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Kike García, organizador del PechaKucha Night de Valladolid. Foto: L. Fraile
Kike García, organizador del PechaKucha Night de Valladolid. Foto: L. Fraile

PechaKucha Night: tienes 400 segundos para contar lo que quieras

Una docena de personas se acercaron este miércoles por la noche hasta el bar Pigiama para compartir su experiencia dentro de ámbitos como el deporte, la cultura libre, al autoedición o el trabajo con la población gitana
Laura Fraile
Valladolid

20:20 horas de la tarde. Ni un minuto antes ni un minuto después. No cabe ni un alma más en el bar Pigiama, que en una jornada como ésta ya ha sido ambientado para la próxima noche de Halloween. En el ambiente se respira cierto nerviosismo y expectación. En una pantalla se suceden las imágenes de personas reunidas desde lugares como Groningen, Guimaraes, Hanoi, Helsinki, Honolulu, Kabul, Kingston, Manizales, Melbourne, Montevideo, San José, Trieste o Valencia. Kike García, que una vez más se convertirá durante el próximo par de horas en el maestro de ceremonias, toma el micrófono y explica las reglas del juego del PechaKucha Night, una iniciativa que ya se hace en 780 ciudades del mundo y que en Valladolid celebró su primera edición el 23 de enero de 2013 (ya va por la sexta).

Su formato es sencillo y se repite a lo largo de sus tres citas anuales (primavera, otoño e invierno). Los participantes disponen de 6 minutos y 40 segundos para contar lo que quieran. Para ello pueden servirse de un total de veinte imágenes que irán pasando cada veinte segundos. Pasado este tiempo, llega el turno del siguiente (en total suelen participar entre ocho y diez personas). "Este formato nació en Japón en el año 2003 gracias a dos arquitectos (Astrid Klein y Mark Dytham). Ellos decidieron organizar presentaciones en su estudio en las que invitaban a ilustradores, pintores, diseñadores... Con el tiempo el formato derivó en el PechaKucha, que se ha ido extendiendo por más de 700 ciudades de los cinco continentes. Sólo en España se hace en ciudades como Sevilla, León, Ávila, Badajoz, Salamanca o Madrid", comentaba este miércoles Kike García, que es la persona que se ha encargado de organizar estas sesiones en Valladolid.

Para poder participar, según indica, basta con enviar un texto de 300 palabras y dos imágenes que resuman la propuesta que se quiere contar en el PechaKucha. Durante las ediciones celebradas en nuestra ciudad, que suelen hacerse en el bar Pigiama del Pasaje Gutiérrez, ha pasado todo tipo de gente: peluqueros hablando de la importancia de la imagen personal, biólogos moleculares, arquitectos, fotógrafos, ilustradores, integrantes de ONGs... "Buscamos personas que quieran contar una experiencia ilusionante, sea lo que sea lo que les guste hacer. Esto no es un evento con una finalidad comercial. El foco está en la experiencia personal, pero contada desde un punto de vista emocional", aclara Kike.

Andrés Carretero fue la tercera persona que participó en esta sexta edición. Foto: L. F.

La sesión de este miércoles contó con nueve experiencias. La primera de ellas, denominada #CheeseStorming, fue transmitida por parte de Javier Cortecero. "Nuestro objetivo es promocionar los productos artesanos frente a los fabricados industrialmente. Nos dedicamos a poner en valor la artesanía alimentaria y el terreno de donde nacen las materias primas, pero lo hacemos de forma original y diferente", explicó ante el público, poniendo como ejemplo una acción de `street marketing´ realizada recientemente para promocionar el queso artesanal.

Seis minutos más tarde tomaban el turno de palabra Luis Fombellida y Begoña Muñoz, dos de los creadores de BattGet, un dispositivo que permite cargar varios móviles a la vez sin necesidad de enchufes. "¿Cuántos de vosotros tenéis ahora mismo menos del 30% de batería en el móvil?", preguntaron durante su presentación, consiguiendo a cambio varias manos alzadas que bien podrían ser las beneficiarias de un invento que quieren implementar en lugares como bares, restaurantes, hoteles o congresos.

El arquitecto Andrés Carretero eligió otra fórmula para su intervención, a la que denominó como `Localisms´. En este caso, se sirvió de una veintena de enunciados para concentrar un mensaje que partió de un cuestionamiento: ¿en la escena local se pueden generar producciones valoradas en igual medida que las que nacen en las grandes capitales? "Vivimos en un espacio global, así que no sé por qué no podemos generar prácticas desde la escena local que compitan en igualdad de condiciones. Mi mensaje nace desde la crítica y el compromiso", explicaba minutos después de su presentación, ejemplificando este planteamiento con la referencia a sus proyectos realizados dentro de la Trienal de Arquitectura de Lisboa, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el LAVA, donde este arquitecto estuvo llevando a cabo una residencia artística llamada `Nueva inocencia´.

