últimoCero
 
José Afonso en un concierto.
23 Febrero
1987

Un 23 F también calló para siempre José Zeca Afonso

Notas a una fecha doblemente triste y sobre todo de recuerdo a uno de los más grandes cantantes
Fernando Valiño
Valladolid

El 23 F es una fecha imborrable para muchos por la asonada de Tejero y compañía. Para algunos, además permanece viva en la memoria porque ese mismo día, seis años después falleció José Afonso, del que alguien dijo que si en lugar de haber nacido en Aveiro (Portugal) lo hubiera hecho en cualquier localidad de Estados Unidos su fama sería hoy equiparable a la de Bob Dylan.

El 23 de febrero de 1981, por la tarde, la noticia de la irrupción de tricornios en el Congreso de los Diputados de Madrid se difundía como un reguero por Valladolid, cuyo capitán general golpista llamado Ángel Campano había descolgado el teléfono para que no le molestaran en su habitual partida y copa, y así dar más emoción al asalto de sus compinches al Palacio de las Cortes. Hubo quien huyó de su domicilio sin tiempo para coger una muda. Otros, sin embargo, como el alcalde -Tomás Rodríguez Bolaños- aguardó acontecimientos en su despacho de la Casa Consistorial. También los hubo que dos horas después de la toma del Congreso, debatían si celebrar o no la reunión de la UPA (Unidad Popular Antifascista) convocada con anterioridad en la calle Ruiz Hernández y analizar qué posibilidades había de organizar algún tipo de resistencia al autogolpe. La noche y el miedo se extendieron por toda la ciudad, que se fue sumiendo en el silencio solo roto por las emisoras de radio y televisión...

Janita Salomé, Otelo Saraiva, Afonso y Vitorino,  (1983).

Las circunstancias quisieron que otro 23 F, el de febrero de 1987, en la ciudad de Setúbal se callara definitivamente la voz de José Afonso, un poeta, un cantante, un hombre... excepcional, que a las generaciones más jóvenes su nombre y su obra hoy no les dice nada, a pesar de la ingente labor que realiza la Associaçao José Afonso (AJA) por mantener presente su figura.  

José  Zeca Afonso, de nombre completo José Manuel Cerqueira Afonso dos Santos, nacido el 2 de agosto de 1929, en Aveiro, ha pasado a la historia por tomarse una canción suya -'Grândola, vila morena'-, como seña e himno de la revolución del 25 de Abril de 1974. Pero la participación de José Afonso en el proceso revolucionario de Portugal va más allá de la autoría de esa bellísima canción, que fue compuesta después de una actuación en la Sociedad Musical Fraternidad Obrera Grandolenses (en mayo de 1964) e interpretada por primera vez en público el 10 de mayo de 1972 en el Burgo de las Naciones de Santiago de Compostela; en esa época no podía actuar en su país, con la PIDE (la policía política) encima, cuando no lo enviaban directamente a prisión.
 
Afonso fue represaliado por la dictadura de Salazar y jugó un papel decisivo antes y después de la llamada Revolución de los Claveles, a la que se entregó por la libertad, la solidaridad y la fraternidad. Apoyó a Otelo Saraiva de Carvalho a la presidencia de Portugal en los comicios de 1976.
 
En 1982 tuvo los primeros síntomas de una enfermedad rara: esclerosis lateral amiotrófica, que acabaría con su vida el 23 de febrero de 1987 en Setúbal. Fue enterrado al día siguiente, acompañado de varias decenas de miles de personas, entre ellas, el cantante Luis Pastor, con el que había mantenido relación durante años. Sobre su féretro un paño rojo, sin ninguna sigla o emblema, de acuerdo con su voluntad.
 
Para la historia José Zeca Afonso ha dejado más de 28 discos originales (LP´s 17; EP´s 5; 78 RPM 2; singles 2; maxi-singles 1 y dobles LP´s 1), grabados desde principios de los años 50 (Fados de Coimbra es de 1953) y 1985 (Galinhas do mato), su último trabajo de estudio cuando ya estaba muy tocado por la enfermedad.

