últimoCero
 

Somos un parpadeo de lo infinito. Aproximación neurobiológica al suicidio

“Tendrás las estrellas como nadie las tiene. En una de ellas estaré viviendo. En otra estaré riendo. Entonces será como si todas las estrellas estén riendo cuando mires al cielo por la noche. Tú y solo tú tendrás estrellas que pueden reír”.

Antoine de Saint-Exupéry Mensaje dejado

por ROBIN WILLIAMS a su hija Zelda antes de suicidarse

 

“El suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amargura.”

Johann Wolfgang Von Goethe

 

El término suicidio proviene de “sui”, a sí mismo, y “caedes”, muerte, es decir, el acto de matarse a sí mismo. Ha sido definido por la Organización mundial de la salud, en 1976 como "todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de la intención de morir, cualquiera sea el grado de la intención letal o de conocimiento del verdadero móvil". También a veces de le denomina autolisis o fenómeno autolítico (auto destrucción).

El suicidio tiene muchos tipos de causas, como veremos y ya hemos visto, una de las grandes limitaciones del estudio neurobiológico, por si solo, de un comportamiento, normal o patológico, es el extrapolar datos de investigación con animales al ser humano, hay veces que los experimentos no dan los mismos resultados, así el suicidio puede tener una causa psicológica predominantemente ( la muerte de un ser querido), neurobiológica (que el individuo desde el punto de vista genético, no segregue la cantidad suficiente de neurotransmisores, recuerden que son sustancias químicas, que interconectan las neuronas por ejemplo la denominada serotonina, o una mezcla de ambas.

Por ello les vuelvo a recordar la importancia de los términos consiliencia o lo que mi Maestro el Profesor Pedro Gómez Bosque, denominó, antropología omnicomprensible, es decir que para estudiar un comportamiento normal o patológico, es necesario que varias disciplinas hagan un esfuerzo en común. Así les pido disculpas porque aquí, no tenemos tiempo y espacio para las otras posibles causas; psicológica, social, emocional…

Al enfocarlo desde el punto de vista neurobiológico, nos permitirá instruir al lector el hecho de que el suicida bien pudo haber estado atravesando una enfermedad sin haber recibido la atención necesaria. Evitaremos caer en la vana discusión de si el suicidio representa valentía o cobardía.

El suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial. A pesar de que varios de los factores de riesgo ya han sido identificados, las bases neurobiológicas del suicidio no se han esclarecido del todo, aunque se han enfocado particularmente hacia la disfunción del sistema de algunos neurotransmisores de las que ya les he hablado: la serotonina. También se han encontrado alteraciones anatómicas de diversas estructuras cerebrales, como por ejemplo: la corteza prefrontal (es decir esa parte de la corteza del cerebro, tan rica en cuerpos neuronales, que se sitúa por delante de la corteza frontal, o si prefieren por encima de las órbitas, hay autores que, como cada vez se están describiendo más funciones a esta zona, ya la denominan de forma independiente como lóbulo prefrontal. Y por último les citaré, causas genéticas que se asocian con los genes que colaboran en la síntesis y en la regulación funcional de ciertos tipos de neuronas que segregan neurotransmisores específicos, como las neuronas serotoninérgicas.

En conjunto, estas alteraciones se han relacionado con la vulnerabilidad o la diátesis (palabra de origen griego que significa: Condición del organismo que predispone a contraer una determinada enfermedad.) para el comportamiento suicida, la mayoría de las veces en individuos con predisposición a la conducta violenta e impulsiva o autoagresiva. La corteza prefrontal desempeña un papel fundamental en la regulación del estado de ánimo y se le ha implicado tanto en la fisiopatología de los trastornos afectivos como en el suicidio. Por medio de estudios con tomografía por emisión de positrones, se determinó que en los sujetos con intento de suicidio existe una hipofuncionalidad de la corteza prefrontal, lo cual se ha asociado con la impulsividad (definiéndola de forma sencilla pero rigurosa, la impulsividad es una predisposición a reaccionar de forma brusca y no planificada ante estímulos internos o externos, sin considerar las consecuencias para sí mismo o para los otros; es un tipo específico de agresión inmediata,) y la planificación para intentar suicidarse. Asimismo, el hipocampo (denominado así por su forma de caballito de mar e implicado, entre otras funciones, en la memoria) se ha implicado en la cognición y es una estructura que participa en el estrés, un factor predisponente al suicidio. No quiero complicárselo más, pero si me gustaría que tengan en cuenta que una de las posibles causas es una anomalía estructural del cerebro.

