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Manuel Saravia. Foto: Gaspar Francés
Manuel Saravia. Foto: Gaspar Francés

Un nuevo modelo de ciudad para Valladolid

El concejal de Urbanismo Manuel Saravia cerró el pasado 13 de enero un proceso de participación ciudadana que será fundamental para la redacción del nuevo PGOU
Paula Cabrito
Valladolid

El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que rige actualmente la construcción de Valladolid lleva en vigor desde 2003, hace más de 12 años. En 2011 comenzó a andar un nuevo Plan llamado a reemplazarlo, pero, un lustro después, aún tiene un largo camino por delante. Para empezar, es necesario realizar un “avance”, un documento con información sobre la situación de la ciudad y las líneas generales de desarrollo y crecimiento, que posteriormente deberá ser sometido a información pública. Tras establecer unos criterios se llevará a cabo la aprobación inicial. De nuevo tendrá que ser expuesto a información pública, y después será el turno de las alegaciones. Una vez introducidos los cambios, el Ayuntamiento dará su aprobación provisional, previa a la definitiva de la Junta de Castilla y León.

Cuando Valladolid Toma la Palabra (VTLP) llegó a la Concejalía de Urbanismo el año pasado, la aprobación inicial se había realizado en falso, con la mayor parte de las áreas redactadas de forma indicativa, y por tanto, no válida. Antes de continuar con la redacción, este área del ejecutivo local abrió un proceso de participación ciudadana que se ha materializado en 27 encuentros a lo largo de más de tres meses -de finales de septiembre de 2015 a principios de enero de 2016.

El ciclo ‘Pensar y vivir Valladolid’ se ha desarrollado a través dos tipos de encuentros-debate con distinto carácter. Por un lado, los miércoles, temáticos, y por otro, los sábados, tratando las necesidades de cada zona. Los temáticos han versado sobre temas profesionales, por lo general, desde un punto de vista técnico. En los debates de los sábados, los protagonistas han sido los vecinos y vecinas de los diferentes barrios. Estas jornadas han tomado forma de debates abiertos en los que se establecía un planteamiento inicial (cómo deben organizarse los distintos aspectos del urbanismo en la ciudad) sobre el que los participantes podían dar su opinión. Todas las propuestas fueron recogidas. La dinámica ha servido para que vecinos con puntos de vista que hasta el momento no habían sido objeto de discusión sacaran a debate temas novedosos.

Manuel Saravia, Concejal de Urbanismo, explica los puntos clave del nuevo PGOU que han surgido a través de estas jornadas:

 

Movilidad y accesibilidad a las viviendas: los ascensores

“En la ciudad había una normativa de principios de los años 40 que establecía la obligatoriedad de ascensores a partir de la 5ª planta. Por eso, casi todos los polígonos tienen cinco plantas, para no tener que construir el ascensor -caro de construir y mantener- y abaratar el coste de las promociones. Cuando llegaban familias inmigrantes a Valladolid jóvenes era un inconveniente, pero ahora que la gente tiene ya una edad es mucho más problemático”. Manuel Saravia, Concejal de Urbanismo, explica que se ha hecho una ordenanza específica para instalar ascensores, incluso ocupando la calle, aunque en ocasiones, ni siquiera caben en el espacio público.

Rehabilitación de viviendas

Dos áreas concretas de la ciudad ya tienen previsto mejorar las condiciones de la edificación existente: el 4 de marzo, con un componente energético fundamentalmente (heredado del equipo de gobierno anterior); y el 29 de octubre, en proceso de cambio. El proyecto del anterior equipo de gobierno de demoler la barriada y construir nuevas viviendas no es viable. Además de los problemas financieros y jurídicos que supone, según la consulta de la Asociación de propietarios del 29 de octubre, una mayoría ajustada de vecinos opta por la rehabilitación de los edificios existentes (un 55% frente al 45% que prefiere la demolición).

Soterramiento

Manuel Saravia explica que la consulta ciudadana que se va a hacer sobre el soterramiento (y que es parte del programa electoral de VTLP) es necesaria, porque aunque reconoce que es un proyecto “querido por la ciudad en general”, tiene un coste que “compromete la actividad municipal durante bastantes años”. “Es bueno saber lo que la ciudadanía opina sobre el compromiso que supone y la afección a las arcas públicas”, comenta.