Curiosidad, admiración, alegría y seguridad fueron los valores que las educadoras Pilar Martín y Sonia Esteban utilizaron como eje de su presentación en el PechaKucha, en la que optaron por hablar de la importancia de la educación emocional en la enseñanza reglada. "El ideal de un aula es que el grupo de alumnos trabaje y se divierta en una tarea que le enganche, que le ofrezca un motivo para que sus integrantes estén orgullosos de sí mismos", comentaron, al tiempo que señalaban la autorrealización como una meta a conseguir. "Se trata de aprender gozando, porque al final recuerdas lo que te apasiona, lo que te llega al corazón", resumían más tarde estas dos educadoras, que tienen en mente publicar sus experiencias dentro de este ámbito en un libro.

Primo y Diez Ovejas, dos de los integrantes de La Criminal. Foto: L. F.

Antes del descanso hubo una experiencia más, que fue la de Inés Álvarez, jugadora del equipo femenino del Club de Rugby El Salvador. Durante seis minutos, Inés explicó su pasión por un deporte que sigue teniendo más visibilidad cuando los protagonistas son los hombres, incidiendo para ello en los valores que se ponen en juego en cada uno de los partidos. Después de quince minutos de descanso tomó el turno de palabra Javier Álvarez, quien resumió su experiencia como emprendedor en Manchester (donde impulsó una empresa llamada Gourmetapas), así como la que ha ido acumulando en Valladolid, donde está creando una escuela de coaching.

Crea, produce y comparte. Éstos son los valores de la cultura libre, experiencia que la vallisoletana Virginia Díez (responsable de la plataforma Culturatorium) estuvo compartiendo a lo largo de su intervención en el bar Pigiama. Durante su turno esta joven aprovechó para hablar del Festival ccVAD, un evento que celebró su segunda edición hace un mes en el Museo Patio Herreriano y en La Atómica, donde se proyectaron treinta trabajos entre documentales, cortometrajes y películas, todos ellos con licencias libres. "Libre no quiere decir gratis, porque los creadores sí tienen remuneración", aclararía ésta más tarde, antes de anunciar una nueva sección de su blog, en la que irá dando a conocer a artistas que trabajan usando este tipo de licencias.

Dos experiencias más completaron esta sexta edición del PechaKucha Night. Una de ellas fue la del proyecto editorial `La Criminal´, una iniciativa que fue presentada por parte de sus tres integrantes, Primo, Isaac González y Victoria Alonso, quienes acudieron a la cita vestidos con medias en la cabeza para esquivar la vigilancia policial. Impulsada bajo el lema `autoedita o muere´, por el momento esta editorial ha acogido publicaciones como `Cadáver´, `Politonos´, `Sucedidos´ o `Maybe´, títulos a los que en breve se sumará un fanzine sobre porno metafísico.

Alberto González, miembro de la Fundación Secretariado Gitano. Foto: L.F.

La última presentación de la noche corrió a cargo de Alberto González, integrante de la Fundación Secretariado Gitano. "¿Quiénes son los gitanos? ¿Ketama, los que cantan flamenco, la gente marginal? Entre medias de estas dos imágenes está el 80% de la población gitana, que es la que está dentro de los colegios, en vuestro trabajo, en las comunidades de vecinos..." comenzó indicando Alberto, quien a continuación hizo un recorrido por algunos de los programas que realizan desde su Fundación, haciendo un hincapié especial en los de ámbito educativo. "El déficit mayor es el del fracaso escolar, ya que hemos llegado a tener cifras de un 80% de jóvenes que no acaban la Secundaria", señaló éste más tarde, al tiempo que describió su trabajo dentro de la campaña `De mayor quiero ser...´, iniciativa que les ha permitido intervenir de manera conjunta con jóvenes, familias y centros educativos. Pasadas las 22 horas de la noche, la sexta edición del PechaKucha Night llegaba a su fin, aunque no sin antes ofrecer un sorteo de productos de La Gran, la Fundación Intras y el Teatro Zorrilla. Su próxima cita será el 20 de febrero en el Pigiama, fecha en la que celebrarán el duodécimo aniversario de su convocatoria original, que tuvo lugar en la ciudad japonesa de Tokio.

 

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