Rui Pato, José Afonso, Adriano, Antonio Portugal y Manuel Alegre. (1964)

Nunca cantó en Valladolid

Zeca Afonso viajó por buena parte del mundo, sobre todo por Africa, importante para su música (y para la revolución del 25 de Abril por la lucha anticolonial de los capitanes del MFA). En 1933 embarcó por primera vez  para Angola, luego estuvo en Mozambique, en los años 60 ya como profesor... En esas estancias se empapó de la riqueza musical africana,  muy presente en muchas de sus canciones. Incluso hasta en las últimas: “Galinhas de mato es una canción muy africana, demasiado ligada a mis memorias de infancia y pensé que nunca encontraríamos solución instrumental para ella...”, declararía. También cantó y viajó a Brasil, Cuba, Francia, Italia, Suiza, Alemania, Bélgica... y a España, donde grabó el disco Eu vou, ser como a toupeira.
 
Por razones obvias Galicia fue uno de los lugares de España donde actuó con cierta regularidad, introducido por Benedicto (Voces Ceibes). También compartieron actuaciones en Asturias. En Mieres, en la Asociación Amigos de Mieres en 1972. Dos años más tarde, en  Gijón, en el Día de la Cultura, ante más de 5.000 personas...
 
A Valladolid estuvo a punto de venir en más de una ocasión; una de ellas en 1974 de la mano de (Voces Ceibes), pero la falta de permiso gubernativo lo impidió.
 
Aunque Afonso no se prodigara mucho por España -muchas veces por culpa de la censura- tuvo una gran influencia en la canción de autor representada por Paco Ibáñez o Raimon. Influencia más como referente en el compromiso que en la creación, ya que la riqueza y variedad de la obra del portugués era inalcanzable.

Afoso, Miro Casabella, Paco Ibáñez y María del Mar Bonet, entre otros, en Valencia (1971).

Festival de los Pueblos Ibéricos

Un hecho singular fue el Festival de los Pueblos Ibéricos celebrado el 9 de mayo de 1976, donde más de 50.000 personas se dieron durante más de 9 horas cita en el campus de la Universidad Autónoma, en Cantoblanco, para escuchar -previo pago de 100 pesetas la entrada-  a casi todos los cantautores más representativos de Castilla, Cataluña, País Vasco,  Galicia, Aragón, Valencia, Extremadura, Valencia, Andalucia... y de Portugal. No estuvo José Zeca Afonso, pero sí sus correlegionarios en la 'dinamizaçao cultural': Fausto y Vitorino, que cantaron Grandola, vila morena, en uno de los momentos más emocionantes de una jornada, en la que tuvieron lugar los sucesos de Montejurra que elevaron todavía más la tensión del festival, amparado bajo la cobertura de la Federación de Asociaciones Culturales de la Universidad de Madrid (FACUM) y organizado por el estudiante de derecho Gerardo Pérez, militante entonces del PTE, que años después seguiría vinculado a la música, en concreto al jazz, a través del mítico Café Central, de Madrid.

Aunque el permiso no se concedió hasta el día antes, muchos jóvenes sobre todo, ya habían iniciado el sábado el viaje a Madrid sin saber con qué se iban a encontrar, además de un más que previsible imponente despliegue policial. La Guardia Civil, encargada de controlar el acceso, también vigilaba con sus armas y a caballo o en jeep o en helicóptero la vaguada del campus. Los nervios estuvieron a flor de piel no solo entre los asistentes, que tuvieron ocasión de descubrir a La Fanega, grupo de Valladolid, que fue el encargado de abrir el festival, en el que algunos conocidos cantantes -como Raimon- no pudieron disimular la prisa por actuar y salir pitando de la explanada universitaria. De Galicia estuvieron Miro Casabella, Benedicto y Bibiano; de Andalucía, Enrique Morente y Manuel Gerena; del País Vasco: Mikel Laboa; de Navarra: Fernando Unsain; de Extremadura: Pablo Guerrero y Luis Pastor; de Aragón: José Antonio Labordeta y La Bullonera; de Castilla, la ya citada La Fanega y Julia León y Elisa Serna. Además de Víctor Manuel, Adolfo Celdrán, Daniel Vega, Miriam del Ríu...

Benedicto y Raimon conversan; en primer término Miro Casabella, en el Festival de los Pueblos Ibéricos (1976).