Para financiar el soterramiento, el Plan Rogers ha proyectado la construcción de torres en las zonas ocupadas por las instalaciones ferroviarias (como los talleres de Renfe), para –“forzando”- poder obtener la máxima edificabilidad, además de una determinada imagen de la ciudad. En la parcela que ocupa la estación de autobuses también está previsto un edificio de gran altura, a pesar de tratarse de un área relativamente pequeña.

Ante el debate de construir o no en altura, Saravia se posiciona a favor de los edificios bajos/limitados en altura. Quienes están a favor de los edificios altos argumentan que dejan más suelo libre y permiten vistas más largas porque dejan mayor espacio entre edificios. Sin embargo, pesan más las razones ecológicas (los rascacielos son mucho menos eficientes), de seguridad (las escaleras de los bomberos llegan hasta la planta 12) y de relación con la calle (las vistas más largas también suponen ver la calle a una escala en la que no se distinguen los elementos). El concejal cita de una máxima que dice que “la altura máxima debe ser aquella a partir de la cual empiezas a perder la posibilidad de apreciar las caras de los que están en la calle”, por lo que piensa que la altura máxima ideal serían cuatro plantas.

El cabeza de Urbanismo confesó también que el Plan Rogers se topa con importantes obstáculos para llevarse a cabo: “Hay dos problemas. Uno es el problema inmediato: debemos 400 millones y ya ha vencido el plazo para pagarlo. Estamos en una especie de prórroga que nos han otorgado los bancos acreedores de tres meses. Estamos en mitad de la vorágine. Hay que solucionarlo porque lo debemos ya. Por otro lado, cómo hacer el soterramiento. Falta todo por hacer”.

Los 400 millones de euros de deuda se desglosan en las inversiones en los talleres ferroviarios nuevos (160 millones), el soterramiento del túnel del Pinar de Antequera, y otras instalaciones ferroviarias. Un total de 300 millones, más 111 millones de intereses por el crédito bancario -“es una barbaridad”, apostilla. “Ese es un problema con el que estamos asfixiados”, insiste.

Movilidad en bicicleta y prioridad peatonal

Manuel Saravia considera la bicicleta como un elemento clave en la movilidad de una ciudad con las características de Valladolid. “Es una mala solución la que tiene el Paseo Zorrilla para los ciclistas. Está en cartera para buscar una nueva, con la dificultad añadida de que el coste se multiplica por los kilómetros que tiene el Paseo Zorrilla por pequeña que sea la obra”.

En cuanto a la educación vial para la convivencia de coches, bicicletas, peatones y otro tipo de vehículos cita a Monderman. El ingeniero holandés Hans Monderman propuso “algo que se ha implantado en ciudades europeas, pero que aquí da mucho miedo”, los llamados “cruces desnudos”. Se trata de cruces con bastante tráfico de todo tipo (peatones, bicicletas, coches, camiones, etc.), sin señales verticales ni señalización horizontal, donde se marca el suelo con color rojo y cede a los transeúntes la responsabilidad de entenderse entre sí a la hora de cruzar.

Saravia defiende este experimento por sus buenos resultados: “donde se ha hecho los accidentes se han reducido. Al llegar al cruce y no tener territorio propio, todo el mundo se mira y negocia. Claro, el cruce es más lento, pero es mucho más convivencial”.  Por el contrario afirma que “al poner carriles exclusivos y vallas para que no se pueda pasar, ese carril es absolutamente tuyo. Sin embargo, con una solución más compartida y flexible, entra en juego el factor de la educación y de “comportarnos de manera más amigable”.

Todas las pautas de movilidad están supeditadas a la prioridad peatonal y especialmente la de las personas que se desplazan a una velocidad más lenta. “Como decía Monderman, ‘tratarnos como personas educadas; y acabamos siéndolo’”, concluye.