Pero sí quiero hacerles ver, antes de empezar, que lo que voy a intentarles explicares es un hecho muy frecuente y dramático y además juzgado y estigmatizado por casi todo el mundo, cuando una persona sale viva de un proceso de estos, lo que necesita es lo contrario, comprensión, paz, cariño aparte de otra serie de tratamientos médicos.

El suicidio es una causa cada vez más frecuente de muerte y digo frecuente porque hay datos de la Organización Mundial de la Salud que indican que ocurren alrededor de un millón de suicidios cada año, lo que le lleva suicidio a estar situado entre las 10 primeras causas de muerte en el mundo, y que una cifra diez veces superior tiene ideas suicidas, la cuarta parte de quienes intentan suicidarse repiten su intento dentro de los siguientes doce meses, y una décima parte de ellos logra su propósito en un plazo de diez años.

Según el Dr. Arranz, existe un gran número de estudios sobre la relación entre impulsividad, agresividad y el suicidio, Ya que los tres comparten una misma base neurobiológica, tanto desde el aspecto genético como neuroquímico.

Pero además se está estudiando mucho la relación del suicidio (también denominado fenómeno autolítico) con lo que ya les he comentado, esas bolsitas /vesículas), con sustancias químicas en su interior (neurotransmisores), que sirven, entre otras muchas funciones, para comunicas las neuronas o para comunicar las neuronas con estructuras no nerviosas, por ejemplo la glándula hipófisis etc... La disminución de la recaptación de serotonina ( es decir, que una vez que cumpla su función, vuelva a la neurona de donde salio ) en un individuo y el riesgo de tener comportamientos suicidas, es más, en Estados Unidos, ya están afinando un descubrimiento con el que se comenzó a trabajar hace unos años que consiste calcular la cantidad de serotonina que tiene un individuo y a partir de que cantidad se teme riesgo de suicidio, eso vale, por ejemplo, para cuando alguien comenta o asiste a urgencias porque dice que se va a suicidar, y muchas veces son enviados a su hogar con el corazón en un puño, por si fuera verdad el aviso de suicidio.

Estos resultados demuestran que la agresividad, la impulsividad, la ansiedad, la depresión y el suicidio no son entidades completamente diferenciadas, y que existen un elevado solapamiento entre todos ellos. Por ejemplo, la ansiedad y la depresión, bien como síntoma, bien como diagnóstico, suelen asociarse en determinados pacientes, de forma que la intervención farmacológicas sobre uno de ellos disminuye simultáneamente el otro.

Pero para que tengan una idea de la complejidad de esta patología, tan estigmatizada y de la que casi nadie quiere hablar, aun actualmente hay instituciones importantes, alguna aquí en nuestra ciudad que te pueden abrir un expediente por considerarlo fruto de una persona extraña, pero dejémoslo. Es más importante preguntarnos e intentar solucionar en manos de quien estaremos cuando un suicida, que por mil causas salva su vida, tiene que enfrentarse, a su dolor, a su pena, a no-sabe-que a la ignorancia del tema y encima a ser expedientado, pero es España y seguimos sin considerarlo un problema social.

