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San Juan 2000
Una de las pocas veces que el alcalde de Valladolid, Javier Léon de la Riva, ha rectificado ha sido en su decisión de llevar la fiesta de la Noche de San Juan fuera de su escenario tradicional: la playa de Las Moreras. En base a un informe por él encargado, días antes del 23 de Junio de 2000, el alcalde tomó la decisión de trasladar la fiesta al Recinto Ferial y empleó a la Policía Municipal para reprimir a todos los dispuestos a pisar la arena. La noche se saldó con decenas de heridos, lo que dio lugar a la creación de una Asamblea Ciudadana contra la Represión, que coordinó el malestar hacia el alcalde que, desde entonces, se hizo merecedor del calificativo de 'facha'.
23 Junio
2000

Noche de San Juan 2000: sin hoguera y a porrazos

La respuesta ciudadana a la prohibición del alcalde y a la brutal carga policial consolidó la fiesta en la playa de Las Moreras
F. Valiño
Valladolid

Se dice que la Noche de San Juan es la más corta del año. Sin duda, la del 23 de junio de 2000 ha pasado a la historia de la ciudad como la más larga (y la más violenta). Siempre será recordada como la que supuso una derrota para el todavía alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, que se vio a obligado a rectificar su intención de sacar la fiesta de la playa de Las Moreras.

Aquella noche no hubo quemados por las llamas de las hogueras, porque no llegaron a encenderse. Tampoco intoxicaciones etílicas. Sin embargo, los servicios sanitarios tuvieron que atender a decenas de heridos por las indiscriminadas cargas de la Policía Municipal y de la Policía Nacional contra personas, cuyo único delito era querer celebrar pacíficamente la Noche de San Juan a la orilla del río Pisuerga -como venía sucediendo desde hacia unos 20 años- y no en el recinto que había programado el Ayuntamiento. Pero el alcalde convirtió la fiesta en una batalla.

El Ayuntamiento, el 20 de junio, había dictado un decreto que denegaba la solicitud que había presentado Izquierda Castellana para celebrar la fiesta en la playa de Las Moreras, "un lugar digno de especial protección, recientemente acondicionado y no idóneo para la realización de la actividad solicitada, por razones higiénico-sanitarias (ensuciamiento y contaminación de la arena), y de seguridad, dada la inmediatez del río, con el peligro que supone una concentración de tanta gente en esas horas y de preservación del entorno vegetal y mobiliario urbano".

La Policía Municipal arrastra a uno de los jóvenes que disfrutaba de la noche más corta del año. Foto: Carlos Arranz

La Policía Municipal arrastra a uno de los jóvenes que disfrutaba de la noche más corta del año. Foto: Carlos Arranz

La denegación, firmada entre otros por el concejal delegado del Área de Seguridad y Vialidad, Manuel Sánchez Fernández (todavía en la corporación), se basaba también en que el acceso a la playa de Las Moreras "no reúne las condiciones de accesibilidad necesarias para el acceso de los vehículos de los Servicios de Emergencias, en particular los bomberos (...)".

PROHIBIDO PISAR LA ARENA

Pasada la media tarde fueron llegando grupos de jóvenes a Las Moreras, con bolsas con bebidas e instrumentos de música, sobre todo, djembes. Como si de una noche cualquiera se tratase. Pero, efectivos de la Policía Municipal, provistos de cascos y escudos, tenían ya para entonces tomada la playa, cuya arena impedían pisar.

En un momento determinado, sobre las 21.30 horas, tuvo lugar la primera carga, al impedirse el acceso a la playa. Esto ocurrió antes que la media noche empezara a despuntar y comenzaran a verse pequeñas fogatas en la zona. Los agentes intentaron sofocarlas echando gasolina.

A la primera carga, sucedería otra y otra... A los agentes locales se les sumaron los nacionales que realizaron constantes 'barridos', a la carrera, porra en mano, y con sus vehículos a toda velocidad, poniendo en serio peligro la integridad de las miles de personas -de toda edad y condición- que habían desoído la irracional llamada del alcalde.

"Esta playa no es privada"; "Alcalde, fascista, fuera de nuestra vista"; "Aquí se tortura como en la dictadura" y "Asesinos, asesinos" fueron los gritos más coreados durante la noche.

Pocas veces se han visto en Valladolid cargas policiales tan indiscriminadas y de tanta brutalidad como las de aquel viernes 23 de junio, en las que utilizaron- además de las porras- pelotas, botes de humo y hasta piedras.

Un policía nacional dispuesto a lanzar una piedra. (Foto: Felipe Fernández)

Un policía nacional dispuesto a lanzar una piedra. Foto: Felipe Fernández

Sin embargo, Cruz Roja no había previsto ningún dispositivo en Las Moreras. Sí, en el Recinto Ferial, a donde había desplazado 3 ambulancias y un total de 25 voluntarios entre médicos, enfermeros y socorristas para establecer "las medidas de prevención para garantizar la seguridad de los ciudadanos".