El parque de proveedores de Renault

La Junta de Castilla y León ha invertido importantes cantidades de dinero en el parque de proveedores de Renault en Villamuriel de Cerrato y Valladolid. “Las empresas tan grandes tienen poder porque dan trabajo a mucha gente y, por su funcionamiento, la ciudad depende de forma muy marcada de su actividad”, reconoce Saravia. Sin embargo, “Renault no tiene que tener ventajas por el hecho de ser grande”. Admite que cuando se dan las ayudas públicas, su capacidad para ejercer presión es mucho mayor que cualquier pequeña empresa.

Como alternativa a esta dependencia de la industria automovilística, propone diversificar la actividad económica. Entre las principales propuestas se encuentran potenciar turismo (en todas sus variedades: idiomático, congresual, cultural) y diversificar la industria (importante potencial del parque agroalimentario).

Otros puntos críticos

 

  • Derecho a la vivienda: El edil considera una cuestión fundamental definir el “derecho a la vivienda”, que “no está claro”, a pesar de existir una ley que recoge este derecho. El instrumento esencial del Ayuntamiento es el parque público de alquiler social, de tamaño suficiente como para atender a las necesidades sociales. Por otro lado, se calcula que hay unas 19.000 viviendas vacías en la ciudad.

 

  • Movilidad y aparcamientos: Expertos en urbanismo aseguran que si se controlan los aparcamientos, la movilidad cambia. “Si no hay dónde dejar el coche, no lo sacas”, afirma Saravia. Algunas ciudades, en vez de contabilizar un mínimo de aparcamientos por zona, están marcando máximos.

 

  • Comercio. El equilibro entre grandes superficies y pequeño comercio pasa por reconocer que el papel urbanístico del pequeño comercio es insustituible. Genera vitalidad, seguridad, animación. Lo que genera un centro comercial se queda en su propia área, no repercute en la ciudad, además de inducir movilidad, generalmente en vehículo privado. En el caso de Valladolid, es desproporcionadamente elevado el peso que tienen los centros comerciales con respecto al pequeño comercio.

 

  • Plazas. Está proyectado transformar diez plazas de la ciudad en espacios de encuentro, que sean además el punto neurálgico de las distintas zonas de la ciudad. Siguiendo el ejemplo de la Plaza Mayor, se crearán espacios amplios, limpios y prácticamente vacíos, que permitan congregar a un gran número de personas y den lugar a la organización de eventos.

 

  • Valladolid y el alfoz. La relación de Valladolid con los municipios de su entorno tiene que pasar de la confrontación que ha habido hasta ahora -cuando se hablaba de “ganar la partida” para evitar que “se lleven” a la población- a la coordinación. Los municipios que forman parte de la comunidad urbana están obligados a entenderse porque deben funcionar de manera coordinada y coherente en materias como el mercado de trabajo, el mercado económico, el territorio de base o la protección medioambiental.

 

  • Residuos. Las medidas buscan progresar en la reducción de producción de residuos, y en su tratamiento y separación vinculado a la urbanización.

 

  • Consumo de suelo. La ciudad ha ido perdiendo población y, sin embargo, sigue aumentando su extensión. Es necesario frenar el despilfarro de suelo aprovechando el terreno ya ocupado.

 

  • Clasificación de suelo. El Plan de Ordenación Urbana de 2003 hizo de una gran parte del término municipal suelo urbanizable. Los tribunales echaron atrás muchas de las recalificaciones porque consideraron que no se justificaba la necesidad de ampliar la ciudad y no se podía poner en juego esas áreas. La clasificación de suelo –consideración del suelo como urbano y urbanizable- debe estar muy controlada.

 

El modelo de ciudad

En síntesis, el modelo de ciudad que ha propuesto VTLP está compuesto por tres elementos fundamentales:

  • Espacios de vida (residencia) que se han de rehabilitar aceptando lo existente.
  • Espacios de proyecto actualmente volcados en un parque agroalimentario que fomente la creación de empleo, haga uso de los polígonos ya existentes y busque la colaboración con el alfoz.
  • Espacios de innovación en forma de la llamada “trecena”: trece ámbitos para la innovación, investigación, nuevas tecnologías (como por ejemplo, la propuesta de un barrio sin coches).

 

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