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Caravana, aparcada en frente PPG Ibérica S.A., en la que Carlos pasó 18 días de huelga de hambre.
24 Mayo
2014

Las otras huelgas de hambre en Valladolid

Ana y Javier siguieron la protesta de trabajadores despedidos en los años 70, 80 y 90
F. Valiño
Valladolid

Ana y su compañero Javier han sido los últimos en Valladolid en recurrir a la huelga de hambre como forma de lucha.En su caso para exigir la readmisión en un puesto de trabajo del que había sido expulsada injustamente. Su decisión, y el movimiento ciudadano desplegado, hizo, al séptimo día, rectificar al Sacyl. Pero antes que Ana y Javier ha habido en Valladolid otros trabajadores que optaron por este modo de protesta, entre otros: Pedro Pérez, Teodoro Garrido, Jesús Palencia, José Luis Matos, Gerardo Aguado, Luis Fernández Costilla, Carlos... que siguieron el camino abierto en otros territorios por luchadores que han pasado a la historia. Algunos hasta dieron la vida.

 Carlos y su abogada, Doris Benegas, a la puerta de la empresa.

El récord local de inanición lo ostenta con 18 días Carlos, trabajador del departamento de Planificación  de PPG Ibérica SA, empresa de la que fue despedido en diciembre de 1996, tras casi diez años de antigüedad. Carlos abandonó la protesta el mismo día en el que su despido -que sería declarado improcedente- era visto en el Juzgado de lo Social número Uno de Valladolid: 12 de febrero de 1997.

18 días (PPG Ibérica)

Carlos, que había pasado 18 días en una caravana, aparcada en frente de la fábrica, llegó al Juzgado en silla de ruedas. Su abogada, Doris Benegas, había planteado durante el juicio que se trataba de "un despido discriminatorio y atentatorio del derecho de igualdad".

La campaña a favor de la readmisión había comenzado mucho antes del día del juicio, cuya demanda había sido presentada el 13 de enero de 1997. Entre las movilizaciones más llamativas realizadas en demanda de su readmisión fue una marcha desde la plaza del Carmen, en las Delicias por la carretera de Segovia hasta la fábrica PPG Ibérica SA, ubicada en Laguna de Duero, donde Carlos protagonizaba la huelga de hambre. 

"Abandoné la 'roulotte', en la que pasé un frío terrible, envuelto en un batín, para recibir a los manifestantes, mientras la Guardia Civil andaba por allí. Fue muy emocionante", revive Carlos.

Manifestación desde Las Delicias a la fábrica PPG Ibérica, en Laguna solicitando la readmisión de Carlos.

Tras el despido, también hubo lo que podría ser considerado el primer escrache del país, a la puerta del domicilio de un directivo de la empresa que entonces era una multinacional con capital catalán y que hoy es íntegramente norteamericana. "A raíz de la concentración, el directivo abandonó la vivienda que ocupaba en la avenida Hernando de Acuña, en Parquesol", según relata Carlos, que prefiere aparecer sin apellidos, por la actividad que en la actualidad realiza, pero que recuerda y agradece las muestras de solidaridad recibidas.

Guardias civiles ante la caravana en la que Carlos pasó la huelga de hambre.

12 días (La Cerámica)

La huelga de hambre de Pedro Pérez también fue consecuencia de su despido de La Cerámica, de Zaratán. Pedro, que llevaba más de 15 años como delegado de personal, se mantuvo durante 12 días en huelga de hambre a mediados de enero de 1986. La protesta la realizó en las dependencias de la Asociación de Vecinos de Pajarillos, en el antiguo Mercado Central.

La empresa aprovechó un cambio introducido en la jornada laboral para proceder al despido de Pedro Pérez, que acabó en readmisión, aunque con rupturas en la izquierda, incluido en el que hasta entonces había sido su organización sindical: CCOO, "cuya dirección provincial negoció a mis espaldas y de la Asamblea de Apoyo formada", según el trabajador, que cobró "la mayor parte del salario y hasta el tiempo que tardé en recuperarme".

La movilización coincidió a favor del despido de Pedro Pérez tuvo lugar en plena campaña del Referéndum de la OTAN, convocado el 12 de marzo de 1986 con la  pregunta: "¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el gobierno de la nación?". 