Los incidentes se prolongarían hasta bien entrada la madrugada y se extenderían más allá de la zona de la playa, con un saldo oficial de 41 heridos (otras fuentes elevaron el número a 70) y 4 detenidos (tres jóvenes de 17, 18 y 19 años y el padre de uno de ellos de 41 años), que pasarían el resto de la noche en los calabozos de la comisaría de Las Eras.

El juez de Instrucción número 4, José Alberto Rodríguez Carretero, los puso en libertad el domingo 25.

El detenido S.F.P. declaró al abandonar la comisaría: "Me pegaron hasta que me arrancaron los pendientes", según relató en una entrevista publicada en Diario de Valladolid, el 26 de junio.

VERSIÓN DEL ALCALDE

Por la mañana, al día siguiente, el alcalde, en su estilo más clásico, diría: "Estaba claro que la voluntad no era celebrar una hoguera. La voluntad era lo que allí se organizó, porque lo tenían perfectamente premeditado y diseñado".

"Se había advertido", añadió León de la Riva, "de la denegación de autorización para celebrar aquella... hoguera en la playa de Las Moreras. A pesar de lo cual, un grupo de 50 a 60 personas, a las 21.30 horas, se avalanzaron sobre las vallas de protección que a tal efecto había colocado la Policía Municipal en la playa, derribándolas y accediendo a la misma".

El alcalde, que compareció acompañado del superintendente jefe de la Policía Municipal, Juan López Haro y Mías, concluiría con una mención a la Unidad de Intervención de la Policía Nacional, "que estaba prevista, porque la información que teníamos era que todo esto se estaba cociendo con premeditación, nocturnidad y alevosía".

León de la Riva también diría que de los 41 heridos, 31 eran policías, a los que se les arrojaron, según él, "bengalas, botes de gasolina, petardos...".

También llegó a decir que había sido un mérito que la policía no sacara la pistola (titular de El Día, del 30 de junio). León de la Riva aseguró en el Pleno del 1 de julio que había pedido "a la policía que se replegara en Las Moreras justo antes de la carga".

Policía Municipal con casco, escudo y porra intimida a un joven. Foto: Carlos Arranz

Policía Municipal con casco, escudo y porra intimida a un joven. Foto: Carlos Arranz

Nadie dijo que la orden de desplegar la Policía Municipal en la playa con intención de cargar correspondió en exclusiva al alcalde. La opinión del superintendente jefe era otra, según fuentes municipales.

La versión de los hechos facilitada por León de la Riva fue respaldada por la Asociación de Vecinos San Benito. Su presidente, Rafael Fuertes, expresó su apoyo al alcalde y a la Policía, al tiempo que calificó a los presentes en Las Moreras de "salvajes y bárbaros", responsabilizando de lo ocurrido a "grupos perfectamente organizados".

La Agrupación de Juventudes Tradicionalistas también se posicionó a favor de las fuerzas de seguridad y orden público por su actuación y llamó "grupo de vándalos" a los asistentes a Las Moreras, "los cuales actuaron a lo más puro estilo radical abertzale imitando a sus camaradas de Jarrai".

EL RESTO

Para los medios de comunicación locales y nacionales, incluidas las televisiones, que incluyeron entre las noticias más destacadas de sus informativos lo ocurrido en Las Moreras, lo sucedido recibió un calificativo unánime: "Inconcebible", con las excepciones de siempre. Léase ABC Valladolid que tituló: "Disturbios provocados por radicales organizados" y en su editorial hablaba de la poco original muletilla de "colectivos de conocida orientación radical y antisistema".

Eduardo Haro Tecglen dedicó su sección 'Visto/Oído', de El País, a: 'Valladolid' (26 de junio), en el que repasaba el pensamiento del alcalde y el tratamiento de la carga policial en algunos medios, como el ABC y El Norte de Castilla, de este último decía: "Era el lenguaje que utilizaban en tiempos de Franco para oponerse al franquismo. Será que es un criptorradical. También es que lo ha visto todo allí mismo, error frecuente del periodismo: la noticia no se fabrica bien desde el lugar del suceso, sino con la distancia". Y concluía el ya entonces veterano periodista: "Yo, claro, soy un antisistema. Qué pena, qué mal me va".

Aunque, las miles de personas que estaban en la playa y fueron testigos directos de lo sucedido, no necesitaban que nadie les contará lo que había pasado. Ellas solo tuvieron palabras de indignación y reproche para el alcalde, al que señalaron como máximo responsable de los ocurrido, fruto de "su autoritarismo, de su fascismo congénito".

Agentes locales, porra en mano, golpean al joven S.F.P., de 18 años. Foto: Carlos Arranz

Las declaraciones también fueron coincidentes a la hora de denunciar que "la playa no es privada", que el alcalde no les tiene que decir en dónde deben celebrar la Noche de San Juan y que la actitud de la Policía había sido provocadora y su comportamiento reprobable. Las fotografías de agentes nacionales arrojando piedras o agentes locales apaleando a personas indefensas en el suelo, eran incuestionables.

