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José Andrés Herranz. Foto: L. F.
José Andrés Herranz, presidente de la Asociación Vecinal Unión Esgueva. Foto: L. F.

"Nos han dado un local, pero nos cerraron la biblioteca"

José Andrés Herranz, presidente de la Asociación Vecinal Unión Esgueva, alude con estas palabras al espacio en el que se ubica actualmente la Biblioteca Libre {entre} LÍNEAS, una iniciativa autogestionada y conducida por los vecinos del Barrio España
Laura Fraile
Valladolid

3500 libros repartidos por sus instalaciones, otros 2000 guardados en un almacén y pendientes de ser catalogados, una media mensual de cuarenta usuarios. Éstos son algunos de los datos que José Andrés Herranz, integrante de este proyecto, presentó este viernes por la tarde en el Centro de Iniciativas Ciudadanas Conde Ansúrez, documento que había sido solicitado previamente por el Ayuntamiento para asegurar la renovación de la cesión del espacio en el que se ubica esta biblioteca.

Acto seguido, las personas que acudieron a la cita pudieron disfrutar de la puesta en escena de la obra `Otto´, que fue interpretada por Ana Gallego y Ángel Sánchez, integrantes del grupo de teatro Teloncillo, y a su vez padrinos de este proyecto. (Ana y Ángel, por cierto, viajarían al día siguiente a Madrid para, desde allí, salir hacia Santiago de Chile, donde participarán en el I Festival Iberoamericano de Artes Escénicas para la Primera Infancia, que se celebrará del 12 al 27 de octubre. Allí pondrán en escena su obra `Besos´ e impartirán formación teatral a profesionales, maestros y otros colectivos sociales). Tras el espectáculo de `Otto´, celebrado a las 18.30 horas de la tarde en una de las salas del antiguo colegio Conde Ansúrez, este acto de apertura de la nueva temporada de la biblioteca culminó con una chocolatada para niños y adultos.

Para que los actos celebrados durante esta tarde se hayan podido llevar a cabo, hay que remontarse en el tiempo algunos meses. Concretamente, hasta el pasado 19 de abril. Fue en esa fecha cuando se abrieron por fin las puertas de la Biblioteca Libre {entre} LÍNEAS, una iniciativa que surgió para contrarrestar el cierre de la Biblioteca Municipal ubicada en el Barrio España. Desde entonces los vecinos han conseguido disponer de un fondo de más de 3000 libros que están disponibles dentro de un servicio de préstamo gestionado por ellos mismos.

José Andrés, presidente de la Asociación Vecinal Unión Esgueva, resume con estas palabras el contexto que les llevó a dar forma a este proyecto: "En su día había una biblioteca pública municipal que se había abierto en la época de Bolaños. Con la llegada de León de la Riva, ésta desapareció y pasó a ser un punto de préstamo que estuvo abierto en un aula del Centro de Iniciativas Ciudadanas del Conde Ansúrez. Hace cuatro años decidieron cerrarlo, ofreciéndonos como motivo que había pocos usuarios. En ese momento, en vez de elegir una técnica agresiva, empezamos a pensar en cómo conseguir tener una biblioteca, teniendo en cuenta que ellos no querían gastarse un duro en mantenerla" .

 

Un momento de la actuación de 'Teloncillo'. Foto L. F.

Tomando este punto de partida, en el verano del año 2012 los vecinos pidieron poder reunirse con Domi Fernández, Concejala de Atención y Participación Ciudadana, para ofrecerla una propuesta. "Básicamente la planteamos que éramos capaces de montar una biblioteca a coste cero, pero que para eso sólo necesitábamos un sitio", continúa José Andrés. "A partir de ahí iniciamos un convenio de colaboración por el que nos cedían el espacio a cambio de iniciar un programa de fomento a la lectura. En noviembre de ese año firmamos el convenio (que debe renovarse cada año) y nos trasladamos a la calle Serranía de Ronda 27, calle que corresponde al antiguo colegio Conde Ansúrez", continúa José.

