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La obra `Proyecto 43-2´ estará en cartel durante todo el mes de diciembre en la sala Teatro del Barrio. Foto: Claudia Soirrios
La obra `Proyecto 43-2´ estará en cartel durante todo el mes de diciembre en la sala Teatro del Barrio. Foto: Claudia Soirrios

Teatro documental sobre el conflicto vasco con sabor a marmitako

Durante todo el mes de diciembre la sala madrileña Teatro del Barrio acogerá el espectáculo `Proyecto-42´, una pieza creada por la vallisoletana María San Miguel que trata de la incomunicación y los prejuicios
Laura Fraile
Valladolid

Una viuda, sus dos hijos y dos amigos de éstos se reúnen para cenar en un txoko durante el décimo aniversario del asesinato de su padre, fallecido durante un atentado de la banda terrorista ETA. Éste es el punto de partida de la obra `Proyecto-42´, un espectáculo preestrenado en Valladolid en el año 2012 que, después de haber pasado por diferentes salas de Madrid y del País Vasco, aterrizará en la sala madrileña Teatro del Barrio para exhibirse a lo largo de todos los fines de semana de diciembre.

Esta obra, a la que su directora califica como un espectáculo de teatro documental sobre el conflicto vasco, los prejuicios y la incomunicación, cuenta con un elenco integrado por actores vascos (Ruth Cabeza, Txus Pellicer) y castellano-leoneses (Pablo Rodríguez, Aurora Herrero, María San Miguel, así como el acordeonista Jorge Arribas). "Durante toda la obra las tres mujeres intentan que los dos chicos, que dejaron de hablarse a raíz del atentado, se reconcilien. La viuda y la hija siguieron viviendo en Euskadi después del asesinato. El hijo se marchó y ahora vuelve para quedarse. El amigo pertenece a la izquierda abertzale y la amiga, que es hermana de éste, es una de esas muchas personas que se encuentran en medio del conflicto, formando parte de la gran mayoría silenciosa. Estos cinco personajes cocinan un marmitako durante la obra. La gastronomía ocupa un lugar central, en parte por su carácter simbólico como punto de encuentro", explica la creadora María San Miguel.

Estrenada en Alcalá de Henares gracias al apoyo de la Fundación Rodolfo Benito Samaniego, esta obra incluye un componente fundamental, que tiene que ver con el trabajo pedagógico. "Una vez que ha terminado hacemos encuentros con el público para que nos trasladen su opinión. También solemos hacer charlas sobre el proceso de creación e investigación, así como talleres de teatro", continúa María, quien indica que uno de los puntos de arranque para dar forma a este montaje fue una clase sobre el conflicto vasco impartida en el año 2007 por parte del político socialista Eduardo Madina, quien sufrió un atentado terrorista en febrero de 2002. Años más tarde, María empezó un Master de Humanidades en la Universidad Carlos III. "En ese momento estaba buscando un sostén teórico a lo que quería hacer en teatro, así que decidí aplicar a mi tesina mis investigaciones sobre su capacidad educativa, para la reflexión y el diálogo. Esta tesina se llamó El teatro como herramienta pedagógica y de memoria: un caso práctico a partir del conflicto vasco", señala.

Durante todo este tiempo María viajó constantemente al País Vasco, donde realizó un trabajo de investigación a partir de entrevistas a víctimas del terrorismo, periodistas así como a representantes políticos de partidos como Bildu, PNV, PSOE, PP y Aralar. "Me interesaba llegar a opiniones que no hubieran salido ya a la luz, acercarme a nuevos discursos. Quería saber cómo es el día a día en Euskadi pero saberlo con sus matices, con sus grises, ya que estamos acostumbrados a ver este conflicto en blanco o negro", continúa. El producto de esta investigación fue el texto de su tesina y el montaje teatral `Proyecto 43-2´, un espectáculo en el que también participó Julio Provencio. Aunque ha recorrido diferentes salas de Madrid y del País Vasco, no siempre es recibido con las puertas abiertas. "Hay programadores que me han dicho que era un tema delicado y que preferían no programar la obra. Otros, que estamos en una época difícil y que preferían comedias. Uno de ellos me dijo que le interesaba mucho, que era un trabajo valiente, pero que no iba a pasar el filtro político", se lamenta esta creadora, quien afirma que uno de sus sueños es volver a representar este montaje en Valladolid, su ciudad natal.