Varias organizaciones, partidos políticos, colectivos, etc., elaboraron comunicados de repulsa. La Federación de Vecinos declaró a León de la Riva "persona non grata", al tiempo que otros pedían su dimisión, así como la del entonces delegado del Gobierno, Isaías García Monge.

Una prueba de la indignación de la ciudadanía fue la masiva asistencia a la concentración celebrada en la Plaza Mayor y a la Fiesta por la Libertad, organizada quince días después por la Asamblea Ciudadana Contra la Represión en Las Moreras bajo la denominación: "Por la Libertad". No hubo policías; tampoco hubo incidentes. Sí un clamor de insultos al alcalde.

TEMERIDAD

Para CCOO, enviar a 50 policías municipales a la playa fue "una temeridad". "No es su función intervenir en desórdenes públicos de esas características, ni tienen la preparación ni los medios necesarios para ello. Fue un milagro que no ocurriera algo gordo", dijo un representante sindical.

"Los agentes", añadió, "estuvieron sometidos a un riesgo cierto para su integridad física, en unas labores que no son propias del cuerpo y para los que no tienen preparación ni medios. Muchos policías tuvieron que actuar sin cascos ni protección, y no porque quisieran, sino por que no los tienen. Hay media docena de escudos comprados de la época de Bolaños y nada más".

Jóvenes tocan instrumentos de percusión; al fondo, en la playa, municipales pertrechados para intervenir. Foto: Felipe Fernández

Jóvenes tocan instrumentos de percusión; al fondo, en la playa, municipales pertrechados para intervenir. Foto: Felipe Fernández

JUICIO

El 17 y 18 de noviembre de 2003 fueron juzgados cinco jóvenes -Sergio, Alejandro, Frutos, Gustavo y Juan José- acusados de resistencia a la autoridad, atentado y daños y lesiones, para los que se pedían 8 años de cárcel. Meses después se conocería la ratificación de la sentencia: de más de un año de cárcel para los tres primeros impuesta por la jueza Lourdes del Sol Rodríguez, titular entonces de Penal número 1.

De nada valió que los testigos, incluidos tres fotógrafos de prensa que presenciaron los sucesos, declararan que no vieron agresiones a la policía pero sí a la inversa. La extralimitación de fuerza de los agentes se acreditó testifical y documentalmente.

El fallo mereció la felicitación del alcalde a los jueces, durante el día de la patrona de la Policía Municipal. "La justicia pone a cada uno en sus sitio. Se ha demostrado que los policías realizaron su trabajo", fue otra de sus frases, además de reiterar que las personas congregadas en Las Moreras "llevaban cócteles molotov y piedras".

El juicio había estado precedido de una campaña -"Yo también estuve en Las Moreras, la noche de San Juan"- y una manifestación, celebrada el día 15 de noviembre, desde la plaza de Colón, convocada por la Asamblea Ciudadana Contra el Fascismo y la Represión.

Contra la Policía se presentaron más de 20 denuncias. Solo cuatro agentes fueron identificados y se sentaron ante el juez. Pero los cuatro fueron absueltos en 2005, ya que el juicio debió de ser aplazado, al recursar la acusación particular al juez Javier Blas García, titular de instrucción número 4, "por dudas de su imparcialidad", ya que había instruido otra causa sobre los mismos hechos. La recusación planteada por la abogada Doris Benegas fue estimada por la Audiencia Provincial. Sin embargo, la letrada no conseguiría que se llamase a declarar como testigo al alcalde, "a quien consideramos responsable último de lo ocurrido".

"Usé las defensas no para agredir sino para reducir", dijo el jefe del operativo de la Policía Municipal, con número de placa 8.950, uno de los cuatro identificados y absueltos por el titular de Instrucción número 2, César Gil Margareto.

RECTIFICACIÓN

El alcalde tuvo que rectificar y dejar de meter dinero de los contribuyentes en su fallida "macrodiscoteca" lejos de Las Moreras; en Parquesol, con el respaldo de los 40 Principales, la Junta de Castilla y León y los industriales de la hostelería de la ciudad.

Por el Recinto de la Feria, entre 2000 y 2006 pasaron, con mayor o menor fortuna, entre otros, La Frontera, La Guardia y Rebeldes, Mago de Oz, David Civera, Los Piratas, Ariel Rot, Camela, Naím Thomas y Carlinhos Brown, éste último previsto para la plaza de toros, pero que el Ayuntamiento trasladó al aparcamiento del Zorrilla para intentar consolidar su fiesta.

En 2007, el alcalde se bajó del burro y programó en Las Moreras a Macaco y a Andy y Lucas. Nada dijo del decreto que él mismo alentó para prohibir la fiesta el 23 de junio de 2000.

La Noche de San Juan continúa celebrándose en la playa de Las Moreras, de donde nunca debió de haber salido ni prohibido. Son cosas que pasan en Valladolid... "por tener un alcalde facha".

VÍDEO: San Juan 2000

 
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