Por eso, para mi, este artículo tiene como finalidad (desde mi punto de vista) charlar un rato de este tema que destroza familias, y hacer ver que no pasa nada porque lo comentemos, la causa puede ser mucho más grave desde el punto de vista neurobiológico, así, solo mentaré resultados publicados por otros autores que apuntan, como estamos viviendo que una causa de este comportamiento (siempre desde el punto de vista neurobiológico) es la existencia de una alteración serotoninérgica, independientemente del diagnóstico psiquiátrico y de la existencia de agresividad, relacionando dicha disfunción con la elevación de la impulsividad precedente al acto suicida. Como también se están estudiando la función de otros neurotransmisores en el suicidio, pero creo que no es el momento de complicarles la lectura, solo les indicare que, por ejemplo, la mayor concentración de otra sustancia química en la orina, puede provocar incapacidad de adaptación a estímulos estresantes y conductas suicidas violentas (cáusticos, arma blanca o de fuego, ahorcamiento, defenestración).

Como estamos viendo, las conductas relacionadas con la impulsividad y la agresividad delinean un modelo biológico de predisposición al funcionamiento normal y patológico, con un riesgo genético subyacente a las dimensiones conductuales y de la personalidad que se extiende de lo normal a lo anormal. En un estudio efectuado Por el magnífico equipo de R. Duman, se observaron pacientes hospitalizados con diferentes diagnósticos psiquiátricos, de ellos los que tenían antecedentes de tentativas autolíticas presentaban una mayor puntuación en las escalas de agresividad y una mayor dependencia del alcohol u otras sustancias, dependencia de nicotina y antecedentes familiares de tentativas autolíticas o suicidios consumados. La no adecuada capacidad de un organismo a un estímulo estresor (que se denomina distres, la adecuada respuesta, eustrés) también puede influir junto con otros factores en nuestro sistema nervioso y colaborar en una respuesta suicida.

El estrés en el lenguaje corriente se asocia con tensión, nerviosismo, irritabilidad, mal dormir, angustia, depresión, etc. El término proviene de la física y corresponde a la capacidad que tiene un cuerpo de volver a su condición inicial una vez que ha sido deformado; es la elasticidad la que le permite superar el estiramiento o recuperarse de la compresión a la cual ha sido sometido. Cualquier organismo biológico está expuesto permanentemente a diversos estímulos tanto del medio interno como externo que lo obligan a desplegar sus mecanismos de adaptación para recuperar el equilibrio u homeostasis. En el ser humano los estímulos estresantes pueden tener un origen biológico o bien psicosocial y la respuesta de adaptación ser adecuada y traducirse en salud, o bien ser inadecuada y llevar a distintos síntomas y signos que pueden llegar a constituir distintas patologías, incluidas el estrés.

Fue Hans Selye quien introdujo el concepto de estrés en medicina en 1936 y lo definió como aquella respuesta inespecífica que ocurre frente a diversos agentes nocivos como una lesión quirúrgica, una intoxicación, el ejercicio muscular violento etc., y que se expresará en diversas respuestas del organismo, normales o patológicas.

Partiendo de estos resultados, varios grupos de investigación sugirieron un modelo de conducta suicida, en el que la depresión subjetiva, los sentimientos de desesperanza y la ideación suicida es mayor en los pacientes con tentativas autolíticas, a pesar de la existencia de una frecuencia similar de sintomatología depresiva o psicótica objetiva. Por lo que la agresividad, la impulsividad y el trastorno límite de la personalidad pueden ser el resultado de factores genéticos o de experiencias vitales, incluyendo historia de abusos sexuales o físicos. La dependencia del alcohol y de otras sustancias está en relación con una mayor impulsividad/agresividad y con un trastorno de la personalidad.

Me imagino, que se estarán preguntando ¿Por qué la serotonina?, existe suficiente evidencia para afirmar que la función serotoninérgica está especialmente relacionada con la dimensión del control de la conducta (inhibición-impulsividad), en la medida en que una disminución de la función serotoninérgica ocasiona una incapacidad para adoptar actitudes pasivas o de espera. Este hecho parece indicar que los fármacos con acción serotoninérgica pueden desempeñar un papel terapéutico en subgrupos de pacientes con la presentación clínica de la tríada impulsividad/agresividad/suicidio.