El Festival terminó sin incidentes, a pesar de las noticias que llegaban desde Pamplona donde hubo dos muertos (Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos) y varios heridos, todos ellos  causados en una operación montada por el SECED, servicio secreto de inteligencia creado por Carrero Blanco, en connivencia con Sixto de Borbón Parma y apoyados por fascistas italianos (Stéfano delle Chiaei, Augusto Cauchi...) para acabar con el Partido Carlista de Carlos Hugo. Nadie pagó por aquellos hechos; ni tan siquiera José Luis Marín García Verde (conocido como el hombre de la gabardina, ya que con esa prenda aparecía en todos los documentos gráficos del día de autos) ni su acompañante José Arturo Márquez de Prado.

Todos los asistentes al Festival, convencidos de haber sido partícipes de un hecho histórico, regresamos a nuestros lugares de procedencia tal como habíamos ido, es decir, sin los cuerpos golpeados pero efervescentes -a pesar de la lluvia caída en algunos momentos- por lo vivido pocos meses después del fallecimiento de Franco. Hubo numerosos intentos de repetir la experiencia en otras ciudades. En concreto, al año siguiente se trabajó duro para que tuviera lugar en Santander, dentro de la Semana de Solidaridad de las Universidades Europeas con las Universidad Española", organizado por la Junta Promotora del SDEU. Pero no hubo forma, ya que los organziadores siempre chocaron con la prohibición gubernativa respladada por Fuerza Nueva, cuya Junta Provincial, pagó anuncios en prensa que decían: "No a la Semana de los Pueblos de Europa. No queremos que Santander, la Ciudad de Castilla, abierta al mar, sea 'UN VERTEDERO DE BASURAS' ¡NI BASURA FÍSICA NI MORAL! Montañés: ¡Cierra tus puertas a la podredumbre de Europa! Recuerda lo que ocurrió en Madrid con el Festival de los Pueblos Ibéricos!".

La Fanega en el Festival de los Pueblos Ibéricos de Madrid (1976).

Canciones y fados

Volviendo a José Zeca Afonso sería injusto encasillarle en un tipo de canción de autor, contestataria... Es verdad que Afonso no tuvo reparo en poner su arte al servicio de unas ideas políticas que tenían por eje el antiimperialismo, el fin de la explotación, la solidaridad internacional... Ejemplos del Canto de Intervençao lo tenemos en Viva o poder popular y Foi na cidade do Sado,  editado por LUAR en 1975 y reeditado por AJA en 2014 con motivo  del 40 aniversario del I Encontro da Cançao Portuguesa) o en República, grabado en Roma con la colaboración de Francisco Fanhais en apoyo al periódico del mismo nombre y a la reforma agraria, en el que se  incluye un tema 'Foi no sábado passado' en la que se menciona a Franco, Pinochet, Soares...  Otro ejemplo claro es el disco Com as minhas tamanquinhas, con temas como 'Os fantoches de Kissinger', 'Como se faz um canalha' o 'Alípio de Freitas', sin que esto quiera decir que se traten de canciones menores pues aun siendo productos del momento revolucionario que vivía Portugal, las músicas de los textos de combate son de las mejores compuestas por Afonso.

Junto a esta faceta, José Zeca Afonso tiene la de cantante de fados, de Coimbra más que de Lisboa, según la eterna polémica creada entre los fadistas. Viale Mouthino escribió: "José Afonso deja la guitarra sobre el armario y toma la viola. 'Del fado de Coimbra, nostálgico e inactivo, se pasa a la balada, a la esperanza activa'. Era la hora del descubrimiento: 'la canción es un arma contra la burguesía". (Ediciones Júcar. Los Juglares).

Afonso comenzó a cantar fados a Coimbra y canciones populares en 1953, junto a Adriano Correira de Oliveira (otra ilustre desconocido para muchos) y el acompañamiento del que sería desde entonces inseparable Rui Pato, a la viola. Formó parte de grupos de serenatas de los que acabaría renegando por 'retrógados'. Estudió en Coimbra hasta 1975, en que por motivos económicos tuvo que dejar la ciudad atravesada por el río Mondego sin acabar el curso. Pero su profundo conocimiento del fado y de las baladas está recogido en sus primeros discos  con cuatro temas y firmados por Dr. José Afonso; o en Fados de Coimbra (1981) o el anterior titulado De capa e batina, con un interesante libreto para iniciarse en el conocimiento del autor de Cantigas de Maio, album en el que se incluye, entre otras joyas, 'Grândola, vila morena', más que un himno popular cuyo autor es José Zeca Afonso, fallecido un 23 F.

 
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