Pablo Rodríguez y Aurora Herrero, dos de los actores de la obra. Foto: Claudia Soirrios

Este espectáculo, que es el primero de la compañía `Proyecto 43-2´ (nombre que corresponde a las coordenadas geográficas del árbol de Gernika), es la primera parte de una trilogía sobre el conflicto vasco. La segunda se llamará `La mirada del otro´ y ya cuenta con fecha de inicio. "Dentro de dos semanas viajaremos todos los del equipo a Euskadi para empezar con las entrevistas. En esta ocasión queremos centrarnos en los encuentros que hubo durante 2011 y 2012 en la cárcel de Nanclares de Oca, en Álava, entre víctimas y ex miembros de ETA. Nos apetece hablar de forma directa sobre ello, utilizando como personajes a una víctima, un preso de la banda y un mediador. Nuestra apuesta es romper los clichés y las estructuras mentales del público, de tal forma que éste llegue a dudar acerca de quién es cada personaje. La obra la estrenaremos el 9 de abril en el Festival Surge Madrid, que se celebrará en la sala teatral Cuarta Pared, de la que seremos compañía residente", señala María, quien ya adelanta que la tercera parte de esta trilogía se centrará en las dicotomías entre la patria, el exilio y el desarraigo.

María San Miguel nació en Valladolid, aunque a los 17 años se fue a Madrid, donde cursó estudios de Periodismo en la Universidad Carlos III. Allí había un aula de teatro dirigida por Domingo Ortega, así que decidió apuntarse. "Fue un punto de inflexión. Él concebía este género como lo entendían Lorca y los responsables de las Misiones Pedagógicas. De hecho, puso en marcha un programa llamado Unitínere con el que, durante el verano, íbamos a lugares como Villablino o la sierra norte de Madrid para actuar. Una vez que llegábamos montábamos el escenario, hacíamos talleres con los niños y actuábamos en obras de autores como Cervantes, Lope de Vega o Lorca. Así estuve siete años. Este programa me permitió entender la importancia de que el teatro llegue a todos los públicos, a todos los lugares y de que pueda educar y generar una memoria colectiva", explica María, quien después de estudiar Periodismo continuaría su formación como actriz en la escuela de Mª del Mar Navarro y Andrés Hernández.

En el año 2009 esta artista creó junto a Estibaliz Curiel el montaje `Intervención escénica sobre la memoria histórica´, que estaba basado en el periodo de la guerra civil española. Desde entonces María ha seguido estudiando e investigando sobre el teatro documental e incidiendo en su papel como herramienta pedagógica, un recurso en el que llevan trabajando desde hace varios años otras compañías de la región como la palentina Pez Luna Teatro o The Cross Border Project, agrupación afincada en Madrid y dirigida por la vallisoletana Lucía Miranda.

María, que actualmente vive en Madrid, viajará durante el próximo mes de junio a Nueva York, donde tiene previsto participar en un seminario organizado por la SITI Company. "Estaré allí del 7 de junio al 5 de julio, gracias a una beca de arte dramático concedida por la Diputación de Valladolid. Esta compañía es un referente mundial. Trabajan dos entrenamientos actorales. Uno llamado Suzuki, que es un entrenamiento físico a través del trabajo con los pies, y otro al que llaman View Points, que sirve para la entrada en escena y la composición escénica. En este seminario, en el que también tendremos clases magistrales, participaremos 60 artistas de todo el mundo", concluye María.

Vídeo sobre la obra `Proyecto 43-2´

 

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