Lo que es evidente la participación de otros mecanismos neurobiológicos, además de los mencionados, en los trastornos del control de los impulsos, pero no quiero abusar de su paciencia.

Por ello mismo, les pido que ni culpabilicen ni se autoculpabilicen de este tipo de suicidios, hecho distinto si existiera una causa conocida y posiblemente tratable, es importante que hablemos toda la sociedad de este tipo de hechos, como el suicidio, la eutanasia, las células madre, la muerte digna... para, al menos, que nuestros políticos sepan que estamos pensando y sí vayamos tomando decisiones.

Posibles razones del suicidio

Hay muchas hipótesis sobre las razones del suicidio, yo he intentado ponerles las más comprensibles y sencillas.

Según mi experiencia, frecuentemente los intentos de suicidio son un grito para pedir ayuda, o una manera de castigar a las personas con las que están molestos o una forma en la que buscan controlar una situación.

Podemos reflexionar sobre las que podrían ser las 3 causas más frecuentes;

1. Ocasionalmente la gente se suicida debido a que enfrenta una condición incurable que solo les augura un corto futuro lleno de dolor.

2. Ocasionalmente las personas se suicidan porque se encuentran en un episodio psicótico y creen que deben morir por alguna razón que no tiene sentido para nadie más.

3. A mi personalmente, la razón que más me asusta, más me preocupa y más ignorada por la gente es porque creen que están perdiendo la batalla en contra de una depresión severa. Éstos son los suicidios que más nos persiguen y duelen y para muchos son el tipo más trágico.

Una depresión severa es, probablemente, el dolor más insoportable que un ser humano puede aguantar durante un largo periodo (les aseguro que no hay nada peor, que cuando duele el alma). Muchas personas que murieron de cáncer han escrito elocuentemente sobre cómo el insoportable dolor provocado por sus tumores palidecía en comparación con el dolor que les provocaba su depresión.

Con cualquier otro tipo de dolor, la mayoría de las personas pueden mantener cierto sentido de separación entre ellos y el dolor que sienten. Por horrible que sea, el dolor se localiza en una pierna, un brazo, en la cabeza o en el estómago. Pero aún existe un “ellos” que está separado de esa sensación de miseria.

La depresión es diferente, debido a que es en esencia un trastorno de percepción, provoca que uno vea al mundo entero como dolor. Que sienta una angustia por vivir en un mundo cada vez más duro, un mundo que cada vez hace menos caso a nadie (valga, como ejemplo, no del suicidio, pero si del aislamiento, es las pegatinas que están poniendo en los ascensores de mi ciudad, que yo fotografíe y en las que pone: “si no quieres hablar con nadie, mira al punto azul” y hay un punto azul pintado en la pegatina). No nos damos cuenta que las personas con depresión en mayor o menor grado sienten dolor dentro, pero también se siente por fuera.

Cuando una persona está deprimida, el mundo entero parece estar perturbado y afligido, así que no hay hacia dónde escapar. Y éste hecho hace del suicidio una idea tan seductora, ya que parece ofrecer una opción de escape.

Qué podemos hacer para ayudar

Igual que en tolo lo referido a este terrible tema del que nadie quiere hablar, hay muchas hipótesis, yo de todas las que he leído, creo que estas las comprenderán perfectamente:

Según el equipo del Prof. Raison, para las familias y amigos que están preocupados por el potencial suicidio de alguno de sus seres queridos, hay algunos consejos:

1. Los varones más mayores en edad, son mucho más propensos que otras personas a suicidarse.

2. La gente que se suicida, frecuentemente le notificará su deseo a alguien. Cualquier información sospechosa debe tomarse con total seriedad y se debe buscar mantener a esa persona segura, además de darle tratamiento inmediatamente.

