últimoCero
 

La tinta del calamar

El debate sobre el nuevo PGOU de Valladolid

Mal ha comenzado el proceso de revisión del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Valladolid. El Documento del Avance era tan genérico y poco preciso que apenas permitía esbozar la voluntad de los redactores y de quienes gobiernan la ciudad con su mayoría en el pleno municipal.

Asumía, sin justificación alguna, los grandes proyectos ya publicitados: desde la recalificación de suelo para la construcción del Valladolid Arena con la correspondiente superficie comercial hasta la operación de soterramiento del ferrocarril, pasando por el nuevo Palacio de Congresos junto a la Feria de Muestras y otros asuntos de importancia. Algunos pensamos que hace falta mucho debate sobre estas cuestiones pues condicionan, de manera decisiva, los presupuestos municipales de los próximos años.

Otorgaba calificativos sesgados y gratuitos a cada una de las cuatro opciones que planteaba para el debate sobre el desarrollo de la ciudad en los próximos años: “modelo expansivo, modelo conservador, modelo regenerativo y modelo innovador”. Daba la sensación de que quería resolver con la magia de las palabras las opciones de fondo. Curiosamente el más denostado era el modelo conservador que asimilaba sin más a la propuesta general de decrecimiento.

Los nombres bonitos no pueden ocultar la realidad. También se puede regenerar e innovar con un modelo urbanístico que sea capaz de ajustar los nuevos desarrollos a las necesidades reales de vivienda del municipio. Creo que en este asunto está la verdadera clave del nuevo Plan General. El proceso lógico debería partir de esas necesidades y luego buscar la forma de la ciudad que mejor puede servir para lograr esos objetivos con el menor daño ambiental posible. Ya hemos vivido la negativa experiencia de los “cantos de sirena”: aquellos que nos decían que el precio de la vivienda bajaría espectacularmente cuando hubiese mucho suelo urbanizable disponible.

Ese debe ser el trabajo conjunto de técnicos, políticos y ciudadanos. Y hay que abordarle de frente y sin distracciones. ¡Cuidado con la tinta que echa el calamar para despistar! El papel de los jueces en el urbanismo y en el diseño de la ciudad está meridianamente claro: controlar que el planeamiento aprobado cumpla estrictamente la legalidad urbanística. Y, al respecto, no podemos olvidar que el vigente Texto Refundido de la Ley del Suelo, su Reglamento de Valoraciones, y la Ley y el Reglamento de Urbanismo de Castilla y León indican la necesidad ineludible de justificar la calificación del suelo con las necesidades de vivienda. También señalan que aquellos suelos que no se han desarrollado efectivamente deben mantener su carácter rural. Este es el problema real que hay que resolver desde el planeamiento, desde el sentido común y desde la consideración por el medio ambiente. La polémica sobre los jueces, tinta de calamar.

No nos distraigamos y coloquemos el debate sobre el nuevo Plan General en su dimensión más genuina, la que tiene que ver con las necesidades y con el medio ambiente. Tampoco perdamos de vista otros datos relevantes: quienes son los propietarios de los suelos que aspiran a mantener su condición de urbanizables.

 

Bodegas Hiriart - Cigales

 

Formulario de búsqueda

 
Presentación | El equipo | Videos de Apoyo | Suscríbete | Contacta