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Algunos de los integrantes de la asociación.
Algunos de los integrantes de la asociación.

Más de un millar de enfermos de Parkinson en Valladolid

APARVAL celebra el Día Mundial de la enfermedad con un acto de sensibilización en la calle
Tomás Guillén Vera
Valladolid

El 11 de abril es el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson y fue declarado como tal por la Organización Mundial de la Salid el año 1997, haciéndolo coincidir con la fecha de nacimiento del Dr. James Parkinson, que fue el primer médico que hizo una primera descripción de la enfermedad en 1817, que entonces denominó como “parálisis agitante”.

El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, después del Alzheimer, una enfermedad cuyos síntomas se manifiestan poco a poco. Suele comenzar manifestándose en general a través del temblor corporal cuando se permanece en reposo, rigidez corporal, lentitud de los movimientos o alteración del sentido del equilibrio. La aparición de la enfermedad y su evolución somete a los enfermos y a sus familias a situaciones complejas y difíciles, puesto que el Parkinson es una enfermedad que convierte en personas dependientes a los afectados por ella. El control de la enfermedad depende de la medicación constante a la que están sometidos estos enfermos y de las terapias físicas y emocionales, como la logoterapia, la fisioterapia, la gimnasia, la natación o la terapia psicológica, por ejemplo, con las que se ayuda a mantener la actividad motora, superar el malestar físico y psíquico, los dolores musculares así como a desarrollar la vida con equilibrio emocional y psicológico.

Para los enfermos de Parkinson y de cualquier enfermedad degenerativa así como para sus familiares, los problemas comienzan con la detección y el diagnóstico de la enfermedad, a causa de las consecuencias personales, laborales, familiares y económicas que tiene, pero se agravan como consecuencia del trato que las administraciones públicas dan a los enfermos de Parkinson y, en general, a los enfermos crónicos y a las personas dependientes. El agravamiento se percibe por la dilación que sufren a la hora de acceder a los neurólogos, en la sanidad pública, y porque las terapias que contribuyen a proporcionar a los enfermos una cierta calidad de vida, como las terapias físicas y emocionales citadas, deben sufragárselas los propios enfermos, la mayoría de ellos pensionistas y amas de casa sin pensión de jubilación, ya que las administraciones no han entendido todavía que los tratamientos y las terapias de cualquier enfermedad son responsabilidad de las administraciones públicas, que es una responsabilidad asociada al derecho universal a la salud que tenemos todas las personas.

Los enfermos de Parkinson se han asociado con el fin de hacer frente a los problemas de todo tipo que tiene esta enfermedad, personales, familiares, sanitarios y económicos, y para poder establecer relaciones con las administraciones públicas que conduzcan a que estas se sensibilicen con su problema, que es un problema social, los reconozcan como enfermos crónicos y dependientes y las administraciones asuman en consecuencia sus responsabilidades. Con frecuencia, las administraciones públicas se reducen a dar subvenciones, normalmente mínimas o meramente simbólicas, que ni resuelven los problemas que tienen los enfermos y sus familias ni significan la asunción de las responsabilidades que tienen las instituciones públicas como la Consejería de Sanidad, la Diputación Provincial o los ayuntamientos.

En Valladolid la asociación de los enfermos de Parkinson es APARVAL, en cuya página web (www.aparval.es) los enfermos y sus familiares pueden encontrar una información que les resultará útil. Asimismo, APARVAL, que es una asociación sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública, está abierta a la colaboración de cualquier persona que quiera cooperar con ella y solidarizarse con los enfermos a través de donaciones y de la colaboración personal con la asociación.

En Valladolid, según dicen los propios especialistas, existen más de un millar de enfermos de Parkinson y, sin embargo, están asociados una parte mínima de ellos. En las instalaciones de APARVAL, que hoy son modestas, pero que en un futuro próximo se verán amplias y mejoradas, los enfermos de Parkinson y sus familias encuentran el apoyo personal y emocional necesario y las terapias específicas, adecuadas a la enfermedad, impartidas por profesionales especializados en ellas y conocedores de la enfermedad.

Un momento del acto lúdico que tuvo como escenario la calle Santiago.

Ayer, día 10, APARVAL celebró en Valladolid el día del Parkinson con un acto lúdico que se desarrolló a lo largo de la Calle Santiago y en la confluencia con la Plaza Zorrilla. Con él, trato de sensibilizar a los ciudadanos sobre la enfermedad, darse a conocer y acercarse a los enfermos que todavía no se han acercado a la asociación y que por tanto no disfrutan de los beneficios que ofrece para el tratamiento de su enfermedad. Con este acto la Asociación del Parkinson de Valladolid pretendió sensibilizar a las administraciones públicas, con el fin de que entiendan que esta enfermedad tiene un profundo componente social, que exige que los responsables públicos asuman sus responsabilidades en relación con la enfermedad del Parkinson, con los pacientes y familiares de enfermedades neurodegenerativas y raras y con las personas dependientes en general.

 

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