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Las relaciones peligrosas

Sucedió otra vez. Una constructora amiga del poder se lleva un contrato público con visos de amaño. En el episodio de hoy, la empresa se llama Isolux-Corsán, el lugar es Valladolid y la administración pública adjudicataria es nuestro Ayuntamiento. Hablamos de la reforma y la explotación del aparcamiento rotatorio de la Plaza de Juan de Austria, un contrato de 15 millones de euros que Isolux le ha levantado al titular de la concesión desde 1988, El Corte Inglés. ¿Compensación por el fiasco del aparcamiento de la Plaza de la Antigua? ¿Relaciones económicas opacas entre empresa y autoridades? De todo un poco, nos podemos imaginar.

Desde su constitución en 2005, Isolux-Corsán se ha beneficiado de multitud de contratos de obras y concesiones de servicios otorgados por el Ayuntamiento de Valladolid, por un valor de más de 100 millones de euros. A través de Corsán-Corviam Construcción, en la última década ha protagonizado una actividad frenética en la ciudad, como contratista de aparcamientos y obras de urbanización en la Avenida de Palencia, las Plazas del Ejército, Lola Herrera y Portugalete, el Plan Parcial Villa del Prado o la Plaza de la Universidad. Los colectores de la margen izquierda del río Pisuerga y de la antigua NICAS o el último puente sobre el Pisuerga, en La Rondilla, también han sido adjudicados a esta constructora.

Muchas de estas obras se han visto acompañadas de irregularidades y polémicas. La adjudicación del colector de la margen izquierda del río se ha vinculado a la trama Gürtel, por la intervención del arquitecto municipal Luis Álvarez Aller y el ex-concejal de Urbanismo José Antonio García de Coca (ambos imputados en el caso de la manipulación del Plan General de Valladolid) en favor de la UTE Begar-Corsán, que inicialmente no encabezaba las valoraciones del concurso público. El aparcamiento de la Plaza de Portugalete ha sido declarado ilegal en dos ocasiones, al igual que el puente de Santa Teresa en La Rondilla. Varias de estas obras han experimentado notables sobrecostes durante su ejecución.

Si los problemas legales del aparcamiento de la Plaza de Portugalete, paralizado entonces por orden judicial, explican que Isolux-Corsán fuera en 2007 el único licitador al aparcamiento de la Plaza de la Antigua, el reciente abandono de este último proyecto a su vez permitiría entender lo sucedido con el aparcamiento de Juan de Austria. Anulado el primer concurso, en el que la ventaja en la valoración técnica correspondía a El Corte Inglés, a la segunda Isolux-Corsán se lleva la concesión de un aparcamiento público que recauda más de ochocientos mil euros al año por un canon al Ayuntamiento que no llega a seiscientos mil, además de recibir dos millones de euros de tod@s para la legalización y reforma de las instalaciones.

Todo esto ocurre justo durante el periodo en el que el Alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, forma parte de los Consejos de Administración de Caja Duero (hasta 2008) y del Banco de Negocios EBN (hasta 2011). En el último entra de la mano de la caja de ahorros, que cuenta con la quinta parte del capital del banco. Caja Duero y EBN tenían y mantienen una participación relevante del 10 por ciento en Isolux-Corsán a través de la sociedad Cartera Perseidas, en la que ambas entidades financieras suman la mitad del capital. Así, siendo Javier León Vicepresidente de Caja Duero y Consejero de EBN, Isolux-Corsán expande su actividad en Valladolid, atrapando buena parte de los grandes contratos municipales entre 2005 y 2009.

Lo más curioso es que a pesar de abandonar el Consejo de Administración de Caja Duero a principios de 2008, el Alcalde de Valladolid sigue formando a título individual parte del Consejo de EBN, e incluso es promocionado al Comité de Auditoría, tarea por la que percibe un total de 40.000 euros entre ese año y su salida del banco de negocios en 2011. Teniendo en cuenta los méritos financieros del ginecólogo de Valladolid (ahí tenemos el rescate de la caja que vicepresidió durante los doce años en que cobró decenas de miles de euros en dietas), resulta inexplicable su mantenimiento como Consejero de un banco privado. ¿O no?

No es el único caso de confusión de intereses públicos-privados que ha salpicado a nuestro munícipe durante su extenso mandato. Al fin y al cabo, Isolux-Corsán no es la única empresa beneficiada con su gestión en estos años (Begar, Parkosa o Zarzuela darían cada una para su artículo). Pero resulta preocupante el manto de silencio de los medios locales y la pasividad de las instancias judiciales y la mayor parte de la ciudadanía respecto a unas relaciones pantanosas, turbias, corruptas, cuya comprensión seguramente arrojaría luz sobre multitud de decisiones irregulares y ruinosas del Consistorio.

Entretanto, el Alcalde y siete de sus concejales y ex-concejales, el Secretario municipal y una decena de técnicos siguen imputados en tres causas penales por corrupción; como si lloviera.

Y nos sorprendemos de que la cleptocracia que nos gobierna no descanse, entre poda y poda a los servicios públicos y a los derechos sociales, que se desmoronan como nuestras vidas. Ya va siendo hora de que nos sacudamos la capa de polvo que nos ha cubierto en estos años.

 

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