Tenían el local, pero faltaba lo más importante: los libros. "El Ayuntamiento nos dio 120 libros del banco de libros municipal que, apilados, entraban en una caja de folios de Dina 4. Ésos eran los libros con los que pretendían que montáramos una biblioteca", comenta el presidente de la asociación vecinal. Sin embargo, no estaban dispuestos a rendirse. Ante la carencia de recursos, surgió una idea para hacer de ese espacio una auténtica biblioteca. "Primero conseguimos unas estanterías de la antigua Escuela de alfarería del colegio Constanza Martín. Después cogimos una veintena de cajas de madera, las pintamos y las repartimos por bares, tiendas y galerías de arte para que la gente pudiera donarnos libros. Actualmente las cajas siguen estando repartidas por estos sitios. Cuando están llenas nos llaman y las recogemos", continúa José. Actualmente, los puntos para donar libros están en el Café Beluga, el bar La Matilda, El Largo Adiós, El Penicilino, el bar Berlín, el bar Eclipse, La Bici, el Coco Café, el Café Tacuba, La Rata Escarlata, la tienda Calcuta, Sexaporter, la galería Lorenzo Colomo y los Comandos Lectores. 

Así fue como poco a poco, a base de la colaboración de mucha gente, fueron nutriendo las estanterías de su biblioteca. Sólo faltaba un elemento más, que tampoco iba a ser cubierto por el Ayuntamiento: el del personal que estaría a cargo del espacio. "Esto lo solucionamos con un grupo de voluntarios. Actualmente hay una docena de personas que están en la biblioteca de lunes a viernes de 18 a 20 horas", añade éste. Según comenta, el funcionamiento de la Biblioteca Libre {entre} LÍNEAS no es el de una biblioteca al uso. "Aquí la gente puede venir, echar un vistazo y si le gusta un libro se lo lleva. Tenemos dos zonas. Una de consulta y otra en la que hemos españolizado la fórmula del bookcrossing. También tenemos un punto de intercambio de libros de texto, iniciativa que hemos desarrollado junto a la librería La Leona. Aquí no pedimos que nos devuelvan los libros, aunque pueden hacerlo o dejarlos en el sitio que consideren. Sí pedimos que no los almacenen en sus casas", aclara José.

Todo esto se ha ido haciendo sin ningún tipo de financiación municipal. Por poner un ejemplo, hasta el pasado mes de agosto no consiguieron poner el cartel de la biblioteca, rótulo que consiguieron "a base de suscripción popular". "No hemos tenido ninguna aportación económica", continúa éste. En todo este tiempo no ha habido ningún apoyo económico por parte del Ayuntamiento, pero al menos han podido contar con unos padrinos de lujo. Esto es lo que se pudo ver el pasado 19 de abril, fecha en la que inauguraron la biblioteca. "Ese día queríamos huir de tener un planteamiento institucional. Invitamos a la Administración, pero quisimos que en la mesa estuviera gente como Gustavo Martín Garzo, Paco Cantalapiedra o Manolo Sierra. En este proyecto nos hemos rodeado también de otros padrinos del mundo de la Cultura como Luismi, de Teatro Corsario o Ana, de Teloncillo", indica José.

De cara a este año, contemplan incorporar al proyecto iniciativas como la de hacer lecturas mensuales de un libro de un autor local que sería invitado a participar ese día en el club de lectura, o poner en marcha unos Comandos Lectores. A esto se sumaría hacer "liberaciones" masivas de libros, tal y como ocurrió en el pasado Día vecinal, fecha en la que hubo ocasión de "liberar" libros en todo tipo de sitios, desde carnicerías o pescaderías a plazas y bancos. "Nuestro objetivo es consolidar el proyecto. Más allá de que sea una biblioteca, queremos que sea un punto de referencia, un espacio abierto a actividades e intercambios. Quiero que tenga una vida propia más allá de la asociación de vecinos", continúa José, que este verano tuvo ocasión de presentar el proyecto en un Encuentro de Iniciativas Ciudadanas celebrado en el Barrio de La Victoria.

