dispone de un cementerio de arte dedicado a 37 artistas y en verano hacen un festival de tres días, llamado PAN, que está centrado en diferentes disciplinas artísticas como por ejemplo la poesía de vanguardia", explicaba a modo de presentación. "Este lugar no está abandonado, pero para nosotros fue llamativo que hubiera tanto espacio sin nada. Recuerdo que había muchos pastos de ganado olvidados en su función primigenia. Mi intervención consistió en una escultura que aún permanece en el depósito de agua", añadía a continuación el Sr. Arribas.

Otro de los proyectos presentados durante este jueves fue el de `Pstraze/Polonia´, una acción que estos artistas realizaron en las zonas militares establecidas en la Segunda Guerra Mundial entre Polonia y Alemania y que dio lugar a intervenciones como `Recipientes humanos´, `Vivir muriendo vida´ o `Recuerdos congelados´. Según explicaron los integrantes de este colectivo, en un primer momento intervinieron en la parte soviética, que estaba caracterizada por el empleo de una arquitectura racionalista y de hormigón, mientras que en la segunda parte del proyecto (realizada este verano) lo hicieron en la zona nazi, caracterizada por la construcción de casas unifamiliares de ladrillo. Esta zona fronteriza, que ahora se ha convertido en un espacio para las pruebas de entrenamiento de tiro del ejército polaco, aún mantiene paredes acribilladas por las balas, restos de un pasado bélico ahora recuperado por Latidos del Olvido.

Uno de los últimos proyectos presentados a lo largo de este recorrido fue el de PAUS (Programa de Actuación Urbanística), que contó entre sus diversas zonas de actuación con el Ensanche de Vallecas. "En este caso intervenimos en lugares que aún no habían sido ocupados, usando para ello esas grandes urbanizaciones que fueron abandonadas antes de ser utilizadas y en las que se pueden recorrer kilómetros y kilómetros donde sólo hay calles con farolas, bancos y árboles. Este proyecto ha conseguido la participación de más gente que en los anteriores, ya que muchos se han sentido identificados con las personas que han sufrido cómo se ha jugado con sus sueños e ilusiones por culpa de la especulación", explicaba Paye este jueves desde La Casa de las Palabras.

Esta actuación, que contó con la colaboración de colectivos como Spanish Dream o Todo por la Praxis, continuará este año en la Ciudad del Medio Ambiente de Soria, un megaproyecto en el que la Junta de Castilla y León se ha gastado 100 millones de euros y que ha sido declarado ilegal, tal y como anunciábamos en últimoCero el pasado 9 de mayo.

El arquitecto Jesús de los Ojos, que también estaba presente en esta jornada, aprovechó la ocasión para compartir el trabajo que durante el año 2010 realizaron entre el Colectivo Rémora y el Estudio de Arquitectura Oa dentro de Espacios Difusos, un proyecto artístico de intervención temporal en lugares abandonados de la periferia norte de Valladolid. Esta intervención, que se hizo en 7 espacios en los que actuaron una quincena de artistas, se planteó objetivos como el de generar una reflexión acerca de los espacios vacíos existentes en la ciudad así como el de reivindicar estos espacios como un lugar de encuentro, intercambio, reflexión y creación artística para colectivos y artistas.

Esta experiencia dio pie a que los integrantes de Latidos del Olvido profundizaran en su proceso de creación artística. "Son procesos en los que el propio espacio es el que te dice por dónde tienes que seguir", comentaba Enrique Rubio, quien aludió al uso que hacían de los materiales que se iban encontrando en cada espacio. Esto les ha llevado a emplear papel de tabaco para sus intervenciones en la Tabacalera, a usar unos azulejos como lienzo para sus murales en la fábrica de carne abandonada o a emplear los agujeros de las balas de la pared de una casa para intervenir con palabras en su proyecto realizado en Polonia.

A modo de clausura de esta jornada, el Sr. Arribas expuso brevemente los elementos que constituyen el nuevo proyecto de este colectivo, al que han llamado `Espacio Latidos´. Este lugar, que se ubica en una nave de 750 metros² situada en el centro de Soria, será un espacio abierto a la experimentación artística y a la colaboración con otros colectivos que, desde el pasado 30 de diciembre, ha abierto un nuevo camino para Latidos del Olvido.

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