3. Aun en contra de los deseos de la persona, todo objeto que pueda servir para cumplir su objetivo de suicidio debe retirarse. Las armas de fuego deben sacarse del hogar y los medicamentos deben estar controlados

4. Los estudios realizados en los últimos 20 años sugieren que la ansiedad insoportable es el mayor riesgo a corto plazo para que las personas deprimidas intenten suicidarse. Si un ser querido con depresión empieza a hacer cosas que sugieran que está siendo consumido por terror, pánico o pavor (como caminar de un lado a otro), el riesgo de suicidio se dispara.

5. Finalmente, no es verdad que hablar acerca del suicidio incremente la probabilidad de que ocurra. De hecho, los estudios sugieren lo contrario.

6. La gente, también se suicida porque tiene motivos fuertes que impiden el disfrute de su vida, hay veces que el dolor emocional se hace tan, pero tan inmenso, que pareciera que la única manera de dejar de sentirlo es dejando de vivir. sienten o sentimos una tristeza insoportable, una angustia infinita, y como un peso terrible en la zona dónde está el corazón.

Algunos síntomas de depresión son:

• Tristeza y llanto.

• Sentirse cansado todo el tiempo o sin energía.

• Cambios de apetito y sueño.

• Pérdida de interés en hacer cosas.

• Problemas para pensar o concentrarse.

• Pasar mucho tiempo solo o algo peor, sentirse solo acompañado.

• Sentirse que no vale nada y que no hay esperanza.

• Tener pensamientos suicidas

Así que si un ser querido tuyo está deprimido y está batallando con la voluntad de vivir, una de las mejores cosas que puedes hacer, además de darle atención de salud inmediata, es mantenerte en contacto constante y actuar inmediatamente si se nota que su deseo de morir se intensifica.

Otros problemas con los que nos encontramos en la sociedad referidos al suicidio son;

1. Hablar de suicidio, malentendido como una muerte voluntaria, generalmente hace que la gente se incomode. Pero desde el punto de vista de la salud mental se hace necesario hablar, principalmente para hacernos conscientes del riesgo real que tiene aquel que sufre una de estas enfermedades y sobre todo para poder adquirir habilidades y pautas para aprender a detectar situaciones de riesgo y saber actuar previniendo los comportamientos suicidas.

2. Muchas veces la gente piensa que si una persona se ha suicidado es porque así lo ha querido. Nada más falso, ya que el comportamiento suicida, en la mayoría de casos, uno de los síntomas de ciertas enfermedades en las que no vamos a entrar ahora. Es decir, uno no se suicida porque quiere, sino que lo hace porque la enfermedad altera la capacidad de ver las cosas como son realmente y hace que la única salida aparente sea el suicidio.

3. Otro punto que se debería desmitificar es que “aquel que se suicida debe ser muy valiente para hacerlo “o” es un cobarde porque no quiere intentar afrontar los problemas de la vida “. No, ni es valiente ni es cobarde; padece una enfermedad. ¿Por qué si no la persona que se quería suicidar estando deprimida, en el momento en que se encuentra bien no lo quiere hacer?

4. Éste, a pesar de ser un tema tabú dentro de una sociedad teóricamente “muy abierta “, es un tema que no está recibiendo la atención que necesita. En muchos lugares, tal vez nos sorprenderíamos si contáramos las muertes anuales por suicidio y las muertes por accidentes de tráfico. También sería conveniente saber que algunas muertes por sobredosis, por accidente, por caídas accidentales y algunas desapariciones de personas son suicidios encubiertos. Como ejemplo del Tabú que sigue al suicidio, puedo decirles sin nombrar nada, porque por todo me amonestan, es que hay grandes Instituciones en mi vieja ciudad, que consideran a los suicidas como gente rara o especial, incluso así los describen por escrito y los juzgan, ¿Cuándo llegaremos a ver que no todos somos iguales, a no juzgar y a empatizar con el que sufre?

5. ¿Por qué es un tema tan tabú?, aparte del egoísmo de nuestra sociedad, hay científicos que opinan que la razón la podemos encontrar en la obra “Los demonios”, Dostoievski hace decir a Kirillov que “quien aspire a la libertad suprema, no temerá quitarse la vida. Aquel que tenga fuerza para suicidarse será Dios”. Esto supuso para muchas religiones un motivo por el cual no solo condenar el suicidio, sino encasillarlo además como uno de los grandes tabúes que aún permanecen en nuestra cultura. El suicidio supone no solo haber perdido la confianza en Dios, sino considerarse superior a él.