La batalla por el puesto de trabajo del sindicalista de La Cerámica fue considerado un triunfo en todos los sentidos, según el trabajador, que no ha olvidado "la presión del pueblo y la amplitud de la solidaridad desplegada". 

Sin embargo, la consulta de la OTAN fue traumática.

12 días (Nicas)

Nicas tenía los días contados, como consecuencia de la política de reconversión del PSOE, pero algunos trabajadores estaban dispuestos a dar la batalla hasta el final. Este fue el caso de Teodoro Garrido, Jesús Palencia, José Luis Matos y Gerardo Aguado, que se pusieron en huelga de hambre el 18 de abril de 1993 en el interior de la fábrica.

"Iniciamos la huelga para denunciar la amenaza de cierre y desmontar las mentiras del comité de empresa, que transmitía las opiniones e intereses de la empresa, en el sentido de que se crearían otros puestos de trabajo, etc.", afirma Teodoro Garrido, histórico dirigente sindical.

 

Teodoro Garrido entrevistado durante la huelga de hambre.

La protesta, como en los casos anteriores, fue un foco de agitación de inicio a fin. Los trabajadores decidieron deponer la huelga el 1º de Mayo, tras 12 días en huelga de hambre.

"Recuerdo que cuando salimos se organizó una masiva asamblea en la fábrica, con trabajadores y personas que se desplazaron hasta ella", dice Garrido.

El fin de la huelga de hambre no significó el final de las protestas. Todo lo contrario. La lucha por la continuidad de Nicas se radicalizó. Al día siguiente, los trabajadores realizaron un corte del tráfico ferroviario en las inmediaciones de Nicas y se produjeron duros enfrentamientos con la Guardia Civil, que se mantendría durante varias semanas.  

A mediados de septiembre de ese año, Nicas cerró.

Luis Fernández Costilla

En huelga de hambre también se declaró Luis Fernández Costilla, sindicalista inculpado en el Proceso 1001. Costilla fue detenido el 27 de junio de 1972 en el convento de los Oblatos de Pozuelo de Alarcón (Madrid), a donde viajó desde la barriada de La Farola, donde vivía, en lugar de Guillermo Díez, que era quien debía de acudir a la reunión de la cúpula de CCOO. Fue condenado a 12 años por el Tribunal de Orden Público (TOP). 

Costilla compartió cárcel en Carabanchel con Camacho, Sartorius, Zamora, Saborido, Gracía Salve, Acosta, Zapico, Soto y Santiestebán. Los diez de Carabanchel. En noviembre de 1975 recobró la libertad, y al poco tiempo protagonizó una huelga de hambre en la iglesia de Santo Toribio, de Delicias, en solidaridad con unos despedidos de Fasa-Renault. La protesta, que no contó con el respaldo de CCOO,  duró pocos días, y agudizó el distanciamiento de Fernández Costilla del sindicato.

"Luis era un tipo muy discreto, muy libre... hasta el punto de rechazar la Medalla al Mérito del Trabajo o que entró en Fasa y lo dejó, para seguir con su actividad como autónomo", recuerda Carmen, compañera de trabajo. 

Luis, para los amigos 'el Chispa', por su profesión de electricista, falleció el 29 de septiembre de 1997.

Casos sonados

"Nuestra venganza será la risa de nuestros niños" ("Our revenge wil be the laughter of our childfren"), escribió Bobby Sands, activista irlandés que murió el 5 de mayo de 1981, tras 66 días de agonía. En la protesta de Sands, que resultó elegido parlamentario mientras realizaba la huelga de hambre, fallecieron otros nueve presos del IRA en un durísimo pulso con Margaret Thatcher.

En nuestro país, poco después, el 19 de junio de 1981, moriría José Crespo Galende, preso del PCE (r) y Grapo, que estuvo 97 días en huelga de hambre. Los presos vascos también han protagonizado varias y largas negativas a alimentarse en demanda de su libertad y mejora de las condiciones carcelarias. Entre ellos, Iñaki de Juana Chaos, que el 7 de agosto de 2006 inició una huelga de hambre, sin contar con las bendiciones de la dirección de ETA y que mantuvo durante 63 días en contra de la doctrina Parot. En noviembre retomó la protesta que a punto estuvo de costarle la vida.

La huelga de hambre ha sido también un arma recurrente para líderes al margen de la lucha armada, como ha sido el caso del padre Lluís María Xirinachs, uno de los pioneros en esta forma de protesta

 
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