Esta iniciativa no puede explicarse sin hacer mención al lugar en el que se ubica: el Barrio España. "Es un barrio que ha tenido los clichés de todo lo malo que se te pueda ocurrir como periodista", explica José Andrés, antes de pasar a hacer un breve recordatorio de su historia. "Es un barrio humilde y de trabajadores, nacido en un contexto en el que la gente de los pueblos llegaba a Valladolid para empezar a acomodarse en unas fincas situadas antes de la entrada del río, con el fin de ir accediendo a la ciudad. Este asentamiento nació en forma de chabolismo, lo que hizo que fuera conocido como el barrio de las latas. En un principio se llamaba Barrio de la República, pero tras el alzamiento lo llamaron Barrio España. Ha sido un barrio muy castigado con temas de delincuencia y drogas, pero ni más ni menos que otros. Ahora la gente vive en casas molineras. Nuestra escalera es la acera. Si el vecino del 1 discute con el del 3, se entera toda la calle", comenta José Andrés.

Nacido en el barrio, ha vivido allí toda su vida. Según afirma, ha tenido que leer demasiadas veces titulares que mostraban un reflejo muy negativo de la realidad vivida en sus calles. "Ha habido titulares de El Norte de Castilla o de El Mundo que han acabado con un trabajo de treinta años de la asociación", comenta indignado al respecto de esta cuestión. Desde hace cuatro años, José Andrés ejerce como presidente de la Asociación Vecinal Unión Esgueva. "Somos un barrio que no llega a los 3000 vecinos. Para los políticos somos un lugar que genera pocos votos, un barrio con poca importancia. La asociación vecinal siempre ha sido combativa. Nunca nos han regalado nada", continúa.

Pasada la década de los 90 y una vez ejecutado un Plan Urbanístico llamado `Proyecto Urban´ del que éste valora que con él se consiguiera "que el barrio pareciera un barrio" (lo que no descarta que hoy se muestre muy crítico con la manera en que se llevó a cabo), hace cuatro años José Andrés decidió participar más activamente en su barrio entrando a formar parte del equipo del movimiento vecinal. "Nos juntamos un grupo de gente, todos chinados, para dinamizar el barrio frente al abandono institucional. Entre este grupo estaban y están personas como José Javier Sánchez, Javier Alcántara, Cristina García, Begoña Tabaré, Jacinto Ainse, Paquita, Chelo o Refo. Decidimos coger el toro por los cuernos y tirar para adelante", explica al respecto José Andrés.

Desde entonces han realizado muchas actividades, aunque éste cita con especial cariño sus `Fiestas de Nuestra Señora de los Olvidos´, iniciativa que empezaron a organizar disponiendo únicamente de 50 euros como fondo. "Son unas fiestas que celebramos en función de cuando le apetezca a nuestra patrona seglar, aunque suelen ser en los últimos días de junio. Ahí aprovechamos para sacar a la calle temas como la necesidad de que pongan un sistema de limitación de la velocidad o la de que hagan un parque en una escombrera, algo que ya se hizo. En estas fiestas siempre hay una procesión en la que toca La Torzida, donde incorporamos pancartas y rogativas a la Virgen. Un sexshop nos presta un maniquí al que disfrazamos en función de nuestra reivindicación principal. Por ejemplo, este año lo pusimos en pelotas, al estilo Femen, para denunciar que en el barrio no tenemos ni piscina, ni frontón ni centro social", continúa José Andrés. También aprovecha para mencionar otra actividad realizada por la asociación vecinal, consistente en un encuentro de encajeras de bolillo. "Este año lo haremos el 19 de octubre en el polideportivo de la Rondilla. Hemos decidido hacerlo allí para denunciar que en nuestro barrio no tenemos polideportivo", concluye José Andrés.

 

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