El problema está empezando a considerarse tan grave que en el año 2003 el suicidio se declaró como un problema de salud pública por la World Health Organization (WHO) ( Organización Mundial de la Salud), junto con la Asociación Internacional de Prevención de Suicidio (IASP), declararon al 10 de septiembre como el DÍA MUNDIAL DE LA PREVENCIÓN DEL SUICIDIO. Esto fue posible gracias al trabajo y dedicación del doctor Edwin S. Shneidman quien logró obtener la atención pública y política sobre el fenómeno suicida y sus graves consecuencias sociales.

Edwin S. Shneidman (1918–2009), fue pionero en el campo de la Prevención del Suicidio además de un prolífico pensador y escritor de este tema, manteniéndose a la vanguardia en sus estudios y reflexiones durante más de 50 años. Su creatividad, sensibilidad y agudeza de conocimiento hicieron posible crear una nueva disciplina: la Suicidología, término incluso que él mismo acuñó. Esperamos que este día, al menos, nos ayude a reflexionar, porque además que la persona que se suicida o lo intenta, según la Dra. Catherine Le Galès-Camus, Subdirectora General de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental. «Cada suicidio supone la devastación emocional, social y económica de numerosos familiares y amigos».

Además la Organización mundial de la Salud, está tan preocupada que ha emitido un informe en la que literalmente dice que “la prevención del suicidio es un imperativo global” y “Los suicidios se cobran un costo alto. Más de 800 000 personas mueren cada año por suicidio, y esta es la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad. Hay indicios de que, por cada adulto que se suicidó, posiblemente más de otros 20 intentaron suicidarse. Los suicidios son prevenibles. Para que las respuestas nacionales sean eficaces, se necesita una estrategia integral multisectorial de prevención”.

Además la investigación neurobiológica sobre este tema, seguro que nos ayudará a la mejor comprensión del funcionamiento del sistema nervioso humano, lo que será muy útil en otras patologías.

Para terminar y ver el suicidio desde más puntos de vista, déjenme que les escriba alguna de las frases que me han hecho reflexionar sobre este doloroso e incomprendido tema:

 Karoline von Günderrode El autor romántico suicida por antonomasia Karoline von Günderrode, quien, víctima de una pasión incontrolable, se quitó la vida a las orillas del Rin cuando sólo contaba con 26 años de edad.

Todo vacío, todo mudo está,

ya nada me contenta;

ni aroman los perfumes

ni los aires refrescan;

¡mi corazón está tan melancólico!

Ángel Ganivet (1865-1898).

"Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía".

Virginia Woolf (1882-1941).

"La vida es un sueño, el despertar es lo que nos mata".

Horacio Quiroga (1878-1937).

"Culpar a los otros, que es patrimonio específico de los corazones inferiores".

Alfonsina Storni (1892-1938). Fue una poetisa y escritora argentina que se despidió escribiendo a su hijo:

“suéñame, que me hace falta”.

Jacques Rigaut (1898- 1929).

"Mi libro de cabecera es un revólver" y quizá alguna vez "al acostarme, en vez de apretar el interruptor de la luz, distraído, me equivoco y aprieto el gatillo".

Ernest Hemingway(1899-1961).

"Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar".

Sylvia Plath (1932-1963).

"Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás".

J.L. Borges

“Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales”

Por favor, Nunca, nunca subestimen los pensamientos suicidas, y les aseguro que aunque puede parecer que no, todavía hay seres humanos cargados de Bonhomía ( como mi gran Maestro y amigo LLuis Reverter) que serán capaces de escucharles, comprenderles y ayudarles, además siempre con una sonrisa en la boca, les llenará de paz

“La resignación es un suicidio cotidiano"

Honoré de Balzac

 

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